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El tiempo pasado simplemente fue anterior

El tiempo pasado simplemente fue anterior
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¡Tabaré sos un mago! Transformaste una hora en quince años; mezclaste los tiempos; nos enlocaste a cifras; contaste la justa y la no tanto como “dotor” que sos; colmaste expectativas; nos diste una inyección de entusiasmo; calentaste a la “contra”; diste cuenta de lo hecho y lo prometido sin hacer; le metiste el dedo en el ojo a los idiotas; dijiste casi todo lo que había que decir; te despediste de la indiada como un cacique, un faraón, un dios. Diste una lección espectacular. ¡Que te saque lo bailao! Te diste el lujo de apuntar al futuro con el talante de quien recién empieza. Quedamos pipones. El FA te reverencia. El país te agradece. Los giles te putean. ¿Qué más podés pedir?

Faltaron cosas. No las escondiste. Siempre pasa. Cada uno resalta algo. Yo (un nadie) apunto a dos que considero insoslayables.

Una. Hay 600 asentamientos. 600 zonas rojas de derechos humanos insatisfechos, de delito al acecho, de violencia, de pobreza infantil, de desempleo, de distintos códigos de conducta, de otra cultura, de no educación, de analfabetismo larvado, de desperdicio de vida exponencial.

Acusó Miranda: “Tenemos una fractura social y creo que el FA tiene que ser brutalmente duro consigo mismo, porque no hemos logrado quebrarla y eso no es aceptable después de 13 años (14) de gobierno”.

150.000 personas sobreviviendo una marginalidad indecisa. ¡Es demasiado! Bajaron los índices de miseria y pobreza. Somos el país más equitativo de América pero ¡esto es demasiado!

¡Debemos actuar ya! Como hizo Gallinal con el rancherío rural y su plan Mevir. Lo imposible tarda un poco más. Vos, Tabaré, oncólogo, lo sabés mejor que nadie. Sólo somos tiempo. En cuya virtud tenemos que empezar cada día. Y lo primero es tener noción total del problema.

Dos. No cabe olvidar la riqueza “offshore”, es decir, los capitales fugados al exterior hacia paraísos fiscales. Reitero lo anotado en mi última nota. En 2017, la fortuna elusiva de tributos en los países del Mercosur fue de 854 billones de dólares, el 19% del Producto Bruto Interno, PBI, del cuarteto.  Para Uruguay significó el 69,3% del PBI y más del doble del gasto público. Hay un país aquí, con costas al Río de la Plata, y sucursales ubicuas en el mundo, casi tan fuertes como la casa “matriz”. Son miles de millones de dólares en la clandestinidad, robados a la tributación, a la inversión, a la mejora de las condiciones socio-políticas de la nación.

¡Es preciso repatriar (por la fuerza o por interés) esa inmensidad de capital manejado por un hampa del más alto rango! Con ella se podrían ir eliminando los 600 “cantegriles”, construir puentes, silos y caminos, hacer el puerto de aguas profundas, aliviar al Estado con las cuentas de la previsión social, mejorar salud, educación y seguridad ciudadanas.

Es un tema de Policía económico financiera. De inteligencia. De seguimiento. De pulir datos. De entrecruzamiento de información. De experticia. De poseer más armas que las bandas de los leguleyos y contables ladrones del patrimonio esfumado al interés nacional. De comparar resultados con declaraciones. De impedir que sean más rápidos que sus sombras. De dar caza a los rapiñeros de mucho apellido. De que devuelvan el botín. Hay mucha queja en los palcos. Por ahí podría comenzar la función. Si es que ya no se inició. El escenario es el teatro, el templo, la ciudad y el campo. ¡Carajo, me fui del Antel Arena!

Jose Luis Baumgartner Abogado, periodista y escritor.