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Gabriel Calderón: “el teatro es el lugar en que me junto con gente que no piensa como yo”

Gabriel Calderón: “el teatro es el lugar en que me junto con gente que no piensa como yo”
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El próximo sábado se estrena If-Festejan la mentira, cuarta entrega de la pentalogía fantástica de Gabriel Calderón. El estreno significa además el regreso de Calderón a dirigir un texto suyo en nuestra ciudad, la última vez había sido con La mitad de Dios (2013) trabajando para la Comedia Nacional. La excusa era ideal para conversar con el actor, director y dramaturgo sobre algunas claves de su próximo estreno y de su forma de entender el teatro.

 

“Claro que la vida es una porquería sin sentido (…) Pero si por alguna razón incomprensible algunos débiles mentales van a su iglesia es (…) para que les mienta con historias milenarias sobre el sentido de la vida”. Así berreaba Roxana Blanco en La mitad de Dios, el último espectáculo que Gabriel Calderón escribió y dirigió en nuestro país. La mentira, en forma de discurso religioso que ordena el mundo exterior y le da sentido, era enfocada en varios pasajes. El próximo sábado 1º de setiembre se estrena If-Festejan la mentira, donde la mentira aparece nuevamente como protagonista, pero cambiando algunos ejes de la reflexión. “La mentira –afirma Calderón-, yendo a cualquier arista filosófica, toma algunas connotaciones que son entendibles inmediatamente, como que el absoluto de la verdad es imposible y entonces lo único que nos queda es la mentira. Y hay diferentes maneras de acercarse a esa mentira que uno decide que es su vida ¿no? En este caso la obra plantea una mirada en que los personajes de repente se dan cuenta de que no solo viven la mentira, sino que la festejan, la defienden como si fuera una verdad. Ya no es el cuestionamiento de la mentira, ya no es le pensamiento y la reflexión, es vivirla tontamente, como uno vive la fiesta ¿Y qué mentira? Muchas. Lo que uno cree que va a pasar con la vida, por qué uno está acá, su relación con la familia, su relación con las cosas. Es una obra que habla mucho de la relación con el dinero. Y el dinero son ideas, el dinero es poder, el dinero son creencias”.

 

¿Hay un mecanismo en que los personajes viven una situación similar pero bajo supuestos diferentes como en las otras obras de la pentalogía?

 

Si, al principio pensé que ese iba a ser el tema fantástico, que cambiaba la realidad, y después me di cuenta que no. Pero se da que un personaje dice: “esto con los milicos no pasaba, el problema era si te mataban o no, pero después se encargaban del cuerpo, lo desaparecían”. Reflexiones horribles sobre qué pasa después que te morís. Y después otro personaje que dice: “esto con Dios no pasaba”. Yo había estado leyendo La historia de la sensibilidad de Barrán, y me sorprendió la historia de un cura en el interior que no deja entrar el cuerpo de un alcalde porque no era creyente. Entonces antes había que bautizarse porque sino no te podían enterrar, no podías ir a la escuela. No es que creyeras, es que tenés que hacer eso. Lo mismo me pasaba con la idea previa a la dictadura, mucha gente creía que la dictadura iba a ser positiva. En el 80 pierden el plebiscito, pero no les faltó tanto. ¿Y si se instauraba la dictadura con el voto popular? Me parece que son miradas sobre la muerte en contextos que van cambiando y que nosotros sentimos lejanos pero que están en nuestra propia historia, y son posibilidades reales. Por eso el If, por el ¿Y si…? Pero después con el trabajo nos fuimos dando cuenta que lo fantástico no podía ir por ahí. Es una de las partes, pero como en las veces anteriores había cosas más concretas; la máquina del tiempo, los extraterrestres, Dios; acá lo fantástico también tenía que ser concreto, y lo empezamos a encontrar mucho más adentro del trabajo, ya en los ensayos.

 

¿Siempre fue así que trabajaste, escribiendo cosas en los ensayos? ¿O te pasa cada vez más?

 

Cada vez más. Me pasa que siento que el lugar por el que quiero transitar en la escritura se va angostando mucho. Antes yo quería hablar de tal tema y con eso me alcanzaba. Ahora quiero hablar de ese tema, pero usando esto otro, y cada vez se va achicando más lo que quiero hacer, y manejo tantas variables que siento que la dramaturgia no alcanza. Por otro lado yo hago teatro porque me gusta ver a los actores actuar. Lo que pasa en los ensayos con los actores tiene que ser más fuerte que lo que yo quería decir. Sí tengo que presentar un buen mapa para proponer un viaje, pero después el viaje lo hacemos entre todos. Entonces, a mi me gusta contar historias, pero también me gusta ver a los actores actuar, y quiero que cada vez la actuación sea más grande. ¿Qué quiere decir esto? Que si yo voy a contar cinco historias, cada historia tiene que ser un sistema de actuación diferente, porque voy a tratar de entender eso a través de la actuación. Lo importante no es contar la historia sino generar oportunidades de actuación. Para mi esa es la fascinación del trabajo. Y todo esto tiene que quedar oculto para el espectador. A la gente le pueden gustar las actuaciones, sí, pero no es que tengan que salir hablando de los diferentes sistemas de actuación. Y mi escritura está muy relacionada por lo que creo que es el teatro. A veces escucho a ciertas personas decir que les gusta una obra porque las actuaciones son como en la vida real. Yo creo que eso puede ser, pero yo quiero que se oponga a la vida, mi obsesión es generar situaciones inverosímiles pero sin embargo profundamente genuinas, verdaderas, que sean capaces de emocionar. Festejen la mentira es el teatro, sabemos que nos mienten pero me emociono y aplaudo, por eso ese título me encantó siempre, porque es lo que hace la gente festejando el teatro.

 

Decías que escribir para vos está relacionado con lo que entendés que es el teatro ¿Qué entendés por teatro?

 

Primero es un acto contradictorio, el teatro es capaz de generar contradicciones que se sostienen ahí. Sergio Blanco lo dice de una linda manera “ser y no ser”, nosotros entendemos que este es y no es Hamlet, esto es una mentira pero yo decido creerla. Por otro lado lo de verme obligado a trabajar con la diferencia y no con la igualdad. Para mi el teatro es el lugar en que me junto con gente que no piensa como yo. Y todos defendemos lo que pensamos porque creemos que lo pensamos desde un lugar genuino. Pero estamos dispuestos a estar al servicio de la idea del otro. Yo creo que el teatro es ese lugar en donde la diferencia emerge, y tenemos que soportarla. La democracia sería el lugar en donde convivimos con la diferencia, pero como todo se ha pervertido, aparentemente la democracia es el lugar donde aceptamos las similitudes, ocultamos la diferencia y por lo menos convivimos, en esta cosa horrible de convivir. El teatro también se volvió un lugar en donde hacemos lo que todos estamos de acuerdo, y no tiene gracia. Lo que tiene gracia es que se respire la tensión de que no estamos de acuerdo. En último grado la convivencia lleva a la sobrevivencia, la gente no convive, sobrevive como puede, busca los espacios donde puede respirar y los defiende, pero no es lo que piensa, es lo que hace para vivir. Yo no quiero que mi ámbito teatral sea un lugar de sobrevivencia. El teatro es vivir, no hacemos teatro, somos teatro.

 

Uz y Or, se estrenaron en el Circular, Ex en La gringa, esta es la primera vez que vas a estrenar en un teatro público si no contamos cuando te convocó la Comedia ¿Cómo vivís esa situación?

 

Ese tránsito lo doy sobre todo porque haber trabajado en teatros públicos afuera me empezó a despertar una mirada sobre los nuestros ¿Por qué no puedo encontrar un lugar que sea tan amable con la creación y conmigo como lo encuentro afuera? Yo trabajé en el Théâtre des Quartiers d’Ivry y estrené tres obras, publicaron mis libros, era el teatro público de París. Voy al Teatro Nacional en Cataluña y también. Y me di cuenta que tenía que empezar a exigir a mi ciudad este espacio, porque si espero a que me llamen no va a pasar. Y la Sala Verdi fue el lugar que encontré en que por lo menos podía dialogar. No puede darme todo lo que necesito pero por lo menos tengo un interlocutor que me dice que entiende que tiene que cumplir esa función y va a ver lo que puede hacer. Los teatros públicos además de ser los teatros de la ciudad y estar para los espectadores también pueden ofrecer un trabajo importante en el ámbito de la creación y de los artistas. Y la Sala Verdi es donde yo sentí que ese diálogo se puede dar.

 

¿En qué te parece que están fallando los teatros públicos acá?

 

Para plantearlo de manera positiva, creo que un teatro público tiene que preocuparse por mejorar el ámbito privado, ofrecer otra cosa, y no tiene que competir. Yo siento que si un teatro público me compite está mal. Afuera lo que vi es que los teatros públicos no compiten y ofrecen privilegios a los creadores que los otros no tienen. Acá no siento que los teatros públicos den privilegios, yo probablemente voy a cualquiera de los teatros públicos y tengo casi los mismos problemas que en los teatros privados. Y si la ciudadanía hace el esfuerzo para que las cosas se hagan igual que en el ámbito privado es un problema. Esa es una de las primeras miradas, me parece que para el artista tiene que ser un lugar de privilegio. Puede ser opinable el cómo se da ese privilegio. Y lo primero es la programación, vos tenés que decir: “esto va, esto no va”. Hay gente que va a ser privilegiada y gente que no. A mi me enojará que no me pongan, pero yo prefiero que lo hagan antes que haya cualquier cosa. En Uruguay en particular los mitos siguen pesando y el Solís siempre va a ser el Solís, pero realmente si vos te ponés a pensar ¿Qué te da? ¿Qué tenés? ¿Qué oportunidades? Yo estreno en varios teatros independientes con la misma cantidad de público, con la misma relación económica, con la misma comunicación, que si estreno en el Solís. Es un problema para un artista en su relación con el teatro público. Esa es una de las miradas. Por el otro lado es el lugar donde se concretiza cierto reconocimiento público. Cuando ya tenés un reconocimiento frente a la mirada de otros te vamos a ayudar a que vos no hagas lo mismo que otros que no tienen ese reconocimiento. El criterio también puede ser el inverso, puede ser que el teatro público se proponga privilegiar a los que están empezando porque es más difícil, también. Pero todas son miradas sobre qué es lo que se va a privilegiar. Si un teatro privilegia a los que están empezando, a los que están terminando, a los que culminan… al final no privilegia nada, lo que trata es de darle un espacio de cualquier manera a cualquier persona. Y cuando a vos te da lo mismo estar en cualquier lugar hay algo del sistema que está roto.

 

Tomar ese tipo de decisiones en este medio es exponerse a una serie de críticas a las que pocos están dispuestos. En el ambiente teatral local parece que no se pueden hacer críticas, o que nadie las soporta.

 

Yo en algún momento entendí que si vos estrenás la mejor obra del mundo en Uruguay al otro día es igual que si estrenás la peor obra del mundo. Es una cosa terrible, que a mi me gustaría que fuera cambiando. No es del todo así, pero en un noventa por ciento es así, y eso te hace tomar algunas decisiones. Lo primero es no resistirte ni enojarte con la realidad, es la realidad, si querés andate, pero sino acá es así. Y por otro lado defender aquellos espacios en donde esto no sucede, en donde no les da igual. Y no me preocupa la crítica. Yo sé que los que primero van a venir a ver mis obras son aquellos a los que no les gusta mi trabajo, porque tienen que estar ahí para opinar. Tanto los que me quieren mucho como los que me quieren poco van a estar. A mi me preocupa elevar un poco la mirada por sobre eso y tratar de defender algunas cosas que creo que tengo derecho a defender.

 

If – Festejan la mentira. Texto y dirección: Gabriel Calderón. Elenco: Gloria Demasi, Dahiana Méndez, Carla Moscatelli, Giselle Motta, Gustavo Saffores.

 

Funciones: 1 a 9 de setiembre (9 únicas funciones) a las 21:00. Sala Verdi.

 

 

Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.