Home Literatura Escultora para estimar por Nelson Di Maggio
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Escultora para estimar por Nelson Di Maggio

Escultora para estimar por Nelson Di Maggio
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A Pedro Miguel Astapenco (1924, Toledo, Canelones-2005), pintor autodidacto, hijo de familia obrera, le atrajo desde sus años mozos la escuela muralista mexicana (Siqueiros visitó Montevideo en 1933) y sus descendientes Demetrio Urruchúa y Felipe Seade. Sus aptitudes para el dibujo se hicieron notar en los envíos a salones oficiales, premiados en 1945 y 1949. Los temas preferidos consistieron en registrar aspectos sociales —seres humildes y obreros—, que en sus mejores momentos alcanzó una elocuente síntesis formal y un vigoroso planteo del volumen. Militante comunista, participó en la realización de afiches y estrados, incluso en la enseñanza en liceos. Destituido por la dictadura cívico militar, su obra quedó dispersa por los sindicatos, en parte recuperada en dos exposiciones individuales (Asociación Cristiana de Jóvenes, 1893; Instituto de Cultura Uruguayo Soviético, 1990).

Tania Astapenco continuó la senda paternal. Montevideana de 1963, es docente magisterial. Hace veinte años que descubrió su pasión por el barro e inició un proceso de investigación a partir de 1997. Frecuentó diversos talleres de cerámica, se vinculó al Museo de la Memoria y trabajó en el local sindical de untmra donde construyó un mural en pasta autofraguante en la fachada del edificio.

En Pájaros en la cabeza, primera individual en la Fundación Banco República, Astapenco despliega, en cuidado montaje, un amplio espectro de propuestas formales y expresivas arropadas por una discreta atmósfera surrealista, ya desde el título, y expresionista sin faltar al sobrio naturalismo. Platos esgrafiados, engobes y pasta con arena, bajorrelieves sobre diversas texturas, planchas xilografiadas, dibujos sobre pasta de papel y, en particular, esculturas de cerámica, en pasta de arcilla y en chamote o arcilla calcinada. Enmarcadas por poemas de conocidos escritores y textos de pared, las obras —rostros, bustos o cuerpos enteros no mayores de 90 centímetros de altura— de reciente ejecución están modeladas con dinámica habilidad, cabelleras largas y ondulantes cercanas a la abstracción (Mujer del mar, Pájaro que atormenta, Quijota, Hiparquía, curioso rescate de la filósofa griega de la escuela cínica, menos citada que Hipatia, emblema por el movimiento feminista de la mujer liberada, pero más audaz en su comportamiento). La muestra, de vaga referencia al escultor croata Mestrovic, no siempre adquiere el mismo nivel en trabajos de compleja resolución o el manejo del volumen y la incorporación de hierro y madera, aunque una práctica intensiva y frecuente podría colaborar en la adquisición de una solidez más decisiva y coherente. Inquietudes y condiciones no faltan.

Escándalo en el Blanes

En repetidas ocasiones se han señalado graves equivocaciones durante la temporada actual en el Museo Blanes. La Bauhaus, muestra de diseño alemán en exhibición, superó los límites más impensados: desalojar la obra total de Blanes y Figari de la visión pública hasta el 18 de agosto. Tres meses. Un escándalo que no alteró el ánimo de autoridades que sin duda asistieron al acto inaugural, ni el comentario de especialistas o de la cultura local, siempre distraída. Esta página lo hizo en tiempo y forma. Visitantes extranjeros, antropólogos brasileños entre ellos, hicieron el viaje en vano al lejano museo del Prado. En Uruguay todavía no se ha tomado profunda conciencia colectiva de la necesidad de conocer y difundir a las figuras más encumbradas del arte nacional.

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