Home Opinión El desacato del militar carapintada por Antonio Ladra
0

El desacato del militar carapintada por Antonio Ladra

El desacato del militar carapintada por Antonio Ladra
0

No hay objetividad posible cuando manchan el uniforme de Artigas y Seregni

El presidente Tabaré Vázquez dispuso el pasado martes 12 la destitución del comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, porque al elevar el contenido de fallos del Tribunal Especial de Honor, en referencia a militares procesados, efectuó “graves cuestionamientos al Poder Judicial”, en una actitud que “resulta absolutamente incompatible” con su cargo, según informó la Presidencia de la República. En verdad, esa fue la gota que desbordó el vaso

En setiembre pasado, Manini Ríos había sido sancionado con 30 días de arresto a rigor por criticar la reforma a la llamada “caja militar” que impulsó el gobierno.

Que Manini se haya desbocado no ha sido una novedad, ya lo venía haciendo desde hace un tiempo con acciones y dichos, siempre en el filo de lo que permite la Constitución, corriendo esa frontera cada vez más.

Para muestra, el pasado 28 de febrero en el departamento de Soriano en el acto conmemorativo del 208º aniversario del Grito de Asencio, Manini dio un discurso muy sugestivo proviniendo de quien provenía y que admite varias lecturas: “Gritos de Asencio, en la historia de los pueblos ha habido y habrá muchos”, y que para que semejantes episodios se produzcan “sólo es necesario, que el final de una época se torne inexorable, solo es necesario que las situaciones y las condiciones con las que vive una población de un territorio, se tornen insoportables y también es necesario que exista un pueblo dispuesto a hacer el sacrificio necesario, para lograr un nuevo amanecer”.

Pero ¿de dónde viene Manini, este particular falangista carapintada uruguayo, nacionalista ultra católico, con un discurso similar al de los carapintadas argentinos, Mohamed Alí Seineldin y Aldo Rico, e incluso, también similar, al del bolivariano Hugo Chávez de sus inicios?

(Cuando Chávez visitó por primera vez Uruguay, en el año 1994, todavía no era presidente, sino un recién indultado golpista, quiso reunirse con el general Líber Seregni y éste no lo recibió. Adujo problemas de agenda. Durante su estadía, se supo después, Chávez se reunió con integrantes de la Guardia de Artigas, un grupo de jóvenes oficiales, afines a los Tenientes de Artigas, quienes habían reivindicado el atentado contra el estudio jurídico del ex presidente Julio Sanguinetti el 29 de abril de 1992)

Manini, un hombre de línea dura, integrante de la Logia Tenientes de Artigas, sí, la misma que dio el golpe de Estado en 1973, es uno de los frutos que siguen cayendo de aquel árbol que creció al amparo del pacto entre combatientes, entre militares y tupamaros. De hecho, mientras José Mujica fue presidente y el ministerio de Defensa estuvo a cargo de Eleuterio Fernández Huidobro, las relaciones con los militares tuvieron un carácter de trato entre camaradas, entre excombatientes.

La muerte de Fernández Huidobro representó un giro y se acabó la camaradería. Sugestivamente, Mujica no ha querido hablar del tema cuando fue consultado, solo se limitó a reconocer que al Frente Amplio “tal vez” le ha costado relacionarse con las Fuerzas Armadas y por elevación, de alguna manera cuestionó la decisión del gobierno: “Si algunos garrotazos me pegaron no me la voy a agarrar jamás, fui presidente y no anduve persiguiendo gente”.

En el libro, La tregua armada de Fernández Huidobro se relatan las “negociaciones” llevadas adelante por los guerrilleros con los mandos militares y allí desliza una autocrítica en el sentido de que solamente se pudo influir en un sector muy pequeño de la oficialidad.

De todos modos, el libro exuda, por donde se lo lea, cercanía ideológica entre la dirigencia tupamara y algunos militares, que se expresaba en el rechazo a la institucionalidad y al sistema político.

El caso Manini no quedó solo en su destitución, algo normal en una sociedad democrática cuando un presidente le pierde confianza a un subordinado. Manini siguió tirando de la piola y se despidió a través de un video colgado en las redes oficiales del Ejército y que el Ministerio de Defensa ordenó quitar.

Allí, el ya en ese momento ex jefe del ejército, en traje de fajina, con los símbolos patrios de fondo, hizo una serie de apreciaciones graves y que denotan su ideología carapintada/falangista.

Habló, sin especificar, de centros de poder mundial y dijo que hay un perverso libreto que lleva a la destrucción de nuestras instituciones y puede dejar a los uruguayos en el más absoluto estado de indefensión. El mensaje está claro: hay un caos en ciernes y él y sus seguidores son quienes nos salvarán.

Julio María Sanguinetti, que de militares sabe y mucho, dijo este jueves que “de estar vivo el exministro Eleuterio Fernández Huidobro la situación con el excomandante Guido Manini Ríos no se hubiese generado”.

En un discurso, en ocasión del bicentenario de la batalla de Las Piedras, en mayo de 2011, el entonces presidente José Mujica habló de no “trasladar a las generaciones que vienen las frustraciones de la nuestra”.

Lamento decirlo, lo siguen haciendo.

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.