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Jaulas paralelas

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Julio Tabárez es artista plástico, formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes, y empezó a vincularse al teatro como escenógrafo y vestuarista de espectáculos de Marcel Sawchik ya en una etapa de madurez. Los universos monumentales de El maestro del sueño (2007) y Lo Fausto (2008) llamaron la atención, pero su ductilidad quedó patente en el despojado espacio diseñado para 10 estaciones y 1 día, también en el 2008. El vínculo con el teatro se fue haciendo regular, teniendo otro momento culminante con el diseño de escenografía y vestuario de El cordero y el mar (2013), con dramaturgia de Sawchik y dirección de Adriana Ardoguein. El último trabajo como escenógrafo que le conocimos fue el de Sweet Moncada (2018), obra escrita y dirigida por Susana Souto en donde Tabárez creaba el espacio-hogar que dos padres intentaban aislar del exterior para que el capitalismo no contaminara a su hija. En definitiva estamos ante un gran creador, que no llena el espacio con adornos, sino que genera universos muchas veces abigarrados de signos y tonalidades que terminan siendo el hábitat natural de las criaturas que se moverán y habitarán en él.

Tabárez se vinculó en 2016 al colectivo Teatro para el Fin del Mundo (TFM) con quienes trabajó en espacios abandonados generando escenografías-instalaciones en el ex parador del Cerro y en el ex Frigorífico Castro de La Teja con temáticas vinculadas a refugiados, en particular con referencia al Cercano Oriente. Con el mismo colectivo y con celebraciones de fin de año como excusa Tabárez realiza, a fines de 2017, el primer trabajo como director que le conocimos.  Como es previsible, el espacio era determinante en lo que sucedía y se entretejía notablemente con la sensación de espera que volvía a la soledad protagonista en una noche de Navidad. Ya este año, y con el sugestivo nombre de La jaula-La estrepitosa caída de Emilio I, se estrenó el primer espectáculo con dramaturgia y dirección de Tabárez.

Son varias las jaulas que parecen encerrar al protagonista de este espectáculo, la primera y más obvia al comienzo tiene que ver con la necesidad de “ser” en función de las expectativas de otros, algo que en realidad no es novedoso, pero que se ha potenciado a partir de la aparición de las redes sociales. Emilio, el personaje central que encarna Marcel Sawchik, está obsesionado por convertirse en rey, lo que logrará al obtener un millón de seguidores en facebook. Así veremos como esa obsesión por alcanzar ese número de fans lo obligará a encerrarse en un perfil que ha ido construyendo y del que no se puede apartar. La virtualidad cambia de estatuto ontológico y se convierte en la “realidad” en que vive Emilio, quien ya no parece necesitar salir al mundo. La disparatada cena virtual que compartirá con Camila, una amiga que hace décadas no veía, comenzará a enturbiar la situación. En primer lugar Camila está fuera de escena, y si bien la veremos proyectada en una pantalla, como reproduciendo una comunicación vía Skype o similar, hay algo en ese delay que se genera que parece abrir un intersticio extraño. De hecho el vínculo entre Camila y Emilio se aleja de la estética de futuro cercano para remitir a una tradición más grotesca de teatro rioplatense, en que el humor que aporta la actuación de Ardoguein es clave. Las situaciones absurdas irán aumentando hasta llegar a una clara sensación de anomalía.

Veremos entonces historias superpuestas en donde los límites no quedan claros. Lo cierto es que dos o tres situaciones parecen suceder a la vez, y eso es lo inquietante. Un hospital en que los médicos llevan nombres de Houseman y Bertoni, como los delanteros de la selección argentina del mundial del 78. Una muerte trágica, un pasado de militantes comunistas, la tortura, todo asoma en otros vínculos que el mismo Emilio desarrolla con otros personajes que ya no sabremos cuanto tienen de “real”. Al final veremos a Emilio no desde su autopercepción sino desde la de su hermana, y la sensación remite a finales como los del célebre filme El gabinete del doctor Caligari.

Las jaulas son varias, y algunas están superpuestas, seguramente cada espectador pondrá foco en una distinta, porque uno de los aspectos más interesantes de este espectáculo es la posibilidad de interpretarlo de forma diversa, según la propia experiencia de cada uno. Las estéticas mismas, sin que el tono de la obra se resienta, van cambiando desde lo humorístico a lo absurdo, desde lo delirante a lo anómalo, terminando con un abrumador naturalismo que no tranquiliza.

Sawchik y particularmente Ardoguein se ven ante el desafío de cambiar de registro en función de la jaula que se esté enfocando, y lo hacen de forma casi imperceptible pero logrando que con sus solas actuaciones percibamos con un significado distinto el mismo espacio. Y eso es lo más inquietante del espectáculo, el dejarnos con la sensación de que dos o tres mundos a la vez están sucediendo, y con la duda de cual es el real.

 

 

La Jaula – La estrepitosa caída de Emilio I. Dramaturgia y Dirección: Julio Tabárez. Elenco: Marcel Sawchik, Adriana Ardoguein, Sergio Gereda, Carina Bettinelli

 

Funciones: domingos a las 20:00. La Gringa Teatro – Av. 18 de Julio 1236. Por reservas: 099834255. Entradas: $300

 

 

 

Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.