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Coordinación continental imprescindible por Ignacio Martínez

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Este fin de semana que pasó, concluyó el Encuentro Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo. Representantes de las más diversas organizaciones sociales se dieron cita en Montevideo. Desde Canadá a Tierra del Fuego mujeres y hombres sencillos de nuestros pueblos, abordaron durante tres días, entre otros temas, lo concerniente al libre comercio, las privatizaciones, el saqueo y la condena a la pobreza a millones de seres humanos en el mundo y en nuestro continente.

Estos encuentros se vuelven cada vez más imperiosos. Las renovadas formas de dominación vienen afirmando un sistema de explotación que lejos de querer solucionar los problemas de la gente, quiere perpetuar  sus obscenas riquezas y su poder.

Condenarnos a una deuda eterna con los monarcas de las finanzas mundiales; convencernos de que el mundo es así y no puede ser de otra manera; persuadirnos de que el mundo privado es mejor que el público y estatal; son algunas de las formas que el imperio viene profundizando para debilitar nuestra lucha por la libertad y el socialismo.

A su vez, estamos frente a una ofensiva desenfrenada que no reconoce la voluntad de los pueblos, que da el status de delito a la lucha y a la defensa de los derechos humanos y del ambiente y la diversidad, llegando a abrir las puertas de la Justicia inventada por los poderosos para intervenir en la cosa política a favor de ellos.

Otro sesgo de la ofensiva reaccionaria es desactivar las conquistas alcanzadas por los pueblos en el marco, incluso, de los gobiernos progresistas. Los ejemplos más relevantes son Brasil y Argentina, pero también vienen por esa misma línea en Chile y en Ecuador, sumándose a las aberrantes ofensivas represivas que padecemos en Honduras y en México.

En ese marco Trump incrementa la política intervencionista desplegando todas sus herramientas culturales, económicas, militares y diplomáticas, reflotando a la tristemente célebre OEA, liderada por el señor Almagro de pasado izquierdista y presente “Goebbelsiano”, con su obsesiva devoción a las campañas ideológicas de EEUU contra Cuba, Bolivia, el proceso de paz en Colombia y el asedio al proceso salvadoreño y a Venezuela.

El Encuentro trazó un esbozo de agenda procurando repudiar la próxima Cumbre de la OMC en Buenos Aires, ahora en diciembre; movilizaciones unitarias hacia el 8 de marzo del 18 y construir un Foro Alternativo por el Agua, también en marzo. También se resolvió oponernos a la Cumbre de las Américas en Lima, en junio, intensificando luego las movilizaciones para el segundo semestre del próximo año.

Desde estas humildes palabras propongo un aspecto no menor: pensar en una red de información que haga frente a los medios masivos de comunicación en manos de la difamación, el ninguneo, la tergiversación y la mentira.

Otro aspecto tampoco menos es pensar en una agenda de actividades culturales del más amplio espectro, para convocar a la mayor cantidad de ciudadanos, sobre todo a los jóvenes. Conciertos, teatro, danza, eventos de todas las expresiones artísticas por la defensa de los recursos naturales, contra las privatizaciones, contra la criminalización de la lucha o la judicialización de la política. Que lo mejor de nuestro canto y nuestro deporte y nuestra literatura se convoque para lo mejor de nuestros intereses populares, democráticos e igualitarios. Que lo mejor de nuestras expresiones artísticas se den cita contra la corrupción y los corruptos, armándonos de mucha paciencia, de la “ardiente paciencia” que nos permita denunciar en la calle, exigir en todos los ámbitos, hacer conocer nuestros Programas y organizarnos con nuevas formas de hacer política, la que no se contamine con el neoliberalismo ni la cuotificación de cargos ni las medidas inconsultas ni los infames amiguismos ni la corrupción de tipo alguno.

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