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Dribleando la diferencia

Dribleando la diferencia
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Dribbling, Desidida de un poni, es un espectáculo por demás sugestivo. La narración está estructurada en tres planos, uno de ellos claramente imaginario, que intenta acercarse a la construcción de lo “anormal” como hecho social. “Un poni no es un caballo pequeño, es un poni”, repite hasta el cansancio uno de los personajes de la obra. Pero la construcción social que se hace de ese animal ve un caballo “diferente”. En esa construcción social de lo diferente, de lo anormal, cobra especial protagonismo la familia como primer agente socializador y “clasificador” de qué es “normal” y qué es “diferente”. Y ya desde ese lugar la obra de Sara de los Santos interpela, porque nos pone ante una situación familiar absolutamente “disfuncional” que reconocemos inmediatamente como frecuente. Y sin embargo es desde esa familia tan alejada del “ideal” (todas las familias están alejadas del ideal) que se decide qué es una conducta correcta y qué no lo es. Carlos, el niño protagonista y eje del espectáculo, debe atravesar los prejuicios de una familia digna de Jacobo Langsner para construir su subjetividad. La imagen que devuelve la familia a Carlos de sí mismo es distorsionada por la propia disfuncionalidad familiar, pero como esa es su realidad es difícil que pueda escapar a la sensación de sentirse “diferente” cuando quizá sea la persona más sensata de esa familia. La imaginación parece terminar siendo el refugio del muchacho para escapar a las riñas y prejuicios familiares en una obra que ofrece una metáfora por demás sugestiva pero abierta, y que coloca al espectador en una situación de enfrentarse con sus propias prácticas “clasificatorias” de lo que es “normal” y lo que es “diferente”.

Siempre es un placer ver actuar a Horacio Camandulle, Fabiana Charlo y Cecilia Sánchez, pero quienes se roban protagonismo en este caso son Natalia Sogbe, que construye a una monja desquiciada con mucha personalidad, y Pablo Isasmendi, que crea sin énfasis innecesarios a Carlos, una criatura desganada que se enfrenta a un mundo que parece obsesionarse en interrogarse sobre él.

Dribbling. Desidia de un Poni. Dirección: Sara de los Santos. Elenco: Horacio Camandulle, Manuel Caraballo, Fabiana Charlo, Pablo Isasmendi, Cecilia Sánchez y Natalia Sogbe.

Leonardo Flamia

Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga.
Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.