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Arsénico y encaje antiguo

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“Yo, como los griegos, aprendí a desconfiar de mis certezas”

Walter “Serrano” Abella

A nuestro mundillo político le encanta revisar una y otra vez, día tras día el pasado.

Buscar siempre en el ayer los errores de los adversarios para pasarle una buena factura.

Ahora se puso en boga el fenómeno de los asaltos ocurridos en la década del noventa.

Entonces eran polibandas, superbandas, mercobandas, hoy venden más las “tupabandas”.

Nadie se chupa el dedo, que hubo robos cometidos por tupamaros orgánicos o sueltos, se sabe y hubo unos cuantos que estuvieron varios años encerrados en la cárcel por aquellos delitos.

Que había diferentes líneas en el MLN sobre la legalidad y la lucha armada es vox populi.

Pero querer relacionar el financiamiento del MPP a través de asaltos a bancos es muy burdo.

Ahora bien, hoy rinde enchastrar al Pepe, porque a pesar de los bolazos que tira, como lo de que extraña la ley de duelos, mantiene gran popularidad y es un gran acarreador de votos.

Solo falta ahora que el Frente salga a reclamar para compensar, que se investigue nuevamente el asesinato del chileno Berrios o el  supuesto negociado de la cárcel convertida en shopping.

Pecados seguramente hay en todas las tiendas, y muy pocos pueden tirar la primera piedra.

Pero cansa que todo el tiempo se tiren hechos viejos para justificar errores del presente.

Como la presidente del sindicato de profesores que defiende la escalada de paros en los liceos recordando el derecho de pernada o la esclavitud de peones rurales cebando mate al patrón.

Por favor, avísenle que el London París ya hizo la Multi y que la Onda hace rato que cerró.

Da la impresión que hay que liquidar a los adversarios al precio que sea, para obtener el poder o para mantenerlo, y cualquier epíteto o insulto cabe para descalificar y sacar rédito partidario.

La oposición crea alarma sobre la institucionalidad y el riesgo de ser una nueva Venezuela.

El Frente insiste en la restauración de todos los males si vuelve a ganar la derecha vernácula.

Aflojen con la pavada, los reyes son los padres, y la democracia uruguaya no corre peligro.

El día de los inocentes es el 28 de diciembre y hay cambios sociales que son irreversibles.

La sociedad civil espera otra cosa de sus elites partidarias y las consignas huelen a rancio.

Sería positivo mirar hacia adelante con propuestas de cambio profundas y de consenso.

Evitemos que prospere la demagogia o la mentira envenenando  nuestra sociedad republicana.

Alfredo García

Alfredo Garcia

Nació en Montevideo el 9 de agosto de 1954. Es Licenciado en Historia por la Universidad de Estocolmo, Suecia; que fue su lugar de residencia entre 1975 y 1983. Hizo un postgrado en Marketing y realizó los cursos del Master de Marketing en la Universidad Católica de Montevideo.
Trabajó durante veinte años en la industria farmacéutica en el área privada.

Su labor como periodista comenzó en los semanarios Opinar y Opción a principios de los ochenta. Participó en 1984 en el periódico Cinco Días clausurado por la dictadura.
Miembro del grupo fundador del diario La Hora, integró luego el staff de los semanarios Las Bases y Mate Amargo. Escribió también en las revistas Mediomundo y Latitud 3035.

Es el impulsor y Redactor Responsable del Semanario Voces.
Publicó el libro Voces junto con Jorge Lauro en el año 2006 y el libro PEPE Coloquios en el año 2009, ambos editados por Fin de Siglo.