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Aislamiento voluntario o morir en la demanda por Cristina Morán

Aislamiento voluntario o morir en la demanda  por Cristina Morán
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En el mismo momento de escuchar decir a la doctora Alejandra Rey (vice presidenta de la Sociedad Uruguaya de Neumología) “aislamiento voluntario” en lugar de cuarentena, decidí adoptarlo y ponerlo en práctica en un intento por evitar contraer el Covid-19. Esa decisión no fue encarada, así como así, no fue algo asumido en soledad en diálogo con mi propia conciencia si no que fue necesaria la intervención de mi descendiente directa o sea mi hija. A una persona con una vida intensa de trabajo, de idas y venidas, de viajes dentro y/o fuera del país, con estado físico y mental aceptables y/o llevaderos se le hace difícil aceptar que el tiempo no se detiene y que los años que celebra con alegría cada diecisiete de agosto se van sumando y un día se encuentra pisando la década de los noventa, siempre en actividad y mostrándole a la vida su mejor cara. Entonces el lunes la persona, la mujer, es decir yo, decidió “peluquerear” para e enfrentar cámaras de televisión al día siguiente cumpliendo con compromisos asumidos con antelación a todo lo que llegó unas horas después. Fue entonces que la hija intervino con una firmeza que a la madre (yo) la dejó sin respuesta y eso no es lo común en esa madre, esa mujer o sea esta columnista. Entonces aquí estoy en aislamiento voluntario porque formo parte del grupo con mayor riesgo de contraer el Covid-19 y porque si estoy circulando y lo contraigo podría contagiar y lo que se pretende y una debe poner en práctica, es cuidarnos unos a otros. Aquí estoy entonces aislada para no enfermar, para no contagiar y poniendo atención solo a lo que hablan y explican los prestadores de salud, aquellos que están capacitados y descartando los videos y el derrame de palabras que publican en los grupos de whatsApp y a lo que tanta gente es proclive a ver, escuchar y continuar difundiendo.

Con cuarentena y/o aislamiento voluntario, el dólar en la “nube”, las compras disparadas de alimentos como fideos y arroz, de papel higiénico y otros, el recorte de la rebaja del IVA en las compras con tarjetas de débito y crédito, la nueva prórroga para el etiquetado de alimentos (si bien algunas bebidas ya lo presentan), el cierre de fronteras, el pedido de documentación, las conferencias de prensa de presidencia y el ministerio de Salud  manteniendo informada a la población sobre todo lo relacionado con el Coronavirus, la suspensión de clases, de espectáculos públicos con el fútbol incluido, con una ciudad bastante desierta, la vida continúa y lo que una y todos más deseamos es que continúe en armonía y en salud plena.  Es todo por hoy.

Hasta la próxima. Que seas feliz.

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Cristina Moran En 1948 comienza su actividad en CX 16 Radio Carve. En el año 1956 forma parte del grupo de pioneros que da inicio a las transmisiones de Televisión en Uruguay, a través de Saeta TV Canal 10. En 1968 comienza en Canal 10 su programa Domingos Continuados que cierra el ciclo 20 años más tarde. En los ´80 se integra a los movimientos de mujeres y participa en el congreso “La situación de la Mujer en América Latina y el Caribe” celebrado en Cuba y en 1987 viaja a la entonces Unión Soviética junto a 23 compatriotas convocadas por el Congreso Mundial de Mujeres. En teatro actuó en varias obras como: “Mi suegra es una fiera”. “ El Avaro”, “¿Dónde está Miusoff?”, “La pecera”, “Homu Calvus”, “Estimada señorita Consuelo” ,“Los cálices vacíos”, “Ocho mujeres”, “Jardín de otoño”, “Candombe al sur”, “Mujeres en el armario”, “Orinoco”, “A la deriva”, “Steel magnolias”, “Sus ojos se cerraron ”, “Las preciosas ridículas”, “La dulce historia de Florinda Flores”, “La Morán se confiesa”. Es colaboradora de Semanario Voces con su columna Rememorando.