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¡Adiós a las armas!

¡Adiós a las armas!
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El envío de un proyecto de ley para reformar los retiros militares, que comenzó a ser discutido por la comisión de Asuntos Laborales del Senado, promovió el debate sobre la alícuota de las FF.AA. en el costo país.

El general del aire José Ramón Bonilla, excomandante de la Fuerza Aérea, afirmó que el actual gobierno quiere “eliminar a las FF.AA.”. Pepe   Mujica planteó avanzar a partir de una nueva ley orgánica militar, o sea, luego de gastar tres vidas en inconmensurable laberinto, y contemplar especialmente la situación de la tropa. Constanza Moreira, la de Casa Grande, estimó que le número de efectivos “está disparado con respecto a la región” y que las FF.AA. deberían llegar a unos 11.000 hombres. El Estado Mayor para la Defensa, ESMADE, concluyó, con sabiduría castrense digna de Confucio, que: “Mientras mejor y más profundamente logremos convencer al eventual agresor de que la fuerza no es un argumento válido para obligarnos a hacer algo contra nuestra voluntad, menos posibilidades de conflicto armado existirá”, y que éstas. “en el corto y mediano plazo”, son bajas, aunque podría producirse una guerra por recursos naturales en el largo plazo –cuando no estén los que hoy predicen-.  Javier García, un P.N. bonsái, dijo que: “Uruguay está al borde de la indefensión”.

En fin, el tema da para todo. Está en el candelero y los opinólogos (como yo) de parabienes. El milicaje no sólo justifica la existencia de cuarteles –y viceversa-, detentan el monopolio oficial de las armas –junto a la Policía (y los malandras)-, sino que también abre el género “payada” a niveles insospechados.

¿Qué son las FF.AA? Un cuerpo de funcionarios estatales, como los de ANCAP, AFE,  INAU. ¿Qué tareas deben cumplir? Fuera de las que lucen en las composiciones “La Patria” –hipotéticas como el eje de la Tierra e irreales  como los dragones y las bellas pastorcitas silvestres-, cuidar que en la ROU no operen “mau mau”, pesca clandestina y extra galácticos, y desfilar a tambor batiente con banderas y tanques segunda guerra mundial, cada vez menos. ¿Cuánto montan? 24.000 efectivos;  dos pasivos por hombre en actividad; demasiado Joselo López caciqueando; los coroneles se jubilan como generales; toneladas de déficits; para los paso redoblado es changa o seguro de desempleo –un MIDES con los expulsados por lo rural profundo y semi analfabeto-. Mejor que se les enseñe un oficio de verdad.  ¿Ejecutoria? Mejor que engorden en el ocio.

Durante el siglo XX  actuaron en tres eventos bélicos. 1904. Régimen de Batlle y Ordóñez contra Aparicio Saravia; lucha ecuestre; coraje y degollinas; máusers, cañones y ametralladoras contra lanzas y facones. 1935. Alzamiento contra Terra; Paso de Morlán; Gestido pilotea avión que tira bombas; algunos muertos. 1972. Liquidación del MLN; “perdidos los puntos de referencia”, todo medio sirvió: tortura, muertes, desapariciones, violaciones de derechos humanos, Plan Cóndor, terrorismo de estado, y, sin enemigos a la vista, cumpliendo estrategia pentagonista, el ejército “nacional” ocupó el país desde adentro, implantándose como dictadura “cívico-militar”, al servicio de la oligarquía vernácula y Washington. Película que quedó en el aire –como José Ramón-.

Ahora es ahora. Somos lo que somos por historia y actualidad. Uruguay está en indefensión armada –por sí mismo-. Como Bélgica y Nepal, “nacidos” también en 1830 por obra  del imperio británico; como Luxemburgo, San Marino, Mónaco y Andorra. No como Israel, que tiene arsenal nuclear. La soberanía de un país puerto-pradera, habitado no más que una ciudad cualquiera del mundo, que en caso de tener que pelear lo haría  con huelga general, no está en la órbita de las FF.AA.  Depende de la seriedad de nuestra conducta internacional y de la indestructible posición estratégica que nos hizo viables. Un misilazo arrasaría Montevideo  pero desataría una conflagración más que regional. En eso somos más fuertes de Gibraltar –simbólico pero pasado de moda-.

Nuestras FF.AA. (¿nuestras?) deberían estar en consonancia con el paisito, los tiempos, sus cometidos y las posibilidades económicas nacionales

Para vigilar el territorio, bastarían tres ingenieros  informáticos apostados en laboratorio adecuado, atentos a señales y pantallas. ´Para actuar en el lugar de los hechos, alcanzan tropas especializadas, teledirigidas, pertrechadas  y en vehículos (de tierra, mar y aire) de última generación. La tracción a sangre finó. Cada vez más la tecnología desplaza al factor humano. Lo obsoleto cuesta y está vencido. Los contrabandistas, los narco, los terroristas, los traficantes de lo que sea, son transnacionales (por eso deben operar las FF.AA. antes que el Ministerio del Interior) y se modernizan constantemente. Hay que gastar en equipamiento antes que en burócratas o peones uniformados. La mayor eficacia al menor costo. Calcular y consultar en fábrica. Con la tarjeta “Uruguay natural” tenemos crédito. Personal subalterno a: bloques, casas, puentes y caminos y erradicar los cantegriles en los que sobreviven malamente.

Muchachos, ustedes que están en el mojo y saben hasta lo que no se sabe, ¡déjense de joder con leyes orgánicas y VEAN que FF.AA. necesita Uruguay hoy, siglo XXI! Nueva partida de ajedrez. Mueven negras (para no ser racistas). Peón al frente (según costumbre). Estudien. ¿Suiza? ¿Holanda? ¿Costa Rica? Comparen. Consulten. Incluso a los milicos con pienso y cerebro algo descomprimido, como Manini y los ex, generales García, Rebollo, Cirio…). Ni por chiste se les ocurra ir al Centro Militar: está infiltrado por Irma Leites (conforme espionaje en democracia).     

Jose Luis Baumgartner Abogado, periodista y escritor.