Home Literatura ¡Escucháte esos libros!
0

¡Escucháte esos libros!

¡Escucháte esos libros!
0
0

La editorial Estuario acaba de presentar la colección “Discos” donde se cruzan los libros con la música. Cada autor elige un disco y lo cuenta, recuerda y analiza en un libro. Gustavo Verdesio es el coordinador de la idea y además autor del “número cero” de la colección, llamado “No es solo rock and roll”. El escritor contó a Voces cómo surgió la iniciativa y qué objetivos se plantea.

En el marco de esta colección ya se han publicado los libros “Tango que me hiciste mal” (de Gabriel Peveroni, sobre el disco de Los Estómagos), “Otra Navidad en las trincheras” (de Ignacio Martínez, sobre El Cuarteto de Nos), y “Caída libre”, (de Ramiro Sanchiz, sobre La Trampa).

En la editorial se afirma que este “número cero” de Verdesio es “una suerte de introducción” de una colección “dedicada a comentar un álbum de rock o pop rioplatense por volumen. Su intención es revisitar, críticamente, un par de momentos importantes de la historia de un amplio género que ha sido definido, por comodidad o costumbre, como rock”. Verdesio es también director de la colección y “propone dos entradas posibles a ese fenómeno musical: los comienzos, que tuvieron lugar tanto en Argentina como en Uruguay a mediados de los sesenta, y el momento de su despegue y conversión en fenómeno de masas, que se produjo en la primera mitad de los ochenta”. Verdesio “se aboca a intentar entender qué papel histórico ha tenido el llamado rock chabón. Apelando a una cantidad significativa de fuentes bibliográficas y a sus propios recuerdos personales, va forjando de a poco un mapa que no por incompleto y subjetivo carece de poder explicativo”.

El autor de este “No es solo rock and roll” es doctor en literatura latinoamericana por la Universidad de Northwestern y trabaja desde hace 18 años como profesor en la Universidad de Michigan. Autor de La invención del Uruguay. La entrada del territorio y sus habitantes a la cultura occidental (Graffiti/Trazas, 1996), cuya edición (corregida y levemente aumentada) en inglés se tituló Forgotten Conquests. Rereading New World History from the Margins (Temple University Press, 2001) y co-editor del libro Colonialism Past and Present (State University of New York Press, 2002). Ha publicado numerosos artículos académicos en revistas especializadas de distintas disciplinas (estudios literarios, arqueología y antropología), y colaboró ocasionalmente en diversos medios periodísticos como los ya desaparecidos El Popular y Posdata, y La Diaria. Es hincha de Wanderers, melómano y cinéfilo desde muy pequeño.

En tu libro contás que la idea de ésta colección nació casi de casualidad…

Sí, surge de una serie de conversaciones con mi querido amigo y colega Martín Pérez, del diario Página/12. Es el director del suplemento Radar. Y él siempre insistía con que quería hacer una colección de discos y libros. Yo lo había dejado encargado del vínculo con las editoriales, pero nunca se concretó. Y en noviembre de 2016 vine a un congreso y aproveché a ir a una presentación de un libro de HUM, creo que era el de Natalia Mardero. Estaban mis amigos Carolina Bello y Ramiro Sanchiz y yo le había traído a Sanchiz de regalo un libro de la colección 33 1/3. Que es de algún modo la que origina ésta colección. Es inglesa y se dedica justamente a editar un libro con un disco asociado. Y medio en broma se lo dije a Martín (Fernández), el director de HUM. Agarré el libro y le dije “¿ves? ¡esto deberías sacar vos!”. Y me mira y me dice “¿a ver de qué se trata?”. Le expliqué y me dijo “me encanta, hacéme una propuesta”. Y luego me dijo que quería que dirigiera la colección.

Como coordinador de la colección, ¿qué objetivos te planteaste?

Elegir gente que tuviera una personalidad a nivel de prosa o de mirada, o mejor aún de las dos cosas. Que nos pudiera decir cosas interesantes sobre un disco que para él o para ella resultó importante. Ya sea por cuestiones personales, cuestiones políticas, musicales o sociales. Podés pensar que un disco es importante para tu vida o la vida de tu sociedad. O para el género musical. O para varios géneros. Esa fue la idea.

¿Pensaste primero en el autor o primero en el disco y luego buscaste al autor?

Primero en el autor. Por eso la colección, al igual que 33 1/3, no va a tener la mirada enciclopédica de decir “los discos importantes van a estar cubiertos”. A veces puede ser un disco de culto. Estaba pensando ahora, por ejemplo, que me encantaría que se hiciera un libro sobre Tres pecados. Que evidentemente en los comienzos de una colección como ésta no podemos arriesgarnos a algo así. Yo sí, pero el editor no (risas).

¿El posible disco a abordar lo elige el autor?

Sí, lo seleccionan ellos. Porque tanto Martín como yo pensamos que lo principal es que hagamos el registro de la banda sonora de varias generaciones. Y para eso necesitamos gente con mirada interesante, original, y por qué no polémica. Cuando lean el libro de Ramiro Sanchiz se verá. Porque dice que “Caía libre” es un gran disco, pero las razones que da son muy interesantes. Parto de la base que cualquier cosa que argumente Sanchiz va a ser interesante.

En tu libro y en el de Gabriel Peveroni se dice que hay mucho por contar de los 80 y los 90, ¿qué se rescata de eso en esta colección?

Muchísimo por contar. ¡Muchísimo! Pero este tipo de acontecimientos, como todo acontecimiento, es imposible de prever. Y por eso no estás preparado para documentarlo. Entonces empezamos a mirar retrospectivamente este fenómeno. Por eso creo que nunca vamos a recuperar todo lo que tenemos para decir. Ahora que tenemos ésta colección sí podemos empezar a llenar algunos de esos vacíos. Por eso creo que debería haber libros sobre Neoh 23, Zero, ni que hablar de Los Traidores o Los Tontos.

¿Qué ventajas y qué desventajas da el tiempo transcurrido para mirar un disco o un determinado fenómeno musical?

Bueno, la desventaja más obvia es que la distancia en relación con los acontecimientos puede dar lugar a recuerdos edulcorados. Yo siempre me sorprendo a mí mismo contando anécdotas de mi juventud y cada vez que las cuento luzco mejor (risas). Salgo mejor parado cada vez. Entonces esperamos que los que entrevistamos, dado que todos somos seres humanos, hagan lo mismo. De  modo que a toda esta historia oral hay que hacerles descuentos, porque puede haber poca precisión. Eso es lo malo. Y la ventaja creo que es la madurez. Tanto Gabriel como yo si hubiésemos escrito esto hace 20 años sería muy inferior. No digo que ahora sean buenos, pero serían inferiores.

¿Los autores debieron haber vivido la salida del disco elegido o no necesariamente?

No había ningún problema con eso, no era una condición sine qua non. Pero sí es verdad que los autores tienden a elegir discos que fueron importantes durante su juventud. En ese sentido aprendí mucho de Obdulio Varela, que hace poco cumplió 100 años. Yo soy hincha de Wanderers y él jugó en Wanderers. Una vez un periodista le preguntó “Obdulio, ¿cuál es mejor, el fútbol de antes o el de ahora?”. Y dijo “no me cabe ninguna duda, ¡el de antes!”. “¿Por qué?”, le dice el periodista. Y él dice “porque yo era más joven”. (risas). Es un poco lo que nos pasa a todos con la música que vamos a comentar. Yo, si mis actividades académicas me lo permiten, en 2018 me gustaría colaborar con la colección y hacer un par de libros. “Sigue siendo rocanrol”, de La Tabaré, porque además de ser Tabaré (Rivero) un amigo ése fue un disco muy importante y distinto, en su momento, al resto del movimiento. Y el otro sería “Piano bar”, de Charly García.