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El deber del Presidente

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El pasado 3 de mayo, el Senador Pablo Mieres interpeló a la ministra de Educación y Cultura, Dra. María Julia Muñoz. En realidad, Mieres había aclarado que en la instancia no buscaba la caída de la ministra, hecho inimaginable con un Parlamento blindado por el yeso de los legisladores oficialistas, aunque de no estar obligados por la disciplina partidaria quién sabe cuál hubiese sido el resultado.

El senador Mieres anunció que sus preguntas, la argumentación y los datos que utilizó para enjuiciar la política del gobierno iban dirigidos al Presidente Vázquez, que es la persona capaz de percibir el peligro en que se encuentra la sociedad uruguaya.

Las cifras no pueden ser peores, y eso dicho en un país que siempre sintió orgullo de su sistema educativo. Mientras entre los hogares más ricos del país, la tasa de egreso de la enseñanza media es del 70%, en otros países de la región ese es el piso de la tasa de egreso general del país. El Director del INEED afirma que si no se modifica la tendencia de la baja tasa de egreso de Secundaria, “Uruguay será un país en el que el 50% de la población no tendrá Educación Secundaria.”

La tasa de egreso de Enseñanza Media aumentó sólo un 0,9% entre 2005 y 2013, a pesar del enorme aumento del presupuesto otorgado a la Educación. La tasa de egreso de los estudiantes pobres de Chile es superior a la tasa de egreso de los estudiantes no pobres de nuestro país, según la base de datos educativos del BID.

Entre 2005 y 2013 las tasas de egreso del ciclo básico se redujeron en 3,7%, los países de América Latina incrementaron sus tasas de egreso en 10 puntos porcentuales. Con respecto al egreso de Bachillerato, de acuerdo a la numerosa documentación que el senador Mieres presentó al gobierno, en 2013 nuestro país ocupaba el lugar 15°, sólo delante de Costa Rica, Guatemala y por debajo de Nicaragua y El Salvador.

La repetición en el sistema educativo es un fracaso del sistema, no de los individuos. No se atiende a los factores que lo provocan, pero es de las frustraciones que causa mayores trastornos en la inserción social de los individuos. En 2002, las tasas de repetición eran de 21,4% en Ciclo Básico y 26,7% en Bachillerato. En 2005 habían crecido a 23,1% y 27,8% respectivamente. Lo sorprendente es que en 2014, en lugar de que el gobierno aplicara de forma urgente medidas correctivas, las cifras de repetición continuaron subiendo, hasta situarse en 25,8% en Ciclo Básico y 29,1% en 1° de Bachillerato.

Otro de los problemas graves sobre los que Mieres llamó la atención de la ministra Muñoz es sobre la extraedad en todo el sistema educativo. La finalización del ciclo de primaria con extraedad alcanza al 30% y casi el 50% llega con problemas de lectura y cálculo matemático.

Como promedio, dos de cada cinco alumnos en los liceos uruguayos no están en el curso previsto para su edad. Pero en el 5° año de Bachillerato esa proporción alcanza a casi el 50%, sin contar los liceos nocturnos, a los que asisten, exclusivamente, alumno de edades superiores a las previstas para el curso. Esta situación, obviamente, cambia mucho de acuerdo a los ingresos familiares.  En 2012, en 1er. Año del ciclo básico la extraedad era de 39,3% en el quintil de menores ingresos, y de 7,6% en el quintil de ingresos más altos. Una situación que define, directamente, la orientación social del gobierno. En Uruguay, el rezago escolar pasa del 32% en 2003 al 40% en 2012.

Somos de los peores países de la región en tasa neta de escolarización, atraso escolar, extraedad y tasa de repetición en Secundaria. No sólo que avanzamos mucho menos que nuestros vecinos, sino que retrocedemos en varios indicadores, como la repetición y la extraedad.

Educación, educación y educación ya suena como un grito perdido en el vacío. El Uruguay parece ir cambiando el ADN de su educación, sólo que no se sabe todavía en qué dirección.

En dos acuerdos multipartidarios, en 2010 y 2012, el sistema político intentó un acuerdo que permitiera abordar estos y otros rezagos, que apenas ocultan el gran iceberg de la educación uruguaya.

Estos acuerdos incumplidos no sólo significan un fracaso tras haber conseguido un amplio consenso para una reforma que excedía cualquier período de gobierno sino, sobre todo, un fracaso práctico, porque los principales técnicos del país había comprometido su participación en el acuerdo, conscientes, tal vez más que nadie del efecto social que tiene la lentitud o, peor todavía, el abandono de los acuerdos para abordar algo esencial para el futuro del país.

Pasó lo peor, después de haber hecho anuncios grandilocuentes en el período preelectoral. En un período en que el gobierno se ufanó de mostrar un buen comportamiento económico, la realidad mostró que siendo el segundo país en PIB percápita de la región, el más igualitario en el coeficiente de Gini el que tiene menos porcentaje de pobreza, y el que gasta en educación por alumno bastante más que el promedio regional, somos octavos en cobertura de Educación Media Básica, Décimo primeros en cobertura de Educación Media Superior y antepenúltimo en materia de tasa de egreso de la Educación Media Superior.

Tampoco se puede explicar que entre 2006 y 2015, en donde mejoraron todos los indicadores, como riqueza, pobreza, desigualdad, gasto educativo, los indicadores de resultado casi no se han movido y, en muchos –casi todos los casos- comparativamente, han empeorado, con la salvedad de la educación inicial y algunos logros en primaria, en materia de repetición.

Todo esto parece guiado por una mano que quisiera hundir, deliberadamente, las posibilidades educativas de jóvenes y niños uruguayos, nuestros hijos. Por cierto que no a todos por igual. Si los resultados no son peores es porque buena parte de las familias uruguayas, con la mejora económica, decidieron enviar a sus hijos a la educación privada.

Por supuesto que la ministra de Educación y Cultura no contestó casi ninguna de las 35 preguntas que le dirigió el senador Mieres. Por ejemplo, hubiese sido importante conocer el punto de vista de la ministra en qué fecha Uruguay alcanzaría la universalidad del egreso de la Enseñanza Media Básica, y en qué fecha la alcanzaría la Enseñanza Media Superior cuando a este ritmo sólo será posible alcanzarla en 2050 y 2090 respectivamente. Demasiado tiempo para los estudiantes que hoy están en el sistema educativo del país.  Hay que sincerarse ante ellos y sus familias. La ministra debe hacer uso de la cadena para anunciar que el gobierno se encuentra impotente, que no sabe cómo poner en marcha lo acuerdos multipartidarios de 2006 y 2015.

El silencio de la ministra es elocuente, esboza una de las peores respuestas, es la demostración cruda, sin adornos acerca de la indefensión de los menos favorecidos puesta de manifiesto sin la solemnidad del juramento al asumir el cargo. La ministra debe volver sobre los documentos que acompañaron la interpelación, y si no lo hace debería ser el Presidente de la República quién se lo indique Si Mieres aclaró que está interpelación era para que le llegara a Vázquez a él ya debería haberle llegado, la documentación debe estar sobre su mesa de Presidente. Por el bien del país, haga lo que un padre de familia no dudaría en hacer.