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“En la música es importante no bajar los brazos”

“En la música es importante no bajar los brazos”
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Vinculado musicalmente a la batería, Andrés Monetti se pone ahora al frente de su propio disco. Se trata de “Tráfico mental”, su primer trabajo discográfico. Un material que incursiona en los sonidos del blues, rock y folk de una forma natural y cruda, que complementa con letras intensas y personales. Lo presentó el pasado 29 de junio en Solitario Juan.

Participaron en el disco: Mauro Casaravilla (guitarra eléctrica y guitarra slide track), Diego Monetti (bajo) y Andrés Monetti (voz, guitarras acústicas, armónicas percusión y batería). Fue grabado mezclado y masterizado en estudio La Coda por Liber Muniz. Fotografía y arte visual: Martin Penot.

¿Cómo empezaste a vincularte con la música?

Desde los doce años; ahora tengo 33. Empecé a tocar batería muy de chico, a los once ya tenía una batería con mi hermano, que también es bajista. Me gustaba la batería. Siempre me gustó… Escuché mucho disco de chico, que tenían mis padres. Desde los Rolling, Beatles, Creedence, etc. Me crié con ese tipo de música, me vinculé con el rock y el blues desde chiquito. Mi padre era bastante fanático. Y ahí fuimos armando bandas. En la adolescencia empecé a tocar en boliches, y me formé como músico. Estudié batería, y después empecé a tocar…

¿Empezaste a estudiar con alguien o por cuenta propia?

Empecé a estudiar solfeo a los cinco años con un profesor de jazz veterano, un crack. Después, a partir de los 20 años, empecé a escribir canciones, vinculándome más con la guitarra, la armónica. Como baterista en todas las bandas que tocaba saqué discos. Pero tenía siempre guardadas esas canciones.

¿Qué tipo de cosas escribías, por qué lado ibas?

La composición iba por el lado más que nada de las vivencias personales. Y no particularmente de mí, sino la vivencia de una persona frente a determinadas situaciones.

¿Tu estilo siempre fue por ahí, por rock y el blues?

El estilo siempre fue el rock, el blues, obviamente con alguna influencia. Además, el rock abarca mucho ahora. Para mí el rock era otra cosa que lo que es el ahora. Más que nada la formación de rock, de blues, es decir un bajo, dos guitarras, batería, algún teclado quizás, armónica…

¿En estas bandas que estuviste tuviste oportunidad de mostrar alguna cosa tuya o siempre fue en la batería?

Con la última banda que tuve, que fue “Inflamables”, en 2015, sacamos un disco que por motivos de cada uno lo hicimos por separado. Ahí sí ya empezamos a componer entre los tres, un power trío de rock. Eran composiciones entre los tres. Seguimos tocando hasta que dio, laburar de la música es muy complicado. Eso me fue sacando las ganas y dije “voy a seguir adelante”, porque lo importante en la música siempre es no bajar los brazos. Y ahora grabé el disco, a finales de 2016, a principio de 2017. Se hizo la grabación en un estudio del Cordón con un ingeniero de sonido…

¿Cómo fue el proceso de grabación?

En principio, lo que hice antes de ir al estudio fue practicar lo que yo iba a grabar en sí, que eran las armónicas, las voces y las guitarras. Ya tenía armado lo percutivo de las canciones, pero naturalmente en el proceso de grabar las guitarras, – lo primero que grabamos fue las acústicas -, y las voces arriba, se fueron dando circunstancias de cambios que me gustaron. Por ejemplo, en cuánto a lo rítmico, a lo vocal, los coros, el tema de la armonía vocal hubo temas que finalmente descarté al final. Porque no los ví adecuados para el concepto en sí, sentí que estaban en otro lado, capaz en otro disco que sea más rockero o con más banda constituida. Pero la verdad es que me divertí mucho, aunque lo tomamos muy en serio con bastante distensión en cuanto al tiempo. Nos tomamos tiempo para pensar qué hacer. Lo importante siempre fue ejecutar en el estudio, ya saber lo que íbamos a hacer en el momento de ir al estudio.

Con respecto a los bateristas uruguayos, ¿cuáles te gustaron o te gustan?

Para mí hay bateristas uruguayos que son genios, como (Roberto) Galetti, de Tótem, Gustavo Etchenique, otro monstruo – aparte yo fui amigo del hijo, de Francisco –. Gustavo me parece un tipo muy influyente en el candombe beat, inclusive en la época de Jaime (Roos) que tocaba en forma más rockera, en los ochenta. Esos bateristas, como uruguayo, me parecen despegados en el tema de lo que marcaron. Yo tuve la suerte de un par de veces compartir escenario con Martín Ibarburu, impresionante, y aparte una gran humildad. Gente de la planta, con la que podés compartir una charla, tomarte un café o estar ahí. Y una banda que me gusta mucho como trío es La triple Nelson, que tiene una energía impresionante, una batería que me gustaba mucho.

Con el disco hecho realidad, ¿cuál es el camino que pensás seguir?

El disco lo editamos en agosto del año pasado, independiente, y se distribuyeron copias, lo vendimos entre varios amigos porque sabíamos que el disco en sí está en la plataforma digital y la idea es tocarlo. Ya en noviembre del año pasado lo presentamos en el Florencio Sánchez, en el Cerro, y estuvo muy lindo. Fuimos haciendo un espectáculo a fin de año de un evento en un pub del Cordón, en marzo hicimos un acústico y ahora estuvo la fecha de junio, que fue la primera presentación del disco con la banda eléctrica, ya con baterista, bajo y dos guitarras. Muy contento, porque pude plasmar lo que quería en el disco; y pude armar la banda, que era algo muy importante.