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“Estamos creando y asumimos el riesgo”

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Este viernes 7 de setiembre “Pope en banda” presenta su disco “Urvbanidad”. Será a las 21 horas en la Sala Blanca Podestá de AGADU. El trío comenzó su camino en 2014 y en 2017 editaron su primer trabajo. En diálogo con Voces Ariel “Pope” Pérez – compositor, cantante y guitarrista del proyecto -contó cómo ha sido el recorrido del grupo y cómo se prepara para este espectáculo, que contará con Marcella Ceraolo como invitada.

“Pope en banda” es un trío semi acústico integrado por Ariel “Pope” Pérez en guitarra y voz, Manuel Mendizábal en bajo eléctrico y Nacho Alonso en batería. Las canciones, todas compuestas por Ariel, transitan por géneros musicales nativos y fusiones. Formado a principios de 2014 se han presentado en vivo en varias salas y centros culturales, como ser: Sala Camacuá, Sala Zitarrosa, Teatro Victoria, Sala Vaz Ferreira, Centro Cultural Goes, y en Buenos Aires: Taller de Arte Popular y La Minga Club Cultural.

Ariel Pérez es compositor, cantante y guitarrista del proyecto. Se viene presentando en la escena under indie de los cantautores montevideanos desde el año 2006. Se autodefine, junto a otros colegas, como perteneciente a la “Degeneración”, término acuñado por Jorge Lazaroff. En noviembre de 2017 editaron por el sello Ayuí su primer trabajo discográfico “Urvbanidad”.

Según se anuncian, “Urvbanidad’  juega con la urbe, con la vanidad, con una mirada ácida y combativa frente a un mundo que en las canciones se refleja en una sorprendente acumulación de nombres de remedios (“Anti anti”), en lo que se escucha a través de un “pozo de aire” de apartamento (Bienvenida al mundo”), en la visión de un país que todavía quiere ser (“Zamba de la patria herida”), o en la mirada caleidoscópica y cuestionadora de la canción que da nombre al disco (“Urvbanidad”). Pretende ser un fugaz antídoto para la vanidad que puede provocarnos el mundo urbano. Apenas un eterno paréntesis de media hora. Una línea de fuga al interior de cada oyente. Con una intención letrística que pone el foco en la microfísica de lo cotidiano para provocar un cuestionamiento de carácter existencialista”.

¿Cómo ha sido el camino del trío hasta ahora?

Las canciones que tocamos con el trío las venía tocando como solista, con guitarra, y en un momento se me ocurrió que estaba bueno instrumentarlas, pasar a ser algo más, con más instrumentos. Sobre todo pensando en hacer algunos boliches. Después básicamente no funcionó, aunque tampoco le dedicamos mucha energía a eso. El contacto con Nacho en 2014 y también la idea de grabar un disco hizo que empezáramos a arreglar un poco las canciones. Ahí le pregunto por un bajista, él me dice que había tocado con Manuel, a quien yo había visto tocar también. Se sumó y en 2014 ya empezamos a tocar juntos, a tener todo más armado …

¿Y qué fue que se dio para que, en este momento, ocho años después de ese camino solitario, sintieras la necesidad de juntarte con otra gente para hacer una propuesta más integral?

Te abre un número de posibilidades, los instrumentos, es un viaje, una exploración. Si bien solo con guitarra está buenísimo, en mi caso no solamente la rasco, tengo estudios de guitarra y la podría sostener. Pero la gente cuando me preguntaba “¿vos que hacés?” y decía “yo toco”, me decían “¿en qué banda?” (risas). Dan por sentado que tocás en una banda. Los solistas que van quedando son más bien los sobrevivientes de otras épocas, como que la sensibilidad de la gente de hoy está  mucho más para una banda.

Te has autodefinido como perteneciente a la “degeneración”, un término de Lazaroff, ¿qué quiere decir exactamente eso?

Con unos amigos empezamos a organizar un ciclo en 2013, un ciclo de cantautores que lo hacíamos en el Teatro Victoria. Éste año lo vamos a hacer en la Sala Camacuá, los domingos de noviembre. Y cuando estuvimos buscando el nombre se nos ocurrió “De – generación” , y coincide también con la canción del Choncho, que es una canción dura, que habla de cómo se han desmembrado los cantautores que en la dictadura sostuvieron la música. Y después se desperdigan. Y como que tampoco la gente le presta mucha atención. Cuando pensamos en “De – generación” pensamos que por un lado queríamos invitar a gente de muchas generaciones para tocar y porque también hay algo como “degenerado” en el sentido de que no tocamos “géneros”. No tocamos chamarrita, milonga, murga, y lo que suena es eso, perteneciente al género, sino que había algo de eso pero mezclado, fusionado. Pasó por otra óptica. Entonces por eso es que decimos que está degenerado lo que hacemos y con todas las acepciones que también tiene, queriendo ser un poco transgresor.

Hablemos del disco, ¿cómo se dio la posibilidad de hacerlo?

El disco lo empecé grabando yo, con un home studio, después lo terminamos grabando y mezclando en el estudio del Mono Reyes. “Urvbanidad” juega con la “v”, de “vanidad” y con la “b”, de “urbanidad”. Lo urbano. Intenté que eso se hiciera un poco el eje temático del disco. Escucho mis temáticas, mis preocupaciones, y son preocupaciones urbanas de alguien claramente de este tiempo, de las ciudades, así como hubo épocas que escuchabas a los cantautores y claramente eran problemáticas camperas. Lo mío es urbano y quería ahondar en un lado más crítico y cómo en las ciudades el amontonamiento de gente en pequeños espacios nos saca lo mejor de nosotros mismos. Y la vanidad es una de esas cosas que hoy está muy presente en la vida en las ciudades como estrategia de supervivencia. Esa apariencia por encima de todo, más apariencia que esencia.

¿Cómo ubicarías la propuesta en la escena musical actual?

Hay una cantidad de gente joven que estamos haciendo cosas, despreocupados del hecho de tener que vivir de esto. Y estamos para vivir para esto, entonces no estamos preocupados de que pegue, o que sea masivo, de dejarnos influenciar por el mercado. Estamos creando y asumimos el riesgo. Es una propuesta de riesgo. Un amigo me dijo “no es para escuchar en un asado” (risas). Y no, es para escuchar detenidamente, con atención.