Home Política Avanza la extrema derecha por Ruben Montedónico
0

Avanza la extrema derecha por Ruben Montedónico

Avanza la extrema derecha por Ruben Montedónico
0

Como en gran parte del siglo XX, la extrema derecha recobró potencia en Europa y compite electoralmente con la intención de hacerse gobierno donde pueda. Este mes conquistaron posiciones en Suecia, poniendo fin a años de control solitario de los partidos tradicionales. Con el nombre de Demócratas de Suecia (SD) y 63 escaños (en 2014 habían obtenido 49) son el árbitro ineludible para designar al futuro ministro de Estado (premier) e integrar el próximo gobierno.

Todo parece indicar que la alianza de centroizquierda que gobernó hasta ahora -conocida como responsable por el Estado de Bienestar, que paulatinamente fue abandonando-, que perdió un 3%, posibilitará a la derecha tradicional -que ganó casi el 1%- con la suma del SD, tener control del Ejecutivo del peninsular reino unitario con asiento en Estocolmo. Parece difícil que se convoque a otros comicios, lo que ocurriría si la centroderecha no deseara aparecer entrelazada con los xenófobos extremistas.

En este punto hay quien afirma que existe confusión entre “grupos descaradamente extremistas violentos y las formaciones-populistas, cercanas pero no idénticas” (Juan Antonio Sacaluga) en que inscribe al SD. El parentesco del SD con los “grupos descaradamente extremistas” se ve disfrazado con una interpretación escasa -o una estratagema- que mediante inflexión semántica elude toda prospección política de ese partido. ¿Qué diferencia a este agrupamiento sueco del resurgimiento en Europa de conglomerados de extrema derecha que predican sentimientos euroescépticos, antimigrantes, de nacionalismo vulgar no exento de xenofobia y racismo que consiguen incorporarlo al discurso de otras expresiones de la derecha y a la gran prensa? ¿El Brexit no es, en parte, una expresión de ello?: no se puede entender completamente la desagregación sin el elemento xenófobo. ¿Cómo catalogar la declaración de Marion Anne Perrine (Marine) Le Pen en el Parlamento de Estrasburgo en enero pasado?: “Europa nos ha debilitado imponiendo la apertura total de las fronteras. Hay que anular Schengen, impedir a los ex-combatientes extranjeros que vuelvan. Europa nos ha debilitado imponiendo una apertura total de las fronteras”. El culpar a la migración y a las políticas comunes de la Unión Europea (UE) por los efectos sociales de recurrentes crisis económicas nacionales vehiculizan el nacimiento y crecimiento de agrupaciones y partidos de ultraderecha capaces de generar incontrolables situaciones: el ingrediente xenófobo -usual en aquella zona- que conllevan estos grupos se energiza con recesiones o peligros asiduos que en muchas ocasiones les brindan los atentados terroristas. La última década nos ha permitido contemplar este fenómeno aterrador.

A nuestros ojos, desigualdad, migración y decadencia económica producen fuga de capitales, endeudamientos y desempleo, provocando -simultáneamente- la aparición de expresiones radicales de derecha que despedazan el tejido social europeo. En notas del pasado identificamos a los principales clanes europeos de ultraderecha y referimos que pese a su pequeñez electoral el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), tiene un representante en la Cámara de los Comunes, pero puede adjudicarse parte importante del triunfo alcanzado en 2016 con el Brexit. En Italia, la Liga del Norte, mediante alianza, consiguió formar parte del actual gobierno; Hungría está gobernada desde 2010 por Viktor Orban, del partido Fidesz; Alternativa para Alemania (AfD) consiguió el 13% de los votos en los comicios e ingresó al Bundestag; Polonia es gobernado desde 2015, con mayoría absoluta, por el Partido Ley y Justicia (PiS); en Francia, el Frente Nacional (FN) llegó a la segunda vuelta en las elecciones pasadas al igual que en Austria el candidato del Partido de la Libertad (FPÖ), mientras en Países Bajos el Partido por la Libertad (PVV) tiene representación parlamentaria desde hace 10 años. Esta lista no enumera más que a las principales organizaciones de radicales conservadores de Europa.

En América, las señales desde Washington impulsan las derechas y son estremecedoras. Ahora con Trump el Partido Republicano en el gobierno afirma que no sólo rebajará impuestos, impondrá aranceles mayores a las importaciones y penalizará a los connacionales que produzcan en el extranjero -dando un giro ultraconservador y proteccionista a la economía del país- y declara que el Reino Unido “fue muy inteligente al salirse” de la UE,  añadiendo que “el Brexit será fabuloso”: da aliento público a conglomerados como la Asociación Nacional del Rifle -promotor del armamentismo individual- y protege a organizaciones supremacistas blancas de inspiración neofascista.

En el ámbito sudamericano, los avances o reposicionamientos de la derecha son notorios en el área del Pacífico (Colombia, Ecuador, Perú y Chile); en el caso de Paraguay con el reacomodo del Partido Colorado, que acompañó y avaló la dictadura de Alfredo Stroessner. Sin embargo, los lugares destacados en este renglón lo tienen los países más grandes del subcontinente: Brasil y Argentina. En el caso del último la profunda crisis económico-social y el fracaso del FMI alarman pero eran pronosticables. Pero es la actualidad del amazónico la que asoma más preocupante ante la inminencia de la primera vuelta comicial el próximo 7 de octubre y un factible balotaje el 28 del mismo mes que decidirá la presidencia. El hecho de que el ex-presidente y favorito de las encuestas (Lula) haya sido encarcelado y condenado (sin pruebas de delitos imputados) y que las facciones tradicionales de la burguesía se hayan volcado en favor de la fórmula ultraconservadora postulante de dos ex militares (Bolsonaro-Mourão) -que de antemano las encuestas anincian que perderá en segunda vuelta- hace presagiar la posibilidad de un golpe de Estado cívico- militar del que se comienza a hablar públicamente por la disposición de los medios de comunicación para ambientarlo y el proceder deliberativo de la jerarquía castrense.

 

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.