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Armando la mayoría por Luis Nieto

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El ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, general Guido Manini Ríos está, pero no está con la Coalición Multicolor. Recomendó a sus votantes que apoyen la candidatura de Lacalle Pou pero no comprometió su partido en la coalición. Esta indefinición, que puede variar a medida que avancen los encuentros políticos y técnicos que se van a desarrollar en breve, forma parte de los problemas que tienen por delante blancos y frenteamplistas, en sus intentos de consolidar la oferta electoral del próximo 24 de noviembre.

De hecho, el desconsuelo se apoderó del Frente Amplio la misma noche de conocerse las cifras del escrutinio del pasado domingo. ¿De dónde puede pellizcar votos para ganar en una segunda vuelta si sumando los votos de blancos, colorados, cabildantes, novistas e independientes, se llega al 53,85%?

Manini parece tener la llave para abrir las puertas que el FA necesitaba abrir. No se podría decir que el ex Comandante en Jefe era ajeno al Frente Amplio. Bajo la presidencia de Mujica, y Fernández Huidobro como Ministro de Defensa Nacional, fue promovido a General, designado Director Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, y, por último, Comandante en Jefe de las FFAA.

De estar vivo Fernández Huidobro, la relación entre el FA y Manini hubiera sido otra, porque Mujica tiene ciertos pruritos para llegar a acuerdos formales con las Fuerzas Armadas; bien sabe que, primero, debe acordar con los Tenientes de Artigas, y para estos lo de “como te digo una cosa te digo la otra”, no corre. Esta era la oportunidad del Ñato, el único hombre capaz de asegurarle al Frente Amplio un eventual acuerdo político con Manini. En un artículo sobre Cabildo Abierto, el diputado Iván Posada nos recuerda las palabras de Manini ante el féretro de Fernández Huidobro: “Quienes vestimos el uniforme de las instituciones armadas de la República le debemos un sincero homenaje a don Eleuterio Fernández Huidobro.” A medida que Manini, como hombre público, se va dando a conocer, encontramos su economía de palabras, y cada una se desprende de una estrategia, porque, al fin de cuentas es un militar con larga experiencia, que sabe perfectamente lo que es táctica y estrategia.

Pero, Mujica, con su mejor desdén, soltó aquello de “carne con ojos y uniforme”, en referencia a los militares que Larrañaga quería incorporar a su fórmula para vivir sin miedo. Esa fue la muestra más clara de su diferencia insalvable con la estrategia que se había dado Fernández Huidobro desde los primeros meses de 1972. Pero, sobre todo, es la forma más cruda de valorar a las Fuerzas Armadas que estuvieron bajo su mando durante su presidencia.

El Ñato se la había jugado en un juego de mucho riesgo, y aún en la penuria, supo mantener su lealtad con aquellos tenientes y capitanes que encontró en los cuarteles en la hora más aciaga del MLN. Terminó siendo uno de ellos. Muchos de esa barra lo iban a saludar a las celdas mugrientas mientras lo tenían de rehén. Para la izquierda esto es difícil de entender. Ni siquiera los que rinden pleitesía a Maduro y al chavismo lo ven así. No reconocen en las celdas, igualmente mugrientas de Venezuela, algún tipo de paralelismo, con las de Uruguay, década del 70.

Con la muerte de Fernández Huidobro se rompió el espejismo, y los seguidores de Manini, su esposa en primer lugar, aclararon los tantos: Con el Frente ni a la esquina. Manini ahora tiene un proyecto propio, que no pasa por el FA.

Martínez intentó seducir a Talvi. Lo vio dubitativo, y le mandó algunos telegramas. Talvi hizo declaraciones, casi en clave, por un momento hasta pareció estar considerando la posibilidad de votar por fuera del acuerdo con los blancos. ¿Podía hacer eso? ¿Estaba dentro de sus planes llegar a algún tipo de acuerdo con el Frente Amplio? Jamás. Él tiene un proyecto muy claro dentro de su cabeza, y lo ha dicho en público y en privado: Para construir ese pequeño país modelo, la joya de la corona batllista, necesita otro tipo de acuerdo político.

Talvi y Manini tienen algo en común, a pesar de los chisporroteos iniciales: El primero ha anunciado que pondría al agro en un lugar visible, “el petróleo del Uruguay”, según sus palabras. El líder de Cabildo Abierto también hizo público su propósito de impulsar medidas de fomento para el sector primario. Aparte de que fuese su intención, y no habría de extrañarse porque su familia se ha dedicado, tradicionalmente, a la actividad agropecuaria, los votos a Manini le llegaron, sobre todo, del Interior, esa promesa se la recordarán con frecuencia.

El Frente Amplio fue mezquino con el campo, no acabó de entender qué había sucedido aquel 23 de enero de 2018, en Santa Bernardina. El gobierno se mostró soberbio, y aferrado a una visión ideológica tan emparentada con la tesis de Vivian Trias, que acaba favoreciendo a los capitales extranjeros por el rechazo visceral a los terratenientes nacionales, que, en versión izquierda uruguaya, incluye a los propietarios de 500 hectáreas. “Nos vemos en las urnas”, dijo con soberbia el Presidente Vázquez a un manifestante molesto que le reprochaba las respuestas superficiales. Pues bien, las urnas hablaron, y lo que surgió con aquel movimiento de autoconvocados, ahora está en la agenda del futuro gobierno, y la nueva mayoría parlamentaria.

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