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Algo está pasando.

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Tanto es así que comencé a escribir estas reflexiones cuando vino a mi memoria uno de esos hombres sabios que abundaban en la campaña antigua, el canario Fontes. Y apliqué el pasado como tiempo verbal porque hoy ya no quedan Fontes; la mayoría de los campesinos de la modernidad hoy están haciendo fogones y acampando en carpas de arpillera, esperando por los puestos de trabajo que, dice el gobierno, que es como que lo diga Berch Rupenian o Mercedes Vigil, van a ofrecer los finlandeses para el caso de que, no se sabe cuándo, al final instalen una segunda fábrica de celulosa.

En su época, al advertir comportamientos extraños, Fontes suspiraba y decía, como una sentencia socrática: “Y… son cosas de la humedá…”.

Será la humedad, que, ¿vio?, es lo que tiene, o será algún gualicho de curandera vieja con ganas de mover el tablado político.

Pero algo está pasando.

¡Amado fue proclamado como uno de los candidatos presidenciales del Partido Colorado!

Bueno, además de la extraña fiebre colectiva que esto supone –en fin, colectiva de todos modos, pero poquito- hubo la santificación de Sanguinetti, uno de los veintitantos desorientados mentales que asistieron a la ceremonia de proclamación. Usted sabe, lector, que hace tiempo yo creo que al dos veces presidente no es tanto la edad lo que le está jugando una mala pasada, sino que, por alguna razón que ignoro y no quiero saber, porque no me meto en líos domésticos, Marta ya no se las recorta. Entonces es tal el ensortijamiento de esas pilosidades impresionantes que –solo es una conjetura- el ajedrecista colorado ya no ve ni un pomo lo que mira. De confirmarse, esta conjetura podría dejar abierta la hipótesis de que fue a saludar porque siempre pasa por ahí; como aquello que dijo cierta vez mi amigo beodo Ruedita: “Vi luz y entré y como todos me saludaban, me abracé con un chiquilín medio pelado que parecía un vendedor de pasta de dientes, abrazando a todo el mundo, y pensé que iba a pagar alguna vuelta”.

Julio María: usted sabe que lo respeto. Pero, dadas las circunstancias, le sugiero un buen recorte de su cerrazón cejijunta y tomar un frasquito de cannabis medicinal. Quién le dice, en una de ésas larga su propia candidatura y le hace el jueguito al gaucho payador, que tiene unas ganas tales que se le inflamó la próstata y se mea en los pantalones a cada rato.

¡Lo que sería eso! Dos ancianos más quemados que Sendic, queriendo seguir dando leche con las ubres agotadas. Otra que cosas de la humedad… ¿Se imagina, lector, firmando decretos en un geriátrico?

Pero, espere, espere, que hay más excentricidades.

Se comenta que el posible candidato del conventillo, perdón, de la coalición llamada Frente Amplio, sería el pelado Martínez. Según misteriosas encuestas, probablemente pergeñadas en alguna nave extraterrestre, su imagen positiva crece. ¿Cómo que crece?; mejor preguntado: ¿por qué crece? ¿Acaso hay un proceso inverso a la lógica y entonces aumenta la consideración popular de aquel no que no hace nada de lo que promete, y lo que hace, lo hace mal? Pero, más aún: ¿alguien cree que si finalmente Ancap se incendia en los escritorios judiciales, donde se está escarbando cada día más hondo, el pelado va a salir limpito?

Y otro pequeño gran detalle. Parece que en el conventillo, perdón, en la coalición de izquierdas y otras yerbas, habría por fin un consenso, que esta vez no separaría sino, al contrario, abrazaría (sin sospechas indebidas) a los dos grandes charlistas babeantes que con frecuencia cacarean ahí: Mirandita y El Pacha. ¿Qué consenso? Que al candidato a la presidencia lo acompañe una mujer. Y ya hay varias que por poco se agarran de las mechas para anotarse: la Emperatriz, la Tronca –que quiere seguir peleando por la preservación del ambiente contra los pedos de los vacunos- y la Dientuda Enrulada, ideóloga de una soñada –uno diría trasnochada y que no entra ni a placé en el próximo concurso de carnaval- revolución de masas con tinte fascibolchevique y maquillaje académico que ya no venden ni en la feria de Piedras Blancas.

Cartón lleno.

No sé por qué, pero imagino que las agencias de viajes instaladas en Uruguay con unas opciones de ir lejos, lejos, si todas estas consecuencias patológicas de la humedad se confirman, van a tener trabajo a rolete.

Yo adelanto mi elección: Lanzarote, una de las islas Canarias, porque ya la conozco; ahí están los jameos del agua, que son unas burbujas creadas por la rotura de alguna pared de montañas volcánicas. Me meto olímpico y que aquí hagan todos los mamarrachos que quieran.

Ojo, no soy gil. En esos sitios, bien adentro, hay hoteles, restoranes, teatros, piscinas y todo lo que uno quiera imaginar. ¿El gobierno? Uno en serio, no como acá: no jode, atiende bien a los que llegan y todo funciona como a control remoto.

Si lo que se está dibujando en el horizonte es el Uruguay del futuro… ¡vayan a defecar en los baños de Tres Cruces!

Antonio Pippo

Tiene 58 años de trabajo en el periodismo. Ha trabajado en todos los canales de TV del país, abiertos y por cable, menos VTV; ha trabajado en casi todos los diarios, semanarios y revistas (los que se han editado y los que aún se editan en el país); ha trabajado como columnista en varias radios. Ha sido docente de comunicación en la Universidad  ORT. Ha publicado seis libros. Ha dictado charlas y conferencias en la capital y diversas ciudades del interior sobre temas de periodismo. Fue productor general y co protagonista de un espectáculo de tango que se presentó en el país durante diez años, cerrando ese extenso ciclo el año pasado.