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Historia de un perfecto ensamble

Historia de un perfecto ensamble
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Se editó recientemente el libro “Al rescate de los Shakers” (Ediciones B) que, como bien afirma el título, pretende traer al presente la historia del legendario cuarteto.  Se trata de un trabajo profundo y detallado de los argentinos Daniel Grigera y Mario Antonelli, quienes no solo se detienen en el camino musical de la banda sino que avanza sobre los proyectos solistas posteriores de sus cuatro integrantes. Un libro que es a la vez un homenaje y una lectura imprescindible.

El reciente estreno del documental “Fattoruso, la película”, que repasa la vida y el camino musical de Hugo Fattoruso, ha traído al presente la historia de uno de los grupos más exitosos y talentosos de la música nacional que integró. Los Shakers se formaron en 1964 y el libro “Al rescate de los Shakers”, de los argentinos Daniel Grigera y Mario Antonelli, cuenta en detalle aquella historia.

Grigera nació en Buenos Aires en 1949 y en sus pagos es un reconocido oftalmólogo. Combina la pasión por su profesión con la que siente por la música. Coreuta, amante de la obra de The Beach Boys (es autor del texto para el Tributo a Brian Wilson editado por la editorial Melopea), Bob Dylan y The Zombies, su amplio e inquieto gusto y conocimiento musical va desde la música clásica hasta la étnica. Entrevistador de Litto Nebbia para su libro Una mirada, colaboró con Melopea realizando traducciones para sus ediciones discográficas y escribiendo tres capítulos para el libro del box de cd «Una celebración del rock argentino». Conspicuo y supremo coleccionista de todo lo relacionado a Los Shakers y los hermanos Fattoruso.

Antonelli también es de Buenos Aires y nació en 1962. Además de contador es fanático coleccionista de discos. El rigor investigativo y la pasión por la música lo han llevado por caminos sorprendentes. De The Beatles y The Kinks a Elvis Costello, pasando por Emmit Rhodes o Squeeze, sus gustos son especiales e intensos. De conocimiento enciclopédico sobre el beat argentino, su libro sobre el tema, en proceso de edición, dará mucho que hablar. Ha hecho excelentes colaboraciones para “Una celebración del rock argentino”. En la cima de todo esto se encuentra Los Gatos Salvajes, 40 años de rock de autor en castellano (Ediciones Catálogos, 2005), punto de referencia, en cuanto a exactitud y documentación, para cualquier biografía de grupo o artista que se realice por ese lado del Plata.

Según se afirma en la contratapa – algo que luego se sostiene luego en el propio contenido del libro – el trabajo que ambos llevaron adelante “es mucho más que un relato biográfico, es una crónica del día a día del grupo, al estilo de los libros que el celebrado Mark Lewisohn ha escrito sobre The Beatles. Pero, además, tiene enfoques especiales, con jugosos anecdotarios sobre las áreas que los cuatro (integrantes de Shakers) han transitado: el cine, el estudio de grabación, las giras internacionales, cómo tocaban en vivo y la disección aguda de sus diversas grabaciones y sus entretelones”.

En el caso de Hugo y Osvaldo Fattoruso la historia de los Shakers comenzó mucho antes que la propia banda y se remonta – algo que también rescata el documental sobre Hugo – al padre de ambos. Don Antonio llevó a sus pequeños hijos a escuchar candombe en los barrios Sur y Palermo. Y luego no solo los alentó a hacer música – a Hugo le regaló un acordeón cuando tenía ocho años y a Osvaldo, que tocaba usando las agujas de tejer de su madre, una batería – sino que formó con ellos un trío. Durante el Carnaval los Fattoruso se presentaron en distintos tablados de Montevideo, en fiestas y hasta en algún programa de televisión.

Poco después sus caminos se cruzarían con los de Pelín (Juan Roberto Capobianco) y Caio (Carlos Vila), con quienes darían vida a los Shakers. Según recuerda Osvaldo en el libro, la idea original fue de su padre, quien les propuso armar un grupo que siguiera la “línea Beatle”. Un par de experiencias de esos días fueron el caldo de cultivo de la propuesta. Además de la beatlemanía reinante, se había exhibido un tiempo antes el cortometraje “¡Llegan los Beatles!” en el cine ABC. A eso se agregó la llegada al Río de la Plata de un grupo de confusa y dudosa denominación – The American Beetle – que incluso llegó a tocar en el canal 4. La banda, que sonaba a un gran nivel, algo casi desconocido en estas latitudes, cautivó a todos. Sin embargo, Pelín cuenta que la idea fue de Hugo, deslumbrado por los American Beetle.

La única referencia “autóctona” que tenían en esos momentos para la nueva banda que pretendían formar era de Los Iracundos, que por ese entonces brillaba en Argentina. Un amigo de Antonio les propuso un par de nombres y los cuatro eligieron, sin dudar, autodenominarse como Los Shakers, una especie de deformación de shake, el baile del momento. La primera canción que tocaron fue “All my loving” y salió muy mal. Pero de a poco lograron empezar a pulir su repertorio. Sin haber tocado nunca en vivo debutaron a las 13:30 horas del viernes 4 de octubre de 1964 en el programa televisivo “Mediodía con usted” de canal 4, un espacio que era conducido por Sarita Otermin y Gustavo Ruegger. Ese día promocionaron unas guitarras Sonny Boy, que habían conseguido como canje en el Palacio de la Música.

A partir de ese momento, el libro repasa la explosión de la banda, sobre todo en Argentina.  El ascenso comenzó en I’Marangatú, una boite de Punta del Este en el verano de 1965. Allí se cruzaron con unos empresarios argentinos que se los llevaron a la vecina orilla. Y la masividad llegaría especialmente con la canción “Rompan todo”, el primer tema compuesto por Hugo y Osvaldo al estilo Beatle. Vendrían casi de inmediato los discos, las giras y el camino frustrado por Estados Unidos. Y naturalmente “La conferencia secreta del Toto’s bar”, su obra máxima, que a la vez sería el final de Shakers.

El libro posee una virtud adicional, que se suma a los valiosos testimonios y los documentos de época que aporta, y es que va “más allá” de la etapa shaker y narra los caminos artísticos que cada uno de los cuatro siguió más adelante. Los autores se refieren a Opa, la banda que formarían luego Hugo y Osvaldo junto a Ringo Thielman; la incursión por la bossa nova en la etapa brasilera de Hugo y Osvaldo, la apuesta artística de Osvaldo junto a Mariana Ingold y la aventura musical de Hugo en Japón.

El prólogo del libro lleva la firma del legendario Litto Nebia, quien logra resumir en una singular anécdota la calidad artística de los Shakers: “Casi al cumplir los 16 años, una noche de sábado nos tocaba el show del baile de Huracán en Caseros, con Los Gatos Salvajes. (…) Ese día llegamos un poquito más temprano y Los Shakers estaban terminando el show. No se usaba equipo de reamplificación para las voces, el canto solo se oía afuera para el público. Ni mucho menos se conocía la palabra monitoreo. Los equipos que amplificaban sus guitarras y el bajo eléctrico se fabricaban desde hacía poco en La Plata. La batería no tenía ni un micrófono puesto para su amplificación. Con los muchachos del grupo quedamos petrificados. ¡Cómo sonaba eso! ¡My God! El empaste grupal, el ajuste armónico de las voces, los apoyos rítmicos, todo era de primera. Los Shakers sonaban igual al disco. Desde luego sin la prolijidad sonora de una realización en estudio, pero el ‘pastiche’ grupal era el mismo. Un perfecto ‘ensamble”.

El libro se cierra con una frase que es una síntesis de la calidad musical de los Shakers al que el libro rinde justo homenaje y reconocimiento: “La belleza es prima de la verdad. Es lo que, en cierto modo, los humildes Shakers nos proponen. La invitación desde las pintorescas y gastadas calles de La Comercial reza que, cualquiera sea nuestra circunstancia, es posible tripular osadamente una nave de ensueño para perforar las barreras del ‘nunca’ con destino al ‘siempre”.