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Dos hermanas en Sala Verdi

Dos hermanas en Sala Verdi
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La pandemia de la modernidad y el teatro ciborg

Mañana, viernes 26 de junio, se emitirá el segundo capítulo de Dos hermanas, serie emitida en vivo que explora nuevas posibilidades de comunicación teatral. La serie cuenta con dramaturgia de Anthony Fletcher y dirección de Claudia Sánchez, quienes contaron a Voces algunos aspectos de la propuesta.

Uno de los motores de la historia es el descubrimiento de la obra del escritor y pensador brasileño Oswald de Andrade. “Me fascinó -nos cuenta Fletcher- como él estaba buscando un punto intermedio entre el mundo europeo y el mundo pre-europeo, sobre todo dentro de Brasil pero también en el resto del continente. Y buscando, mediante una forma poética, indagar y cuestionar ese vínculo entre el momento previo y el momento posterior a la llegada de los europeos.” Mientras pensaba en la expansión europea como un virus de la modernidad que modifica los espacios y las situaciones de los lugares que coloniza explotó la pandemia del coronavirus y la analogía surgió inmediatamente. “A partir de algunas ideas que había leído sobre cómo empezó el coronavirus pensé que eso también tiene que ver con cómo la modernidad está comiendo, literalmente, los espacios salvajes que quedan en el mundo. Brasil tiene mucho de eso y allí también encontré un vínculo con Oswald de Andrade”.

Las dos hermanas que protagonizan la serie viven a miles de kilómetros. Por un lado Leonor está en Montevideo, intentando adaptarse a dar clases de literatura vía zoom. Por otro lado está Flor, una periodista que ha sido despedida luego de investigar acciones turbias vinculadas al Impeachment contra Dilma Rousseff y el ascenso de Jair Bolsonaro. Desde esa oposición Fletcher también indaga sobre el “contraste poético filosófico entre Uruguay y Brasil, ese es el esquema literario, me pareció interesante usar eso como un medio de interrogar lo que está pasando hoy en día. También hay un gran contraste entre lo que está pasando en Brasil con respecto a la pandemia y lo que está pasando en Uruguay. Y desde esa situación también quería indagar acerca de la idea del virus, cuál es el origen y qué representa en términos de conflicto entre un mundo supuestamente desarrollado y un mundo supuestamente subdesarrollado. Creo que en la escritura de Oswald de Andrade empezamos a tener a alguien, hace cien años, que se estaba haciendo esa pregunta de forma poética”.

Teatro ciborg

En en su libro La melancolía del ciborg el filósofo español Fernando Broncano propone que los humanos, con sus herramientas y prótesis y de forma dialéctica, modifican el medio para habitarlo. Las prótesis se incorporan al ciborg luego de un proceso de incomodidad, pero finalmente serán absorbidas integrándose al cuerpo y la cultura y generando nuevas necesidades a la vez que nuevas posibilidades de modificar el entorno y adaptarse a él. En palabras de Broncano: “El hábitat de los ciborgs es la selva de la cultura (…) La especie humana evolucionó transformando el medio mediante artefactos, creando un medio artificial con el que coevolucionó al compás de ese medio material conformado por complejos de relaciones sociales, técnicas y artefactos que modelaron las presiones evolutivas y seleccionaron las características propiamente humanas: el lenguaje, la técnica, la moralidad, la estética, la agencia racional”. Si pensamos el teatro desde esa misma “dialéctica ciborg” podemos pensar que, ante la obligación de permanecer encerrados, quienes crean lo que llamamos teatro reformulan sus límites y lo modifican, apoyándose en artefactos como el zoom, las cámaras web, o la transmisión por streaming, para generar una nueva forma de “convivio virtual”, un “teatro ciborg”.

El rol más relevante de los aspectos técnicos en esta nueva formulación queda explícito en la forma en que Claudia Sánchez, una de las diseñadoras teatrales más destacadas del medio, termina asumiendo la dirección de Dos hermanas. “Se dio de una forma muy natural, porque en realidad lo técnico en esta propuesta es clave. Empezamos con la idea de hacer una dirección compartida con Anthony, pero ante la importancia de los aspectos técnicos se fue decantando naturalmente en que era yo la que dirigía, era lo que necesitábamos para seguir adelante”. Hay que recordar que todo el proceso de trabajo se realizó sin que el equipo creativo interactuara presencialmente. “Leonor está en el Barrio Sur, yo en Ciudad Vieja y Flor está en Río de Janeiro. Ya tuvimos la experiencia de Latencia (obra que se hacia en simultáneo en Montevideo y Río pero en salas teatrales de las dos ciudades) y sabemos que si hay una persona en vivo y otra que está de forma virtual la comunicación no es la misma”. A esto se agrega que las actrices no ven, en tiempo real, el resultado de su trabajo, “ellas se están viendo interactuar pero no están viendo la emisión, estamos trabajando con un teléfono en cada una de sus casas, después eso viene a mi computadora y de ahí se emite”. Respecto a los límites que esta nueva forma de comunicación teatral establece Sánchez es entusiasta: “Yo no sé si nosotros estamos descubriendo una nueva forma de producción, pero lo que sí es real, y lo he pensado muchísimo después de que salió el primer capítulo y de ver la recepción de la gente, es que si bien esto que hacemos no es teatro sí creo fervientemente que logramos estar en la situación de la comunión del teatro. Y eso para mí es la ganancia más grande, saber que la gente está ahí, se juntan en la casa a mirar el capítulo, comentan en el chat, saben que nosotros estamos en ese mismo momento del otro lado haciéndolo. Nos llena el alma el saber que hay un grupo de personas que está ahí esperando a que le vengamos a contar un cuento y que comulga con nosotros con la idea de que eso es verdad. Eso para mí es muy próximo al teatro, la historia del teatro ha modificado sus “edificios” teatrales muchas veces. Obviamente que nosotros no queremos seguir haciendo teatro así, pero mientras no podamos hacer otra cosa sí sé que logramos esa comunión y para mí eso ya es una ganancia.”

Dos hermanas. Dramaturgia: Anthony Fletcher. Dirección: Claudia Sánchez. Actrices: Leonor Chavarrìa (Montevideo) y Florencia Santángelo (Río de Janeiro).

Funciones: viernes 20:30. Se emite por el canal de YouTube de Sala Verdi (Cada episodio estará disponible en el canal hasta la emisión del último capítulo)

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Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.