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“Fui un tipo afortunado”

“Fui un tipo afortunado”
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En la noche de este lunes 23 de abril murió, luego de dar pelea a una dura enfermedad, Renzo Teflón. Había sido el vocalista de Los Tontos, la banda más popular de la movida rockera de los 80. Luego de varias experiencias musicales como solista y con distintas agrupaciones, en enero de este año había presentado “Unknow”, su segundo disco solista,  donde no hay músicos invitados y él mismo se encargó de todo, desde la grabación hasta la producción. El álbum incluye rock progresivo, funk, blues, música electrónica y canciones instrumentales. A modo de homenaje y recuerdo, compartimos extractos de la entrevista incluida en el libro “En la noche. El rock uruguayo posdictadura”, de quien escribe, editado por Fin de Siglo en 2012. 

¿Cómo te empezás a acercar a la música?

Nunca se me había pasado por la cabeza ni estudiar ni cantar nada. De hecho en casa no me llevaban mucho para ese lado. Pero cuando entré a la escuela, en primer año, tuve dificultad para escribir las letras manuscritas; me salían que eran una porquería. De chico escribía letras en imprenta, pero cuando me mostraron esos garabatos, era como si me hicieran dibujar “La Gioconda” (risas). ¡Era imposible! Entonces la maestra les dijo a mis padres que tenía un problema de motricidad – aunque en realidad no tenía nada – y que convenía y me ayudaría estudiar piano. Como mis viejos no tenían plata para el piano, me compraron una guitarra muy linda – una Ballester de un luthier uruguayo – y me mandaron a estudiar. Y ahí empieza ésta historia. Fui al conservatorio que fundó (Daniel) Viglietti, que se llamaba Nemus – Núcleo de Educación Musical – . Era un ambiente muy lindo y empecé a hacer una cosa que se llamaba “Iniciación musical”, que comprendía entonación y métrica, después estudiaba guitarra y canto. Formativamente estaba bueno. Me costaba un poco y la primera canción que aprendí a tocar en la guitarra fue “Quiyororo” de Aníbal Sampayo.  Al tiempo abandoné por completo las clases y el instrumento. Otra cosa muy influyente en mí en materia de música fue estar en el coro de la escuela. Y mi hermano, que escuchaba mucha música.

Los Tontos tuvo una estética particular. ¿Cómo fueron construyendo la imagen del grupo?

Siempre la manejamos nosotros y siempre fue muy a lo que quisiera cada uno. Por ejemplo, yo por romper las pelotas me compré unos lentes para usar en ese toque del Teatro de Verano. Sólo porque me gustaba. Y además usé un saco celeste que era de mi hermano que se lo había regalado un primo. Me quedaba enorme y era todo un mamarracho pero la idea fue que fuera colorido. Pero no teníamos ni nunca tuvimos a nadie que nos manejara la imagen, era todo espontáneo. La primera peluquera que tuvimos fue Alicia Escardó. Yo usaba un pantalón amarillo que había hecho ella que tenía una marca – una hormiguita – que era su logo. Pero nunca tuve sponsors de ropa, me la compraba yo.

Visto a la distancia, ¿cuál fue el mejor momento de toda aquella experiencia?

Cuando terminamos de grabar el primer disco y lo escuché. Hasta el día de hoy lo escucho y me sigue gustando mucho, pese a que está mal grabado y tiene mil defectos. Pero fue como una cosa importante haber logrado hacerlo. Porque lo produjimos nosotros solos, no hubo productor, nos dieron las horas para grabar y “arreglate como puedas”. Y hay una cosa con nosotros que creo que está bueno que se sepa: Los Tontos no fuimos un invento de nadie y no fuimos algo promocionado por alguien. Lo que logramos fue por el propio mérito de lo que hicimos, de nuestra obra. Y si estuvimos en algún lugar importante – no sé si fue así o no aunque yo creo que sí – fue por la gente. Había otras bandas que, por ejemplo, tocaban acá en Montevideo pero en el boliche “x” donde entraban 20 personas, o en el Teatro Circular, que entran 40, ¿no? Yo qué sé. Y ahora te hablan como que ellos en aquella época eran… (piensa) Pero nunca fueron a Artigas o Rivera, nunca fueron a Paysandú… Y yo sí, aunque nuestros toques en el interior para la prensa montevideana no eran noticia.

¿Y los aspectos negativos?

(Piensa) Cuando empezás a conocer realmente a la gente con la que estás. Vas en el camino y la gente empieza a cambiar por esas cuestiones de la fama, de la envidia, que te sorprende un poco. Decís “pah, ¿qué pasó? ¿Qué fue lo que cambió?” Lo que más me jode son las decepciones, que la gente te decepcione. Fue lo que me pasó cuando grabé el segundo disco, me sentí decepcionado. Pero es un sabor amargo que se te va, porque no vas a vivir agarrado a eso. Y el disco solista no fue con ánimo de nada. Si lo escuchás vas a ver que no hay alusión a nadie, ni a Los Tontos ni a nada. Se llamó “Je je” porque hay una canción que se llama así, que es la que abre la cara dos del disco; es un discurso político con música y que no dice nada, El nombre del disco no tiene nada que ver con Los Tontos, de hecho yo lo grabé antes del que grabaron ellos y ni siquiera sabía cómo se iba a llamar. Fue un poco como ponerme las pantuflas porque no me importaba si se pasaba o no se pasaba o si vendía o no se vendía. Yo quería darme el gusto de hacerlo. Lo presentamos en AFE y en el Teatro del Notariado para lo cual armamos una banda grande: Gerardo Bruno, de Los Vidrios, en batería, Arturo Meneses en bajo, Andrés Villamonte en teclados, Guillermo Gil en guitarra y yo en el bajo. Después la banda no fue viable porque ya el rock uruguayo venía barranca abajo y terminamos siendo un trío – Gil, Bruno y yo – que tocamos un par de veces sin mucho éxito. Vimos que no daba y dijimos “vamos a dejarla por ésta…”.

¿Qué quedó de aquel Renzo Teflón?

(Piensa antes de responder) Uno, sencillamente, siempre es el mismo. Va mejorando o empeorando. O aprendiendo. Vas evolucionando, son ciclos de la vida y es bueno que sucedan. Pero me resulta difícil decir si esto o aquello me marcó en la vida. Obviamente aquello me marcó, pero no me hizo cambiar. No fue que después de eso yo me convertí en otra cosa, sinceramente seguí siendo el mismo. Y todo lo que aprendí lo vuelco en lo que estoy haciendo ahora. Hoy estoy en un buen momento, por suerte. Estoy creando, volví a hacer música y en el 2007 sacamos el primer álbum virtual con (el grupo) Los Fachos a Go Go y tuvimos una buena repercusión a nivel Internet. Era lo que queríamos. No me interesaba que me pasaran en la radio o en la tele porque ahora me manejo en lo virtual. Lo hicimos en forma virtual y lo distribuimos en forma virtual. Ahora mi política es: no hagas nada que no puedas solventar. Si no tenés plata para sacar un disco, entonces no grabes un disco en estudio. Así me armé mi home studio, que es esto poquito que ves acá. Acá hago todo, pero siempre con esa poética: lo que se hace, que se pueda bancar. Para poder bancar la yerba, el tabaco y que el disco duro ande bien. Y listo.