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Al grito de la tribuna

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Hace unos días trascendió que se va a realizar en Punta del Este un congreso por la vida y la

familia organizado por el pastor Márquez y que participarían varios diputados blancos.

Los organizadores solicitaron la declaración de interés departamental y ministerial y de

acuerdo a las normas vigentes obtuvieron sin mayores inconvenientes los dos auspicios.

Algunos grupos LGTB comenzaron a protestar   y la ministra Kechichian fundamentó las

razones del Ministerio de Turismo para otorgar como tantas otras veces ese apoyo.

Aclaremos que la resolución lo único que hace es eximir del pago del IVA al congreso.

Las presiones fueron en aumento y llevó a que el Ministerio diera marcha atrás en su decisión.

Caben aquí algunas consideraciones personales sobre el pensamiento de los promotores del

evento en cuestión, porque es bueno evitar confusiones en el mundo diverso de los lobbies.

Creo que tanto Márquez, como Dastugue, Amarilla y Lajes son profundamente retrógrados.

Es más, sus ideas están destinadas al basurero de la historia y la gran mayoría del pueblo

uruguayo les dio la espalda cuando intentaron derogar la ley que legalizó el aborto.

Pero considero que la libertad de expresión en una verdadera democracia debe ser irrestricta

y que las normas y las leyes vigentes son para todos por igual, por encima de su ideología.

¿Qué pasaría si una organización de refugiados palestinos quiere reunirse en Uruguay?

¿Se cedería a las presiones de la colectividad judía para que no se les apoye?

¿O al revés, si el interesado en armar un evento fuera el Consejo Judío Mundial?

¿Cuánto pesaría la protesta de los movimientos antisionistas en contra de ese congreso?

¿O si el Foro de San Pablo o la Asociación Nacional del Rifle decide reunirse en nuestro país?

Creo que hay una doble moral a la hora de juzgar organizaciones y se cede a la influencia de

colectivos organizados y corporaciones para favorecer o penar según el sello ideológico.

Cuando las convicciones son fuertes no existe el temor a la confrontación de ideas.

Y las cabezas se ganan con argumentos fundados y no con prohibiciones o censuras.

Creo que en este caso el ministerio le erró como a las peras e igual que en tantas otras

oportunidades, otras jerarquías gubernamentales fueron víctimas de la corrección política.

Alfredo García

 

Alfredo Garcia Nació en Montevideo el 9 de agosto de 1954. Es Licenciado en Historia por la Universidad de Estocolmo, Suecia; que fue su lugar de residencia entre 1975 y 1983. Hizo un postgrado en Marketing y realizó los cursos del Master de Marketing en la Universidad Católica de Montevideo. Trabajó durante veinte años en la industria farmacéutica en el área privada. Su labor como periodista comenzó en los semanarios Opinar y Opción a principios de los ochenta. Participó en 1984 en el periódico Cinco Días clausurado por la dictadura. Miembro del grupo fundador del diario La Hora, integró luego el staff de los semanarios Las Bases y Mate Amargo. Escribió también en las revistas Mediomundo y Latitud 3035. Es el impulsor y Redactor Responsable del Semanario Voces. Publicó el libro Voces junto con Jorge Lauro en el año 2006 y el libro PEPE Coloquios en el año 2009, ambos editados por Fin de Siglo.