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“Apeligramos ganar…” por Jorge Pasculli

“Apeligramos ganar…”  por Jorge Pasculli
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“Una cosa es hablar porque el aire es gratis. ¿La suya es opinión con plata?”, preguntaba el Contador Damiani cuando algún dirigente tenía la brillante idea de traer a Messi, por ejemplo. “Todo el mundo habla, pero ¿quién la pone?”, decía. Desde la oposición hace 16 años que escuchamos lo mismo. Desde antes de las elecciones del 2004, cuando reflotaron toda la artillería de terror barato amenazando a la ciudadanía con lo que le esperaba si ganaba el FA. Los mismos “argumentos” casi que en 1971. Desde el 2005 hasta hoy la misma “cantinela” siempre: “Todo mal”, a pesar que la realidad que vivía la gente fuera –por lo menos- matizada. De ahí el resultado que obtuvieron hasta ahora. ¿“No quieren sopa y patalean?: dos platos.” Porque la ciudadanía no es tonta. Si te dicen que “todo está mal”, “que se van, se van”, y festejan por anticipado frotándose las manos, no es que estén clamando por la “alternancia democrática”, sino porque no les gusta que después de 100 años gobernando juntos el país, ahora “están éstos…” Tal cual lo describió el Gral. Seregni: con el FA se rompió el bipartidismo tradicional para convertirse en este bipartidismo de estos últimos años: el FA por un lado, y todos los demás por otro.

SE LES NOTA DEMASIADO

Hace varias decenas de años que el país no vive un período tan fructífero en todos los sentidos. Sólo un necio o un desesperado por volver al poder puede negar todo lo que se ha hecho y avanzado. Incluso la bonanza que vivieron los sectores económicos más poderosos. Ni qué hablar lo que se mejoró el salario real de los trabajadores, la situación de los sectores más sumergidos, de la policía con la que ahora se llenan la boca, pero la tenían en la miseria, en la corruptela, en la falta total de capacitación y medios. Ni qué hablar de los maestros y docentes, de los sectores de la salud, de los trabajadores rurales, de las empleadas domésticas, todo lo que creció la cobertura social, etc., etc. Nunca reconocieron” nada. En fín, para qué seguir. Según ellos, todo era el “viento de cola”, nada más. Como si Argentina, Brasil y los demás países que dieron rojo no hubieran tenido el mismo viento de cola a favor. Uruguay sí lo aprovechó, pero la oposición jamás lo reconoció. Todos los organismos internacionales reconocían y aún reconocen a Uruguay como un muy buen país en todos los aspectos. Pero claro, eso no les convenía ni conviene a su desesperación por volver. De lo internacional lo único que les importa es si consideramos a Venezuela una dictadura. Es más, cuando hace unas semanas se confirmó lo de UPM me hacían acordar cuando algún dirigente opositor a Damiani no podía fingir en el Palco la enorme desazón que le producía un nuevo triunfo del equipo. Sin embargo, los muy pillos, no piensan tocar a UPM. Como no piensan tocar la mayoría de las cosas que hizo el FA. ¿Si todo está tan mal, cómo es que aseguran que no piensan tocar nada…?

TENÍAN TODO PARA GANAR

Hace 3 años se terminó el viento de cola. La mayoría de los países terminaron de irse al tacho. Incluso Paraguay, donde tantos empresarios y dirigentes políticos tienen mucha plata invertida (y no en Uruguay…). Paraguay, donde no se respetan los derechos laborales ni el salario mínimo de centenares de miles de trabajadores. (¿Serán esas las condiciones para invertir que quieren aquí?) Uruguay no se fue ni se irá al tacho, porque en estos 15 años hizo las cosas bien. Y se achicaron notoriamente la pobreza y la miseria. Y no alcanza. Por supuesto que no alcanza. Somos los primeros en “desencantarnos” porque todo es muy lento y muy trabajoso, y hasta enojoso, mientras decenas de miles de compatriotas viven en asentamientos, por ejemplo. Por supuesto que hay un millón de cosas urgentes a corregir ya. Seres humanos que necesitan mucha más ayuda ya. Que necesitan que los que tenemos medios y educación construyamos una sociedad donde ellos estén incluidos con dignidad. Porque queremos el bien para todos los uruguayos, construido pacífica y democráticamente entre todos. Creo que lo hemos demostrado también desde el gobierno, a pesar de todas las barbaridades que se han dicho siempre sobre “si viene la izquierda…”. Nunca reconocieron su prejuicio ni nuestro hacer democrático y pacificador, demostrado y comprobado. Por eso tenían todo para ganar. Quince años desgastan, más cuando en los últimos 3 se vinieron problemas importantes. Y, además, todos los errores, defectos, que se cometen en la realización de las cosas. Si bien hay muchas cosas a mejorar y eso seguramente desencantó a mucha gente, yo creo que más desgastó el “todo mal”, todo el tiempo, desde el otro lado. El punto de saturación es invisible pero no hay marcha atrás. Mientras “el aire es gratis”, todos pataleamos hasta demás. En lo que sea. Cuando las papas queman no me quedo quejando. Actuó por lo que ya sé que funciona. Bien, más o menos, pero no ha sido tan mala la cosa, digan lo que digan. Eso ocurre en el momento de votar: ya no hay tiempo para la queja, elijo mis próximos 5 años. Ese momento está llegando. Nunca hubo nada definido, más allá de las encuestas de cada momento. Mucho menos ahora que hasta las encuestas no se la juegan a decir quien será el próximo Presidente. Se siente. Los frenteamplistas volvimos a sentir el cosquilleo de la lucha. Se vió, se sintió, contagió el banderazo. Se trata de los próximos 5 años que empiezan en marzo. Ya no hay tiempo para quejas ni desencantos. Aunque sean legítimas ambas. Así, los frenteamplistas estamos reviviendo porque, aún con quejas y defectos, sentimos que hoy es la mejor opción real posible para tratar de avanzar en todo y en especial la vida de nuestra gente. Toda.

Tuvieron todo para ganar. Se les está quemando el asado de tanto apurarlo. Lo que pasa es que se posicionaron desde muy temprano en el “ahora nos toca a nosotros”. Eso solo lo define el voto popular.

RECONOZCAN TODO LO BUENO QUE HIZO EL FA.

Porque es verdad y porque la gente lo sabe. Si no especifican “lo bueno…” la gente piensa que ustedes lo dicen para quedar bien y no porque ahora vayan a apoyar entusiastas la aplicación de leyes y mejoras que en su mayoría no votaron. Ese es el problema por el cual “apeligramos ganar”. Mal o bien, al FA, mucha gente lo conoce, sabe cómo actúa. Y se volvió a armar un buen cuadro. Para seguir haciéndose cargo si la ciudadanía así lo decide. En el marco de dos coaliciones, una ya se sabe cómo funciona. Nació, se crió, sobrevivió, llegó al gobierno, así.  Siempre hemos sido coalición de partidos y grupos que han sabido compartir causas y caminos comunes. Pero en 50 años también somos movimiento de gente. Gente frenteamplista sin sector y con sector. Hay ya una rica y querida historia en común que empezó mucho antes incluso que naciera el propio Frente. No ha sido ni es una mera cooperativa electoral para “sacar a…”

La otra coalición es una cooperativa electoral que todavía no se sabe quién la conforma, que ni siquiera tiene un programa en común y donde su principal candidato no quiere debatir con su competidor. Competidor que no dudó en dejar fuera a Bordaberry porque quería atrapar desencantados del FA. Más que coalición parece un rejunte de último momento. No quisieron hacerle caso a Sanguinetti que les propuso hacer una coalición más en serio, antes de las internas, para generar una alternativa real de gobierno y no sólo una victoria electoral “para sacar a …”. Prefirieron sacarse el gusto y las ganas de competir entre sí para ver quien ganaba y sacaba más cargos y quien tendría la chance de disputarle al FA la presidencia. Y todo eso la gente lo capta, y a medida que se aproxima la hora de la verdad, la queja va dejando paso a la preocupación por lo que se viene. Por eso “apeligramos ganar”. Porque como decía el Contador Damiani, un gran turfman, “caballo que atropella, si iguala, pasa.”

NOBLEZA OBLIGA

Vivimos en un buen país. Lo dice -sinceramente- todo el mundo. Es obra de todos. Lo bueno y lo que falta por hacer. No sentimos a nadie de la oposición como nuestro enemigo. Más allá de lo desembuchado, la “oposición” es tan parte de este país como nosotros y ha contribuído a llevar este país con institucionalidad y esfuerzo patriótico. Ahora estamos en una contienda electoral, pero los sentimos tan uruguayos como nosotros. Con –más o menos-los mismos defectos y virtudes. Y un gran sueño compartido: un buen país para nuestros hijos y para nuestros nietos. Los de todos. Hagámoslo juntos. Gane quien gane. Nadie más nos puede ayudar. ¿Cómo? Enfocándonos en los problemas puntuales y las mejores soluciones posibles para todos. Los ciudadanos queremos representantes que nos defiendan con la entrega, unión y esfuerzo con que lo hace nuestra Selección, por ejemplo. Eso genera credibilidad, apoyo, entusiasmo, contagio. Porque ven que se enfocan los problemas reales que a él y a todos los compatriotas le aquejan y no a pelearse por el poder o el ego. Y eso corre para todos. Eso tuvo que ver con que un 60% no votase en las internas. La apatía, la indiferencia, el desencanto, el pesimismo, la fragmentación, son de las peores enfermedades que pueden aquejar a un pueblo. Y eso no es bueno para ningún gobierno ni para ninguna persona.

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