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Candombes y otras yerbas

Candombes y otras yerbas
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“La música es de aquellas cosas con las que uno se apasiona y encuentra un motivo para aprender por el resto de la vida.” 

Ángela Alves y La Andunda presentan su espectáculo “Candombes y otras yerbas”. El show es una oportunidad única para sentir el candombe en toda su versatilidad.  El evento tendrá lugar hoy, jueves 11 de mayo, a las 21:00 horas en la Sala Zitarrosa. Entradas a la venta en Tickantel y boletería de la Sala.

En entrevista con Voces, Ángela Alves nos cuenta sobre su trayectoria en la música y adelanta algunos detalles de lo que será el show de esta noche.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música?

Las madres son las primeras en ver en qué cosas sus hijos pueden andar bien, ella veía que a mí me encantaba cantar entonces un día, cuando yo tenía 7 años me llevó al coro infantil de Teresita Nalerio. No fue que ahí empezara mi carrera musical como algo constante, yo cantaba en ese rincón infantil y además integraba un coro. Más de grande empecé a hacer teatro y siempre en las obras me decían que estaba bueno que cantara así que en casi todas algo canté. La etapa en la que hice teatro me absorbió muchísimo los tiempos, me implicaba mucha dedicación y no pude llevarlo en simultáneo con la música. Cuando decidí volver a cantar arranqué con tangos y experimenté en géneros como el Blues y el Rock. Luego me invitaron a hacer otras cosas, volví al candombe e interpreté música latinoamericana de raíz colombiana, afrocubana y afroperuana. Actualmente sigo teniendo otro grupo donde hacemos música brasilera. Es muy variado lo que hacemos.

¿Dónde estudiaste música?

Soy una estudiante de la vida, bastante autodidacta, siempre digo que en la música soy alguien que está en permanente construcción porque siempre estoy aprendiendo y encuentro un motivo para aprender. Busco, me informo y tomo clases con profesores que elijo para estudiar. La música es de aquellas cosas con las que uno se apasiona y encuentra un motivo para aprender por el resto de la vida. 

¿Venís de una familia de músicos?

Crecí en una familia muy musical, como muchas familias que se reúnen en torno a la música como elemento aglutinador, de celebración, de esas ocasiones especiales. Mi padre escuchaba música de países muy variados como Brasil, México, Chile y Paraguay. Eso me abrió la escucha, el oído y me sirvió muchísimo a la hora de interpretar.

Tu formación en teatro se ve en tus movimientos escénicos, sos muy histriónica e interpretas los temas de una forma muy natural.

Sí, la gestualidad va junto con la música. Me siento muy cómoda desplazándome en el escenario y sin dudas el teatro me ayudó mucho en ese sentido. En el espectáculo de “Candombe y otras yerbas” teníamos una inclinación muy especial con las raíces, no solamente identitarias de una cuestión geográfica de los antepasados sino también con las raíces amorosas, de la familia, de todo lo que hace que uno llegue a un lugar y sea quien es. Los temas en este show van a ser los mismos pero va a ser distinto en cuanto a la puesta en escena. En este espectáculo vamos a dar otro saltito, nos vamos a instalar desde otro lugar pero siempre teniendo presentes nuestras raíces.

¿Qué significa Andunda? Leí por ahí que significa “apertura de conciencia”, ¿tiene que ver con eso?

Hay muchos vocablos afro dentro de nuestro idioma, es decir, palabras y expresiones africanas que algunas se fueron deformando y otras se fueron transformando. Me gusta mucho esto que decís de “apertura de conciencia” porque ese es un concepto que a mí particularmente me cala muy hondo. Principalmente cuando buscamos el nombre del grupo fue como una palabra de aliento, de ir para adelante, como un impulso, ese es el concepto con el que manejamos el nombre de la banda. Si uno piensa en el Candombe quizás lo más propio que tenemos es el toque de los tambores chico, repique y piano pero el candombe tiene una familia muy amplia de ritmos afro y en el espectáculo nosotros recordamos esas raíces negras y además tocamos temas que no son necesariamente candombe.

¿Vas a tocar la marimba?

Sí, ésta marimba es traída de Colombia pero la marimba era un instrumento que antiguamente, según los datos de Lauro Ayestarán, se tocaba también en los candombes de aquí. Los candombes de antaño tenían una melodía y unas armonías determinadas que después se perdieron cuando el candombe salió a la calle y quedaron solamente los tambores como los elementos más fuertes y representativos. Lauro Ayestarán cuenta que se fueron perdiendo los huesos, la masacalla y la marimba. Un poco la idea de integrar la marimba es recordar ese sonido. Probablemente antes sonara distinto porque acá las marimbas se hacían con resonadores de mate y las de Colombia son de caña.

¿Quiénes te acompañarán en el show?

Me acompañarán: Darwin Silva en piano y arreglos musicales,  Andrea Facciolo en bajo, Karen Martínez en clarinete, Inés Dabarca en flauta, Matias Morales en Tambor Chico, Alejandro Focco en Tambor Piano, Fabián Silva Tambor Repique, y yo, Ángela Alves voz, composición y marimba. Tengo un gran agradecimiento hacia los músicos que me acompañan porque no es fácil en estos tiempos apostar a la música, es como ir a contracorriente porque es muy difícil sostener una banda. No mucha gente puede vivir del arte, la mayoría tenemos que trabajar en otras cosas y realmente siempre es una apuesta fuerte sostener una banda y sobre todo en el candombe que es un género musical que no tiene una salida continua y constante. Hay que luchar por salir y buscar públicos, hay que trabajar para instalarlo en la escucha de la gente, para instalarlo más en las radios, en los medios, como identidad, porque es una de las únicas músicas que nacieron acá en Uruguay. Nuestro candombe es la síntesis de todos los grupos que vinieron de África y que dejaron identidad acá marcada, en ese aspecto es una pata muy fuerte de nuestra cultura.

¿Qué significa para vos tocar en la Sala Zitarrosa?

Para mí es un orgullo primero por el nombre que lleva, Alfredo Zitarrosa, que fue y sigue siendo, un referente musical tanto para los uruguayos como para quienes viven fuera de fronteras. Segundo porque es una linda Sala, yo ya he tenido la oportunidad de tocar allí anteriormente y es un lugar que me gusta mucho. Creo que la música siempre tiene una conexión con el alma y cala a niveles muy profundos del ser humano tanto para quien hace y compone las canciones como para quienes escuchan. Tocar de nuevo en la Sala Zitarrosa es tener la posibilidad de volver, de reencontrarnos con el público, con este proyecto de candombe y de seguir apostando a la música, a la identidad de nuestro país y a aquello que nos gusta hacer.