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EL PENSADOR por Antonio Pippo

EL PENSADOR  por Antonio Pippo
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Es mi obsesión que los candidatos presidenciales de los principales partidos, es decir los que alcanzarán representación parlamentaria en ambas cámaras, no se decidan a acordar entre ellos –con honestidad intelectual, espíritu patriótico, sentido común- acerca de cuatro o cinco problemas básicos del país que deberían ser convertidos en políticas de Estado.

Parece que existiera, más allá de las palabras, una valla que no se alcanza a advertir y que impide esa decisión.

Quizás deba iniciar esta reflexión recordando una sutil ironía del filósofo Mario Bunge: “El esclavo, el preso, el soldado, el cura y el militante de una organización clandestina no pueden decidir: deben cumplir órdenes. Quizás por esto suele creerse que la libertad consiste en el poder de decidir lo que a uno se le antoje. Pero, si fuera así, no habría libertad, pues incluso los más poderosos tienen limitaciones. Teólogos bizantinos sostenían que ni el propio Dios podría alzarse jalándose sus sandalias”.

Siguiendo esta idea, ¿qué es entonces la libertad? Parecería que es el poder de no tomar una decisión cuando uno no lo desee.

Muy gracioso: la libertad del indeciso, con razón o sin ella. Una posibilidad de escapar de la responsabilidad que los hechos objetivos ponen delante.

Dejando a un lado la ironía de Bunge, otros filósofos a quienes la indecisión de los que deben decidir les provoca escozor han recordado extraordinarios ejemplos de inteligencia primitiva. Y han recordado las experiencias de Margaret Mead con los arapesh, una tribu de Nueva Guinea: cuando una madre arapesh amamanta a su hijo, murmura constantemente las palabras “bien, bien” y frota al niño contra el perro de la familia, o contra el cerdo, o contra algún familiar, de manera que el pequeño crezca con una suerte de reflejo condicionado para sentir confianza y benevolencia.

¿Ingenuidad? Puede ser. Pero entre la cruel ironía de Bunge y este tipo de experiencia, está claro con qué me quedo.

A ver, lector, aclaremos: no estoy proponiendo que Martínez y Lacalle, o Manini y Talvi se froten entre sí o entre todos. Digo, por si acaso.

Uso esto como una metáfora de lo que convendría que ocurriese: acrecentar la tolerancia, la confianza, el respeto mutuo para causar algo así como la disposición de la familia múltiple que se halla en ciertas sociedades polinesias, donde todo un grupo de personas se responsabiliza de un niño, no bien puede caminar, para que vaya de un lugar a otro en libertad pero bajo resguardo, y en cada uno de los cuales encontrará iguales derechos y obligaciones.

Estoy imaginando, mi querido amigo, que ese niño representa al país y la “familia múltiple” es la representación de los consensos y acuerdos de los políticos que tendrán responsabilidades sobre su futuro.

La evidencia que nadie puede negar es que el individualismo, los recelos e intolerancias, en un cercano futuro cuando ningún partido tenga mayorías parlamentarias, sólo conducirán a una pendiente cuyo negrísimo fondo se alcanzará con rapidez y del cual no hay regreso.

Hay que apelar a la imposición de la ética del postulado en lugar de la idea de dogma o de doctrina.

Y es espantoso recodar que quien planteó esa evolución –llamada por Huxley “uno de los mayores descubrimientos de los tiempos modernos”- fue nada menos que Oliver Cronmwell declarando ante la Asamblea General de la Iglesia de Escocia en agosto de 1650: -Les ruego, por las entrañas de Cristo, que creáis en la posibilidad de haberos equivocado.

Siguiendo el postulado y dejando atrás el dogma, cada candidato puede construir las hipótesis que quiera pero, al mismo tiempo, estar preparado para modificarlas a medida que aparezcan hechos nuevos y sin martirizar a otros por aferrarse a sus ideas iniciales.

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Antonio Pippo Tiene 58 años de trabajo en el periodismo. Ha trabajado en todos los canales de TV del país, abiertos y por cable, menos VTV; ha trabajado en casi todos los diarios, semanarios y revistas (los que se han editado y los que aún se editan en el país); ha trabajado como columnista en varias radios. Ha sido docente de comunicación en la Universidad  ORT. Ha publicado seis libros. Ha dictado charlas y conferencias en la capital y diversas ciudades del interior sobre temas de periodismo. Fue productor general y co protagonista de un espectáculo de tango que se presentó en el país durante diez años, cerrando ese extenso ciclo el año pasado.