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AGENDA SETTING: La comunicación gubernamental en debate por Marcel Lhermitte

AGENDA SETTING: La comunicación gubernamental en debate  por Marcel Lhermitte
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En las últimas semanas algunos políticos, periodistas y analistas han reflexionado y editorializado sobre la conducción del periodista Fernando Vilar, durante la cadena nacional de televisión, sobre el llamado a una empresa que realice monitoreo de medios para la Presidencia de la República y sobre el comunicado de prensa que informaba quién era el colono que había increpado públicamente al presidente Vázquez. Un mismo denominador común: la comunicación de gobierno bajo la lupa.

Al leer, ver y escuchar lo que ha sido difundido por muchos medios nacionales es difícil diferenciar entre desconocimiento y mala intención de algunos actores políticos y opinólogos de ocasión; al tiempo que también es necesario marcar errores puntuales en la comunicación de gobierno.

Mensaje nacional

Una marca registrada de los gobiernos del Frente Amplio ha sido el cambio de formato de las cadenas de radio y televisión. Hasta el año 2005 era solo el presidente de la República el encargado de dar el mensaje a la población, en primera persona, pero con la asunción de Vázquez como jefe de Estado –situación que también se repite luego en la administración Mujica– se opta por una mayor apertura.

El objetivo fue presentar otras voces. Por un lado aparecieron colectivos como el PIT CNT y también figuras de ministros explicando políticas propias de sus secretarías de Estado. Al mismo tiempo también se fue modernizando el lenguaje audiovisual. Las cadenas televisivas se hicieron más lúdicas, se apostó más a imágenes y a animaciones, ya no era solo el orador en pantalla.

Pues bien, el pasado 27 de febrero el gobierno nacional innovó una vez más en la presentación de la cadena nacional. En esta oportunidad se apostó a la conducción del periodista Fernando Vilar para la emisión del mensaje.

Vázquez tiene como característica hablar poco. No es un presidente que dé muchas entrevistas ni que realice declaraciones habitualmente en los medios de comunicación. Incluso puede afirmarse que si bien la figura del vocero presidencial no existe formalmente en Uruguay, sí se constatan específicamente en determinados temas.

“Cuando el Presidente de la República habla, lo hace al país, así que ustedes comprenderán que yo no voy a estar saliendo todos los días a los medios de comunicación, pero sí existirán comunicados, voceros, ministros y diferentes actores del Poder Ejecutivo que informarán en forma permanente”, dijo Vázquez el 3 de marzo de 2005 a un grupo de periodistas, y añadió “aún no está considerada” la figura del vocero presidencial, pero “si fuera necesario lo haríamos”, según se señala en los diarios de esa jornada.

Por lo tanto, no causa sorpresa la utilización de un periodista, cumpliendo el rol de vocero circunstancial del gobierno en la cadena de radio y televisión. Pero claro está, lo importante aquí es conocer cuál era el objetivo de la cadena y si el mismo fue cumplido.

Solo los responsables de la comunicación gubernamental son quienes pueden confirmar si cumplieron con los objetivos, pero resulta lógico pensar que la intención del Ejecutivo era explicitar las distintas ayudas y políticas focalizadas que se han llevado a cabo hacia el sector agropecuario.

Pues bien, si así fue, la jugada parece no haber cumplido su misión, ya que la ciudadanía mayoritariamente se refirió a la presencia de Vilar en la cadena nacional, al punto que fue trending topic en Twitter y una de las noticias destacadas de los periodísticos.

El mensaje que pretendió difundir el gobierno seguramente solo llegó al público más informado y politizado, a aquellos que quizás ya mayoritariamente contaban con la información, mientras que el periodista contratado acaparó los comentarios ciudadanos.

Monitoreo de medios

La presencia de Vilar en la cadena no fue la única acción de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia que estuvo en el debate en las últimas horas. También se habló y mucho del llamado público para contratar un servicio de monitoreo de prensa en donde se evaluara el “tono” de las noticias y su “valoración en la agenda mediática”.

Imaginemos una noticia ficticia en la cual el presidente Vázquez viaja en un barco que se hunde. El mandatario logra salir del barco y camina sobre el agua hasta llegar a la costa. Un diario de izquierda titularía destacando los poderes sobrenaturales del jefe de Estado, mientras que seguramente el título de la portada de El País sería “Vázquez no sabe nadar”.

Más allá de lo jocoso e inverosímil del ejemplo nos sirve para graficar dos términos que se estudian en periodismo y en comunicación política. Dos términos que parecen haber sido olvidados por algunos opinólogos que acceden a micrófonos o páginas de diarios o que, de lo contrario, hay que pensar que utilizan los medios con mala intención: el priming y el framing.

El priming es la publicación que realiza un medio buscando “llamar la atención sobre algunas cuestiones, al tiempo que otras son ignoradas” y tiene como consecuencia que esa información influenciará “los estándares que las personas utilizarán para juzgar a gobiernos, presidentes, políticas y candidatos”, según explican Shanto Iyengar y Donald Kinder.

Estos mismos autores afirman que el framing es la capacidad que tienen los medios de comunicación de conseguir diferentes conclusiones de la ciudadanía, de acuerdo a cómo fue presentada la información. Este hecho influye en la percepción de la ciudadanía en los hechos que se describen.

Pues bien, puede ser discutible que el llamado de Presidencia tuviera alguna imprecisión en su redacción, pero está fuera de discusión que es imprescindible para una eficiente comunicación gubernamental el conocer el priming y el framing de lo publicado.

Llama poderosamente la atención –o quizás ya no tanto– el rol que jugaron muchos políticos, analistas y pseudo periodistas ante la noticia del llamado, por lo que solo queda pensar si a estos les ganó la ignorancia o la mala fe.

Gobierno y partido

La tercera referencia vinculada a la comunicación gubernamental que resultó objeto de debate en los últimos días fue la divulgación de información personal de un colono que increpó al presidente Vázquez.

Hay que destacar que la información vinculada a esta persona –que publicó la página web de la Presidencia de la República– era de carácter público, pero lo primero que hay que establecer es cuál es el rol de la Secretaría de Comunicación y si dentro de sus cometidos estaba esa acción. La conclusión es clara: no.

Según el argentino Mario Riorda la comunicación de gobierno refiere a “la comunicación de los gobiernos ejecutivos, sin distinción de niveles (nacional, regional, provincial, local, etc.) o actores dentro de ese poder”.

Aquí lo que parece haber acontecido es una confusión de roles entre el gobierno y el partido. Sería de inocentes pretender que los actores políticos frenteamplistas no difundieran la información de quién era el colono que había increpado al presidente, pero en comunicación política es vital saber identificar quién debe ser el emisor de cada mensaje.

En este caso en concreto no puede ser el gobierno nacional el que emita un mensaje de estas características, fundamentalmente porque su rol está vinculado a la difusión de mensajes dentro de la órbita gubernamental o de sus actores políticos. En concreto, no se trata de una acción de comunicación de gobierno.

En momentos en que todo es puesto en tela de juicio, en que la visión de algunos está teñida por sus aspiraciones electorales, cuando los puros de ocasión se autoerigen como jueces de la verdad, es bueno reconocer algunos errores dentro de la comunicación gubernamental, así como también distinguir la estrategia para enrarecer el clima político de parte de los oportunistas de ocasión.