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Botica literaria

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Entre fines de 2019 y los comienzos de este 2020 se han editado en el mercado nacional varios y valiosos libros. Compartimos una selección de ellos, que pasan por la novela y el relato histórico, y la forma en que las propias editoriales los presentan.

“Estaciono frente al asilo. No puedo despegar las manos del volante. Buenos Aires hierve en verano. Es dos de enero. Llovizna apenas. Me tiemblan los brazos, los labios, las piernas, la mirada; el alma me tiembla, los pies que no despegué de los pedales. Siento el corazón palpitando en los oídos. Estoy sordo. Me aturde mi respiración pesada, lenta, aterrorizada. Quiero irme, largar todo a la mierda; arrancar el auto y perderme entre el tránsito”. Así comienza este viaje literario de Sebastián Miguez Conde, quien ya había publicado “La raíz de la furia”, una colección de cuentos sucios y feroces. Este trabajo, “Nadie está muerto mucho tiempo” (de Criatura Editora), es su primera novela. Acá los personajes de carne y hueso vuelven para llevarnos en un viaje vertiginoso por la ruta de los olvidados. Sebastián Miguez Conde nació en Montevideo en 1979. En el 2012 su cuento “Las mujeres del diablo” fue parte de la antología del Centro Cultural de España Entintalo. En el mismo año, el relato “Ángel del Claustro” fue reconocido en un concurso de Casa de los Escritores del Uruguay. “Un corazón latiendo en un puño” fue publicado en Cuentos de poder: Antología de cuento hispanoamericano (México, 2015). Su cuento “El gallinero” (Buenos Aires, 2014) fue editado en formato de libro ilustrado para niños. En 2015 obtuvo una mención en el concurso literario Juan Carlos Onetti por la colección de cuentos que dio origen a su primer libro La raíz de la furia (Criatura editora, 2016). En 2018 recibió el Segundo Premio del Ministerio de Educación y Cultura en Obra Inédita por Los fantasmas de la Cerrazón, que es una versión primaria de Nadie está muerto mucho tiempo.

Por su parte, Seix Barral edita “La vida simple”, de Teresa Porzecanski. Se dice de ella que “escribe de manera monologante sobre las cosas simples de la vida a través de escuetas crónicas sobre lo cotidiano”. “El proceso creativo no ha sido lineal, sino un permanente cuestionamiento de los puntos de partida iniciales, variantes de un mismo texto, acotaciones, repeticiones y apostillas de volúmenes que son antologías de otros, pero acompañados inflexiones circulares, al modo de un pensamiento que se fuera desenroscando a medida que otros anillos se repliegan con pavor sobre sí mismos. Este recorrido permite la invención de un mundo (…) violentando las palabras y asociándolas con forzadas parejas metafóricas (…) Las frases se retuercen como lianas que van ahogando sentidos y acepciones reconocidas, para abrirse a los abismos insondables de otras que habrá ir bautizando con dolores de parturienta”.

Porzecanski tiene un largo vínculo con las letras. Es una escritora, antropóloga, investigadora y profesora universitaria uruguaya. Ha enseñado en diversas universidades del mundo. Como narradora, ha publicado siete novelas y ocho colecciones de cuentos, con textos publicados al inglés, francés, holandés, alemán, rumano y húngaro. Autora además de varios volúmenes de ensayos académicos especializados en ciencias sociales, y más de cien artículos de investigación. Ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos, el Bartolomé Hidalgo, el Morosoli de Literatura, la Beca Guggenheim y la residencia Bellagio en Italia.

Editorial Fin de Siglo presenta “Wilson. Bitácoras de una lucha”, de Juan Raúl Ferreira y Luis Vignolo. Y se anota: “La elaboración de este libro se nutrió de un acervo documental analizado sistemáticamente por primera vez: la colección de nueve agendas del exilio de Juan Raúl Ferreira correspondientes a los años 1976 a 1984 y una de Susana Sienra de Ferreira de 1973. Esta última comprende solamente información referida al inicio del exilio (desde el 29 de junio del 73 hasta el final de ese año) y tiene la particularidad de contener anotaciones escritas por Susana, otras de Juan Raúl y algunas pocas de Wilson. Cada uno reconocible por su característica caligrafía.

En su epílogo, dice Juan Raúl Ferreira: “Wilson le decía a Diego Achard en 1982, tras la victoria en las internas, ‘no entendés nada, estoy llevando el viejo partido a la centroizquierda’. Por eso tantas veces en el exilio se manifestó socialdemócrata y también reivindicó, tanto en el exilio como de retorno en el Uruguay, el ‘populismo’, en el sentido latinoamericano del término, en referencia a los movimientos populares, nacionales, progresistas y antiimperialistas de nuestra América. No por azar en el discurso de la explanada explicó el resultado electoral diciendo: ‘nosotros nos quedamos sin derecha… la derecha que tradicionalmente militaba dentro del Partido Nacional optó por votar la gran derecha dentro del Partido Colorado’. Esas identidades filosófico-políticas las traía desde su adolescencia: nacionalismo demócrata social antiimperialista, socialdemocracia auténtica entendida como socialismo democrático (cuando esas palabras todavía eran significativas y no como ahora máscaras del neoliberalismo), movimientos populares y nacionales progresistas latinoamericanos. Todas vinculadas concretamente a las propuestas de transformaciones estructurales verdaderas, que atañen a la modificación de las relaciones del poder social e internacional, como la reforma agraria, la nacionalización de la Banca, la nacionalización del comercio exterior y la integración latinoamericana. Esas identidades y propuestas han desaparecido completamente del viejo partido. Wilson seguramente no imaginó que tras su desaparición, el viejo tronco tradicional daría un brusco giro a la derecha desde 1989 hasta el presente”.

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