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¿Un discurso “del pico para afuera? Por Heraclio Labandera

¿Un discurso “del pico para afuera?    Por Heraclio Labandera
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Hace pocos días, un joven de 20 años preguntó que hacía el sistema político por el desarrollo local, en una época de tanta concentración de poder en la órbita de pequeños cenáculos de iluminados, y recibió una respuesta cruda y cuestionadora del “establishment”. El dilema no es nuevo.                                      Cuando la República estaba por nacer, algunos hombres cultos de la época propusieron que el nuevo país fuera bautizado como “Estado de Montevideo”, dejando al resto del territorio la condición de “patio trasero” del puerto capitalino, similar idea a la que años más tarde utilizarían los prohombres del “imperialismo yanki” para referirse a los países de Centroamérica.  Al final el nombre no tuvo buen suceso por razones complejas que no vienen a cuento, pero la propuesta nació cuando en el “patio trasero” vivía el 81% de la población del país, y en el puerto apenas un 19%. Hay que imaginarse lo sucedido, ahora que aquella fórmula demográfica ha cambiado. Al paso de los años, la mentalidad centralizadora persistió en una República donde al ícono institucional -un consumado federal- se lo ha utilizado hasta el hartazgo como referencia fundacional y se lo recuerda con un monumento ecuestre en Plaza Independencia. Claro que muchos duermen tranquilos al creer que la semilla federal sembrada por José Gervasio Artigas quedó muerta, tanto como el metal que representa al Jefe de los Orientales con elegante estampa.

Sin embargo, no se advierte que el federalismo primero, o su versión posible en una República de constitución unitaria, que es la descentralización, representa -precisamente- desarrollo local, y una puerta al futuro.

De modo que no es por mero “chauvinismo” localista  que se evoca al referente histórico de esta causa, sino como antecedente de que la exigencia de libertades concretas es un reclamo que existe desde los comienzos de nuestra institucionalidad. El Partido Blanco en sus inicios reclamó los blasones federales del artiguismo, y al tomar el Partido Nacional el viejo legado oribista, se ubicó en la misma trinchera de defensa de las libertades concretas.

Eso explica que en las primeras movidas que ahora comienzan a verse, orientadas a competir dentro las elecciones internas de los partidos, algunos blancos regresaran sobre las viejas banderas en búsqueda de proyección.         El debate se vuelve más interesante aún, cuando se agita un debate por la propiedad de las grifas, en particular, dentro del amplio espectro que se identifica como “wilsonista”, espacio donde el concepto de la descentralización ha sido como un Santo Grial. El Partido Nacional en la actualidad es un inmenso paraguas electoral para diversas colectividades y sería un error interpretar que en la actualidad las viejas tribus permanecen sin algún tipo de mestizaje ideológico con los antiguos contendores de divisa. Sin embargo, en algunos ambientes el núcleo duro permanece.

Desafíos

Esta semana, en un encuentro con jóvenes que militan para la interna juvenil blanca de este año, realizado en Montevideo, un dirigente emergente a nivel nacional como Carlos Enciso, cuestionó la falta de debate interno dentro del Partido Nacional sobre algunos aspectos medulares para cualquier plataforma nacionalista. En respuesta a las inquietudes del auditorio, cuestionó a las cúpulas del Partido Nacional que no se animan “a discutir asuntos que hacen al desarrollo local”, o a interrogarse sobre el papel que corresponde a organismos tales como la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) en la distribución de la cooperación internacional o en el manejo de otros recursos que beneficiarían a la población del Interior del país o de los lugares alejados de los centros de decisión. Sostuvo que no le consta que este asunto se esté discutiendo en ningún ámbito partidario directriz, e indicó que ese es una obligación de la hora. Dedicó algunas reflexiones también al espíritu que impregna al partido de gobierno, empecinado por “estigmatizar, encasillar y sintetizar en un marketing maniqueísta y simplista”, donde “ustedes representan a esto contra aquello”.

“Le estamos diciendo a estos que se creen los crack de los derechos, que llevan 12 años de gobierno y han hecho poco o nada”, sostuvo. En un párrafo de su presentación, aseveró que es falso el discurso de las dialécticas fáciles “Nos vienen a decir que no tenemos contenido social, cuando ya en el siglo XIX presentamos las primeras leyes sociales del país para los servidores públicos y los maestros, luego impulsamos en 1905 las avanzadas sociales de Roxlo y Carnelli, bastante antes de la revolución rusa”, afirmó, reafirmando la promoción de múltiples leyes de justicia social a lo largo del siglo XX.           Enciso indicó que el país necesita que apliquemos “la verdadera descentralización”, proponiendo como desafío discutir estas cosas dentro del Partido Nacional.

“Estas cosas no se discuten en el partido, más allá de visiones personales y esfuerzos puntuales de diferentes intendentes; no se plantea como una estrategia de partido pensar en el desarrollo local y en la verdadera descentralización”, sostuvo. Indicó que si estas propuestas las traen a Montevideo, se advierte que las preocupaciones de la gente “son similares a las preocupaciones del Interior: las calles, la seguridad y la basura”. “Tenemos que terminar con la descentralización del pico para afuera”, remató.

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