Home Literatura “En éste libro no van a encontrar páginas de bronca”

“En éste libro no van a encontrar páginas de bronca”

“En éste libro no van a encontrar páginas de bronca”
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Raúl Castro acaba de presentar el libro “Tintabrava. El hombre que quería hacer cantar al mundo”. Se trata de una serie de recuerdos, que mezcla historias familiares con la murga, la música popular uruguaya, la noche y la bohemia. Castro contó a Voces cómo se concibió la idea del libro.

En la presentación del libro se dice: “Raúl Castro dialoga en estas páginas con su álter ego Tintabrava, y de esa charla surge un relato hermoso y poético que repasa las alternativas de una vida luminosa. La historia de Tintabrava es también la nuestra. Es el Uruguay de los 60, el fútbol, los Beatles, el barrio y la murga. Es la militancia estudiantil y los veranos en Solymar. Es el territorio inolvidable de la niñez, los grandes amigos y los primeros amores. Es el trabajo en la fábrica, la cara pintada arriba de un tablado y el vagabundeo por el mundo con una guitarra a cuestas. Es la emoción que surge en cada paso del camino, donde victorias y fracasos se encuentran para enseñarnos la lección más importante, la que guardamos y transmitimos.

Desde la niñez de juegos en la calle hasta un presente que plantea desafíos a cada paso, el camino de Tintabrava es el de la lucha por ideales que evolucionan con el tiempo pero siguen siendo los mismos en esencia. Es también un repaso por los hechos fundamentales de nuestra historia como país, contado desde el punto de vista del prójimo y comprometido con la cultura popular”.

¿Cómo concebiste el libro, fue algo que tuviste durante mucho tiempo en la cabeza?

Yo no pensaba escribir un libro sobre mí pero apareció la gente de la editorial con la propuesta. Yo había escrito un prólogo para un libro de Atilio Garrido sobre el Tito Goncálvez; me lo había pedido Atilio muy amablemente. Cuando vieron la prosa me dijeron “tenés que escribir un libro sobre vos, o por lo menos alguien que te lo escriba”. “Pero tenés que ser vos”, me dijo Julián . Y acepté ese desafío. Empecé a escribir y estuve un par de años escribiendo, recordando, viendo de qué forma lo hacía. Y estoy muy feliz, muy contento con cómo quedó. La gente está muy feliz, mis amigos no tanto (Risas). Y creo que es como ponerle un moño a una parte muy importante de mi vida. Llega el momento en el que tengo sesenta años de murguista, porque empecé a los siete años. Y tengo la suerte de poder escribir todo lo que he vivido, todo lo que he sentido, lo que me ha marcado. Siempre desde la luz del amor y del cariño, porque en éste libro no van a encontrar páginas de bronca ni de odio para con nadie. Al contrario, porque ha sido así mi vida. Una vida feliz. Hijos, amigas, amigos, mucho amor y muchas experiencias. Regando el jardín de la vida, que es lo más importante que tiene una persona: regar el jardín de su vida , que florezca, que la gente sienta los perfumes …

¿Qué te permitió ese ida y vuelta entre el Raúl Castro de carne y hueso y el personaje “Tintabrava”? 

Lo que pasa es que “Tintabrava” es la parte ética del Flaco Castro. Que le exige al Flaco Castro la coherencia que a veces, como todo ser que vive dentro del capitalismo, no tiene. Todos nos manchamos. “Tintabrava” es el que desde sus letras purga esos pecados del Flaco Castro y trata de mostrarle al mundo su cara más coherente, más allá de que sepa – y lo plantea en el libro – que está lleno de contradicciones. Hay momentos donde “Tintabrava” le dice cosas duras al Flaco Castro. Y hay otros donde el Flaco Castro homenajea a ese “Tintabrava” agudo y punzante que lo inquiere y lo cuestiona constantemente. Por eso estoy feliz por lo que salió, porque refleja perfectamente los diferentes aspectos de mi personalidad.

El percance de salud que tuviste, ¿influyó de alguna manera en alumbrar este libro o lo hubieras hecho igual, más allá de eso? 

No sé… Yo creo que sí influyó porque fue una experiencia impresionante. Por ponerle algún adjetivo, es maravillosa y cruel, durísima y hermosa. De otra dimensión, la dimensión de la muerte. Es imposible para un ser humano, su conciencia, haber estado desconectado de la vida durante 19 minutos. Deja a una persona diferente; apareció después una persona igual pero diferente. Una persona que salvó su propia vida encomendándose a Dios; y que Dios me haya escuchado. Y ahí entra el agradecimiento a mi familia y a la gente por la buena onda que puso, la fuerza que puso. No hay un día que yo no me encuentre con alguien que me diga «yo recé por vos», «prendí una velita para vos», “gracias Flaco por estar acá». ¡Cada cosas! Que te llenan el corazón. Ese tipo agradecido de su pueblo fue el que escribió el libro, y así está el libro. Por eso te digo que éste es un libro de luz, lleno de sentimientos y sin oscuridad. Al contrario.

¿El libro lo hiciste apelando solamente a tu memoria, o te dedicaste a ir a recortes de diarios, de prensa, documentos?

A puro corazón y memoria. Lo que te queda en la memoria es lo que te marcó. Y lo que se te olvidó, por algo se te olvidó. Fue de una. Yo no soy periodista, solo recuerdo. Cada anécdota contada ahí tiene algo de novelado y mucho de verdad. Tendrá que descubrir la gente cuál es la parte que es imaginación y cuál es la parte que es realidad. Como con “La hermana de la Coneja” (Risas).

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