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¿Sirve para algo el PIT-CNT? 

¿Sirve para algo el PIT-CNT? 
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Cada vez que llega el 1 de mayo se polemiza sobre el sindicalismo.

De sus divisiones, de su obsecuencia con el gobierno, del poder

que tiene en la política nacional y de sus reclamos injustificados.

Algunos piensan que es bueno que haya varias centrales, otros lo

pintan como una empresa lucrativa para sus dirigentes y delegados.

Muchos no entienden para que existen los sindicatos y unos

cuantos desearían que desaparecieran para siempre de esta tierra.

Ser objetivo en esta cuestión me resulta imposible, soy de los que

creen en los gremios como herramientas sociales imprescindibles.

Considero que una verdadera democracia no puede funcionar bien

sin que los trabajadores de todos los pelos estén organizados.

No me gustan las centrales sindicales que responden a tal o cual

partido o fracción como sucede en la mayor parte de los países.

Uruguay es una excepción mundial con su central única y lograr esa

unión no fue fácil, porque no es sencillo unificar esa gran diversidad.

Dentro de nuestro sindicalismo conviven todas las tendencias y

matices políticos y eso es lo que lo vuelve poderoso y democrático.

No voy a hablar de los logros alcanzados y que muchas veces, las

nuevas generaciones los consideran derechos adquiridos, que son

intocables, y que para muchos jóvenes parecen caídos del cielo.

No voy a debatir con esa visión lirica de la realidad que convierte a

todos en buena gente y en que no existen obreros sin empresas.

Las clases sociales son como las brujas, que las hay las hay.

Que hay intereses contrapuestos es indudable, lo que no quita que

los diferendos se deben resolver dialogando todo lo más posible.

 

 

Que nuestros sindicatos cometen muchos errores, por supuesto.

Que existen algunos burócratas que se acomodan, es cierto.

Que no siempre se pelea a fondo por algunos reclamos, es verdad.

Pero no es justo desacreditar al movimiento sindical en su conjunto.

Nuestro país no sería lo que es sin la historia de luchas sindicales.

Si siempre nos jactamos que en la escuela pública vareliana,

nuestros niños aprenden lo que es la igualdad entre pares,

podemos decir sin temor a equivocarnos, que los jóvenes y adultos,

en el fragor de asambleas y peleas sindicales aprenden a valorar,

ese maravilloso sentimiento entre las personas llamado solidaridad.

Alfredo García

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Alfredo Garcia Nació en Montevideo el 9 de agosto de 1954. Es Licenciado en Historia por la Universidad de Estocolmo, Suecia; que fue su lugar de residencia entre 1975 y 1983. Hizo un postgrado en Marketing y realizó los cursos del Master de Marketing en la Universidad Católica de Montevideo. Trabajó durante veinte años en la industria farmacéutica en el área privada. Su labor como periodista comenzó en los semanarios Opinar y Opción a principios de los ochenta. Participó en 1984 en el periódico Cinco Días clausurado por la dictadura. Miembro del grupo fundador del diario La Hora, integró luego el staff de los semanarios Las Bases y Mate Amargo. Escribió también en las revistas Mediomundo y Latitud 3035. Es el impulsor y Redactor Responsable del Semanario Voces. Publicó el libro Voces junto con Jorge Lauro en el año 2006 y el libro PEPE Coloquios en el año 2009, ambos editados por Fin de Siglo.