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“El asunto es juntarse a tocar”

“El asunto es juntarse a tocar”
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Este próximo 30 de julio se presenta en la Sala Zitarrosa el “Trío oriental”, una banda conformada por Hugo Fattoruso, Fabián Miodownik y el argentino Daniel Maza. Surgido en 2011, el ensamble tiene editado un disco en 2012 y tocará además en varios puntos de Argentina. Desde Buenos Aires, en entrevista con Voces, Maza cuenta cómo fue el proceso de dar forma a este proyecto musical.

El Trío Oriental se formó en 2011 con el fallecido Osvaldo Fattoruso. Luego retomó la actividad con Fabián Miodownik en la percusión. Su alumbramiento quedó sintetizado en un disco homónimo, editado en 2012. La fórmula del ensamble es apostar al equilibrio entre el jazz y el candombe, montados sobre un espíritu proclive a la fusión y una enorme pericia técnica.

Con Fattoruso al piano – y a la vez ubicado en el rol de la dirección -, Maza en el bajo y Miodownik en la batería, el disco del Trío Oriental y su repertorio transitan el jazz, el funk, el candombe y el samba. Sus composiciones van desde canciones como “12 días”, de Amuedo, “Daimo”, de Hugo Fattoruso, “El once”, de Maza o “De viaje”, también de Fattoruso, así como temas inéditos del próximo disco que será registrado en estos días en Buenos Aires.

¿Cuál es el balance hoy del proyecto que ya tiene unos cuántos años?

La verdad es que no tengo ningún balance. Es como que nos gusta juntarnos a tocar y hacer música y es lo que más feliz nos hace, ¿no? Lo pasamos bárbaro. Por supuesto que no es lo mismo que cuando estaba Osvaldo, no es mejor ni peor, es otra cosa. Es otra historia. Pero bueno, tira para el mismo lado porque está Hugo, estoy yo. Al cambiar uno ya cambió un poco la cuestión, y en lo positivo es que siempre estamos tocando. Ahora en agosto estamos por hacer un disco nuevo, entramos a grabar. En esta época donde ya nadie graba discos, nosotros tenemos ganas de grabar, y no nos importa si el disco se vende o se va a vender. Simplemente tenemos ganas de grabarlo. En realidad, el único balance que yo puedo llegar a hacer es que tocando con Hugo se aprende un montón.

¿Cómo fue este proceso de seguir haciendo música dado que cada uno tiene una agenda a atender?

Es muy difícil. Porque, de hecho, nosotros hicimos un disco nuevo del “Cuarteto Oriental”, con El Bolsa Leo Amuedo. Pero resultó que no podemos tocar ese disco porque Leo no puede venir. Está muy ocupado, está en Los Ángeles, y está trabajando con todo el mundo. Y bueno, nosotros teníamos muchas ganas de tocar, entonces hicimos el trío. A mí me encanta que toquemos, y cuando coincidimos, como decía Berugo (Carámbula), “Alcoyana, Alcoyana”. Si hay coincidencia aprovechamos y le prendemos con todo. De repente hacemos dos conciertos, nueve, no importa. El asunto es juntarse a tocar.

Ustedes transitan por terrenos absolutamente distintos a lo que popularmente se consume hoy como música a nivel masivo. ¿Qué implica hacer ese tipo de ritmos hoy en día cuando la agenda cultural va por otro lado?

El desafío es que tocamos lo que nosotros queremos. Por supuesto lo que nosotros hacemos no es comercial en absoluto, pero hay una cantidad de gente que nos viene a ver, tenemos una hinchada que nos sigue y que nos ve tanto acá como en Montevideo. Tocamos para ellos. Yo he tocado alguna vez para quince personas. Y de repente tocamos en el Parque Centenario y hay tres mil personas. Es muy difícil. Lo único que está buenísimo es tratar de hacer lo que a uno le gusta. También yo trabajo de sesionista y hago otras cosas, pero siempre trato de hacer lo que me gusta. Y acá con el trío lo que nosotros hacemos es lo que nos gusta a nosotros. Cada vez que nos juntamos tocamos temas del Hugo, temas míos, temas de Fabián Miodownik – cuando estamos con el cuarteto hay temas de Amuedo – , y siempre tratamos de componer temas nuevos. Por suerte tenemos una cantera ahí de donde van saliendo temas … Básicamente es lo que nos gusta. No me veo con el Hugo saliendo a tocar reggetón, por ejemplo, con el sombrero y con El Sapo Miodownik tocando el reggaetón y bailando (Risas). Creo que no vendría nadie.

¿Cómo arman la propuesta dado que no pueden juntarse habitualmente a ensayar?

Hoy en día ha cambiado mucho eso. Hugo me manda los temas, me manda una versión con un bajo que él sugiere y  después me manda otro sin bajo. En el cuál yo puedo tocar arriba. Y vamos hablando, y de repente Hugo me dice “acá va el bajo”, y ya está la armonía, viene el audio y viene la partitura. Entonces vos podés entrenar bastante bien, y lo mismo hago yo, yo les mando y les digo “acá tal cosa, arriba de lo que está sonando”. Y él puede tocar arriba y estudiar. El asunto es que hay que estudiar. Cosa de que cuando nos juntemos pasemos los temas tres, cuatro veces y pueda salir sonando. Ha estado así tanto tiempo, a pesar de las distancias, porque es un swing. Yo me vuelvo loco. Cuando vamos a tocar con el Hugo es como cuando vas a tomar una caipiriña y ya te empezás a saborear.

¿En este recital de la Sala Zitarrosa cuánto antes se encuentran?

Ahí vamos a llegar bárbaro porque nosotros tenemos la semana anterior gira toda la semana. El domingo viajamos para Montevideo, o sea que ahí vamos a llegar bien afilados. Tocamos en Buenos Aires. El lunes llega Hugo y salimos a tocar en Quilmes, Bahía Blanca, etc. El lunes encaramos ya ir a Montevideo. El lunes estaremos ensayando también alguna pasada. Con Hugo hablamos y quizás la  idea sea poner una cuerda de tambores…