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Jorge Larrañaga “La educación pública es educación para pobres”

Jorge Larrañaga  “La educación pública es educación para pobres”
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Entrevistar al Guapo Larrañaga siempre es un desafío, porque con él mantenemos desde hace años, un ping pong retórico con ribetes de duelo criollo. Político de raza, no afloja ni abajo del agua, no se calla nada y tiene una paciencia y un sentido del humor que supimos poner a prueba. Durante casi dos horas nos corrió a los ponchazos y fracasamos en todos nuestros intentos de que se pisara el palito. Nos quedó la sospecha de si no fuimos los involuntarios sparrings para el próximo debate que va a mantener con alguien del Frente Amplio.

 

Por Jorge Lauro y Alfredo García / Fotos: Rodrigo López

 

 

Jorge Lauro (JL): ¡Qué relajo que armaste haciendo un pacto para silenciar e ignorar a Juan!

(Risas). Vos estás de vivo. Mirame. ¿A vos te parece que yo soy un tipo de pactos contra alguien? ¿No te parece que he demostrado ser una persona transparente en mi forma de actuar, que tengo códigos? Yo no hago pactos con nadie. Ese tema lo desmentí automáticamente. Es falso y es mentira.

JL: Salió en un diario del Partido Nacional.

No me importa mucho. Si tengo que desmentir una noticia que no va en línea con la verdad, se la desmiento a El País uruguayo o al de Madrid.

JL: En las redes, tus declaraciones de hacer un pacto para sacar al Frente Amplio del gobierno contrarrestan tu desmentido de que no sos un tipo de hacer pactos con nadie.

Vamos a ganarle al Frente Amplio con un proyecto superador, alternativo. Eso implica un acuerdo legítimo y explícito frente a la opinión pública: ganar el gobierno de la República. No me vengas a comparar una cosa con la otra. Me parece que vas mal. Como vas a publicar lo que se te antoja, yo voy a decir lo que quiero. Empezó bastante picada. (Risas). No me vas a comparar un salchichón con milanesa de pollo, no seas así. Primero, no hay pacto dentro de los blancos, y no tiene por qué haberlo. Con respecto a lo del Frente, ya contesté.

JL: En la opinión pública se ve hoy al Partido Nacional como lastimado internamente, con la aparición de un candidato…

No, no creo que haya ningún tipo de lastimadura. Son las diferencias que se dan en las distintas alternativas de un partido que tramita sus diferencias. Pasa en cualquier partido del mundo en el que haya internas en serio: son internas duras. ¿De qué lastimaduras estamos hablando? Creo que hay un tratamiento sobre la base de que en las diferencias se encontrará el camino de la unidad. Es lo mismo que procesa el Frente Amplio, donde se dan como adentro de un gorro y después salen en la foto juntos. Esa es la realidad, no te vengas a sorprender.

JL: El Frente tiene una cultura de pelearse más de puertas adentro. O como fue históricamente en el Partido Colorado.

Abajo del rancho. (Risas).

Alfredo García (AG): ¿Tenés más similitud con algunos sectores de la oposición que con el Frente Amplio? Si gana el Partido Nacional, vas a transar con otros partidos con los que mucho en común no tienen.

La misma pregunta que tú me hacés con respecto a la oposición corresponde hacérsela al Frente Amplio.

AG: Pero contestame la tuya.

Te voy a contestar las dos, porque la picardía de tu pregunta, que tiene un sesgo totalmente flechado, me pretende arrinconar. Desde el año 2015 he expresado que es necesario un gobierno de partidos, un acuerdo nacional de partidos, sobre ideas y no sobre reparto de cargos, sobre propuestas y no sobre negociación de participación de gobierno, más allá de que también pueda terminar en eso. Se me pregunta a mí como integrante del Partido Nacional, y digo que partir del 1º de julio, si soy candidato único del Partido mi tarea y mi objetivo es procurar entendimientos con los partidos Colorado, Independiente, de la Gente, con Cabildo Abierto, que pueden ser totales y parciales sobre los temas que involucren a la vida del país. Esa es una pregunta respondida. También corresponde formularnos la otra pregunta: ¿con quién gobierna el Frente Amplio? Como integrante del Partido Nacional, del arco opositor que pretende ganar la elección, en definitiva, tengo que preguntarme con quién va a gobernar el Frente.

AG: Va a gobernar con el propio Frente, como gobierna hace quince años.

Le está errando. Usted no le hace un gol al Arco del Triunfo, le erra. ¿Usted no conoce que ningún partido va a ganar con mayoría parlamentaria? Salvo que usted se ponga en la posición de afirmar que el Frente Amplio va a ganar con mayorías parlamentarias. ¿Con quién las va a conseguir, entonces?

AG: Es más fácil conseguirlas con uno que con cuatro o cinco.

¿Cómo con uno? Hay que ver cuánto le falta. Al contrario. Hablando en serio, creo que va a ser un desafío importante para el sistema democrático y para el trabajo parlamentario.

AG: ¿Que nadie tenga la mayoría?

Seguro. Siempre tanto se ha tiroteado a la política, a los políticos, al Parlamento. Bueno, el Parlamento supo de entendimientos importantes. Yo participé de entendimientos que salvaron al país del default en el año 2002, con la ley de reprogramación de los depósitos de los bancos públicos, o con el canje monetario del endeudamiento externo. Me acuerdo estar conversando en un pasillo con el entonces senador Danilo Astori y preguntarle si ese era el camino, y que me dijera que no iba a votar pero que ese era el camino, y ahí le reconozco expresiones republicanas, en esa situación, en donde se hacía cargo de la situación que el país tenía. Lo mismo con el gremio de funcionarios bancarios. Más allá de los discursos, el Frente Amplio era entendedor de qué era lo que le pasaba al país. Y si bien todos desconfiábamos de que podíamos estar en el camino correcto, fueron piezas claves que permitieron superar una coyuntura tremendamente compleja para el país. El Parlamento ha tenido esas instancias. Nosotros en el gobierno de Mujica protagonizamos un enorme esfuerzo desde el Parlamento tanto con la fuerza de gobierno como con el presidente y los partidos de la oposición, y el 23 de febrero de 2012 logramos firmar un acuerdo nacional por la educación. Y se logró. Después lamentablemente creo que hubo errores del Frente Amplio, que no aprovechó ese blindaje de la educación que se le pretendía dar, un escudo protector para construir respuestas.

JL: ¿Hay una visión similar o fueron errores?

Se lograron entendimientos y creo que hubo una mala aplicación por parte del gobierno del Frente Amplio.

JL: ¿Tienen una visión distinta?

Creo que no resistieron las presiones corporativas y sindicales, y no entendieron que era una oportunidad tremendamente positiva para proteger una política de Estado en materia de educación, que de haberla tenido habría permitido recuperar muchas cosas y no tener los guarismos que hoy tenemos, que a mi juicio son preocupantes. Que el 50% de los gurises que cursan tercer año no tengan comprensión lectora es grave. Que solo cuatro de cada diez muchachos terminen secundaria es grave. ¿De qué justicia se me habla con respecto a la educación pública? Hay una enorme disparidad. El Frente Amplio, campeón de los derechos humanos y de la igualdad, y que se suponía que podía tener un cuadro importante para hacer reformas en la educación, no lo logró. Y hoy están escondiendo…

AG: Por ley va a salir, en julio. Lo dijo Cayota

Vamos a verlo. ¿Usted no leyó lo que dijo el señor Netto?

AG: Netto habla mucho.

A usted su connotada condición de periodista en el marco televisivo lo ha llevado a una situación de no ver las cosas.

AG: Está más guapo que antes. Son los años. Parecés Dogomar Martínez.

Es histórica la pelea con el señor, pero es de respeto y afecto.

JL: ¿No hay líneas rojas para esos entendimientos? Líneas que no se pueden cruzar.

¿Alfredo, de dónde lo sacaste a este? Es trancador como vos. Después me recomendás a tu peluquero, ¿quién te corta el pelo?, ¿el enemigo? Volviendo a la pregunta, la línea es la defensa del interés de todos los uruguayos.

JL: En otros partidos hay posturas que te dejan a vos chiquito como derecha. Hay uno sosteniendo mano y dura y plomo.

Son ejemplos muy puntuales.

AG: Cabildo Abierto dice que no a los militares como policías y es militar, conoce algo del tema.

Conocerá, pero yo también conozco.

AG: Vos no fuiste comandante en jefe.

Pero soy el legislador que tiene veinte años en el Parlamento y que conoce el país y el presupuesto, y que conoce a la gente, y me parece que no corresponde discriminar a los militares. Quien lo hace se olvida que, en el año 2011, por decreto 212, pasaron trescientos militares del Ministerio de Defensa a la Policía. Y que el año pasado, por ley, se creó la Guardia de Frontera. Y sin embargo no se ha reglamentado. ¿La Prefectura Nacional Naval no cumple funciones de policía y sin embargo integra las Fuerzas Armadas? Que no me vengan con ese guitarreo, que es un prejuicio ideológico de ustedes, de la izquierda.

AG: ¿Manini es de izquierda?

Y de los que de alguna manera no aceptan eso que funciona hace más de doscientos veinte años en Europa. Metete en Google y mirá cualquier plaza europea: hay policía provincial, del Ministerio del Interior y militares, vestidos de militares, en la custodia y prevención de la seguridad pública, en espacios públicos de notable concurrencia.

JL: Contra el terrorismo.

No vengas con el verso de que es solamente por el terrorismo. Acá tenemos una situación de inseguridad que es gravísima y de la cual el sistema republicano y el gobierno del Frente Amplio no se han hecho cargo. Punto para el señor García cuando me dice que Manini no es de izquierda. Perfecto, se la llevo, pero creo que es una lucha de prejuicios ideológicos. De un prejuicio ideológico de la izquierda, y de los partidos que no son de izquierda y que hemos entrado —o que han entrado, porque yo salí— en una suerte de casillero de no dar esa discusión ideológica con la izquierda. Desde hace años hay espacios y temas resignados de antemano. Me parece que no puede ser así. Es un tema tabú también para la oposición el discutir sobre la educación, porque se presumía que el Frente Amplio tenía las respuestas, los técnicos, la gente, los recursos. Tuvo todo, y sin embargo tenemos una educación que no cambió el ADN, que no tiene respuestas y que es una educación para pobres. La educación pública es educación para pobres. Porque lo puedo pagar, mi hijo va a la educación privada. El hijo del que no la puede pagar va a la educación pública. Y no con esto estoy culpabilizando a las maestras y maestros. Y da la casualidad de que muchísimos de izquierda hacen enormes esfuerzos por mandar a sus hijos a colegios privados. Lo que sostengo es que hay un temor a dar discusiones en el plano ideológico, y de eso tenemos que salir. En el tema militar tengo diferencias importantes, dentro de mi partido y con el arco opositor.

AG: Estás más solo que el uno. O tenés a Sartori, ahora.

Estoy con la gente.

AG: Públicamente te dije que fue una jugada política muy inteligente. Cuatrocientos mil votos no es poca cosa.

Fueron más.

AG: No importa. Cuatrocientos mil ya es demasiado para lo que vos sos. Nunca tuviste esa cantidad.

Perdóneme, en el año 2004 fui el candidato a la presidencia de la República más votado en el Partido Nacional, un 35%, porcentaje que nunca se alcanzó.

AG: ¿Herrera tampoco?

Te estoy hablando post dictadura. En el 2009 y en el 2014 el Partido llegó al 30%. Punto. Entonces, otra que cuatrocientos mil votos tuve, y la única vez que fui candidato, contra el mejor Frente y el mejor Vázquez.

JL: Y el mejor momento para el Frente.

Sin duda, era una papa. Y además se caía el Partido Colorado. Así que retire lo dicho. No ha lugar. Ni el peor Larrañaga del 2014, señor Alfredo García, periodista de algo que se llama Voces, puede decir que el Larrañaga derrotado del 2014, que igual hizo un servicio al Partido y a la democracia, desde la derrota obtuvo más de trescientos mil votos, cuatro senadores y dieciséis diputados. ¿Qué le parece?

AG: Es meritorio.

(Risas). Que se registre en la nota la exasperación del señor periodista, casi que en un estado de paroxismo. (Dirigiéndose al fotógrafo) Sacale una foto a Jorge. Jorge, te prometo una cosa…

Jorge: ¿Me pagás el corte de pelo?

Te lo corto yo. Hacemos un asado y te cortamos el pelo. Yo soy peluquero, me revuelvo. A mis gurises se lo cortaba yo.

AG: Eso era de machete.

No, no seas malo. Para el corte que se hace este, igual se hace con un hacha, o con una motosierra.

JL: ¿Para estar acorde con el Partido Nacional?

Eso es un verso de la izquierda que quiere pintar metafóricamente con qué venimos. No venimos con nada. Larrañaga les gana.

JL: “Vivir sin miedo”.

No te podés controlar…

JL: Estuve cinco años juntando preguntas para hacerte. ¿Vivir sin miedo o vivir con dos miedos? Miedo a los chorros, que ya tenemos, y miedo a unas Fuerzas Armadas que en cada lugar que han salido a la calle en América Latina…

Pero por favor, no podés comparar. Cómo se ve que estás cortado por la misma tijera que este otro. (Risas). Con una tijera de esquilar. ¿Qué dos miedos? Estamos hablando de una fuerza militar con funciones y adiestramiento policial que va a tener la autorización de la Constitución de la República, señor.

JL: Como en Río de Janeiro y en México.

Está equivocado. En esos países es distinto, se les ha conferido a las Fuerzas Armadas todas las potestades. No confunda, no entre en el camino panfletario de alguna parte de la izquierda. Estamos hablando de una segunda fuerza, es diferente. Usted si va a zambullirse a una piscina, le erra a la piscina. No me puede cotejar las Fuerzas Armadas de México y Brasil con las guardias europeas que tienen doscientos veinte años.

JL: No somos Europa, somos Latinoamérica.

Perfecto, pero no tenemos que ser la misma Latinoamérica ni el papel de las Fuerzas Armadas tiene que ser el mismo. Usted está confundiendo las Fuerzas Armadas de hoy con una dictadura de hace cincuenta años. ¿Miedo a los chorros y miedo a los militares? Pero no… Los militares ya están en un cuartel y pueden salir. No le encuentro asidero a su pregunta.

JL: Los mismos militares sostienen no tener la preparación adecuada.

Esto está bueno porque es un debate entre Voces y Larrañaga. Voces y el Guapo, ese es el debate. Usted no puede decir que no están preparados. Ya le presenté un ejemplo donde pasaron trescientos: se sacaron el uniforme verde y se pusieron el azul, y fueron policías. Y no he tenido noticia de que hayan generado ninguna situación escandalosa. Lo mismo con la Prefectura Nacional Naval. Si usted quiere entrar en un proceso de confusión en la contestación de las preguntas en función del planteo periodístico que se me hace de sostener que un civil con seis meses de preparación, teniendo la edad suficiente, que recibe la instrucción, al que le ponen el uniforme y le calzan la pistola en la cintura y puede salir a cumplir funciones de policía, ¿y un militar que tiene preparación física, conocimientos de armas y disciplina resulta que, si recibe adiestramiento policial, no puede cumplir funciones de policía? No estoy de acuerdo son usted.

JL: Ahora bien, sumar más…

No es sumar. Ahí entra con el otro argumento: sumar una fuerza militarizada. Lea La Diaria: el director de la Republicana dijo que no es una fuerza militarizada.

JL: No iba a eso.

Usted dijo sumar. La pregunta suya iba a decirme que la Republicana se suma a la fuerza militar.

JL: Ni se me ocurrió.

Cómo no, ya lo vi por dónde iba. ¿Y ahora por dónde va?

JL: Sumar más represión.

No es represión, es prevención y disuasión. Creo que hay que hacer todas las cosas que hay que hacer: políticas sociales, educativas, de rehabilitación, y creo que hay que llenar los barrios de Estado, de gobierno nacional y municipal, de bibliotecas, de lugares de deportivos, de centros de atención de salud, y también de destacamentos de policía. Es la forma de, con Estado, tener la prevención y la posibilidad de restablecer un espíritu de convivencia que se viene perdiendo. Lo invito a ir a algunos barrios, usted conmigo, solos. Usted no entra.

JL: No soy tan guapo.

No es de guapo. Es un problema de actitud, pero también de situaciones que son complejas en el entramado de la sociedad, donde tenemos que reconocer que hay una suerte de grieta, de corte, de dificultades muy importantes en la sociedad uruguaya.

AG: En la mayoría del país hay Estado de sobra. Estamos hablando de algunas zonas conflictivas de fragmentación.

Por supuesto. En determinadas áreas. ¿Por qué ahora el Ministerio del Interior tuvo que disponer, nada más ni nada menos, que la Republicana se haga cargo de los principales centros de detención? Y eso generó en la izquierda, en ustedes, una complicación enorme.

AG: Hay algunos muy líricos.

No, los complicó totalmente.

AG: Se aprobó, ya está.

Pero hay quienes desde su izquierda terminaron poco menos que expresando que ese era el reconocimiento del fracaso de las políticas públicas. Y lo es. Después de catorce años en el ejercicio del gobierno nacional reconocen que no pueden con las cárceles, y que tienen que mandar a la Republicana. Y también para el este, con los líos que tienen en San Carlos. ¿Y usted me habla de dos fuerzas y de más represión? Ahí tenemos una lucha ideológica, que tenemos que discutir, analizar y masticar. Capaz usted tiene parte de la razón y yo también. Capaz que la razón no está ni para su lado ni para el mío. Y no lo quiero acusar de ninguna cosa, lo digo en buena relación de amistad. El tema es que tenemos que combinar políticas de disuasión, educativas y sociales, pero también el Estado tiene que cumplir el fin primordial, y en materia de seguridad eso es cuidar a la gente, señor. Y eso lo tiene que cumplir, y no puede haber situaciones de desacato. No puede haber actores importantes del Frente Amplio que terminen sosteniendo que es un derecho que la gente pueda estar en situación de calle. No es un derecho. Por todos lados estamos viendo esa invasión de situaciones que creo que son malas para el espíritu de convivencia de un país, cuando los primeros damnificados son las propias personas que viven en esa situación.

JL: Cuando Mujica planteó la internación compulsiva de quienes están en situación de calle por adicciones todo el mundo puso el grito en el cielo.

No es así. ¿Qué mundo? El mundo de la izquierda. No lo hicieron porque no tuvieron la capacidad de llevarlo adelante, porque los refugios y las políticas en ese sentido son un fracaso. Usted que es tan conocedor de todo, ¿cuántos lugares hay para atender las personas con adicciones?

JL: Son escasísimos, tres lugares.

Es un desastre, una catástrofe para el país. Cientos de muchachos y muchachas que están destrozando sus familias y que se están autodestrozando. Y no tenemos una política de autoprevención. El otro día salí de recorrer la feria de Las Piedras; a las diez de la mañana vi un tipo que estaba cuidando los autos con un botellón de vino hasta la mitad, que se me aceró. Lo miré tomando las distancias del caso. “¿Qué vas a hacer vos por mí?”, me preguntó. Le pregunté que qué le pasaba, y me dijo que era adicto a la pasta base, que quería salir y no podía. Es bravo, ¿no? Me dijo que a veces le pedía a gente de su familia que lo atara, cuando tenía la compulsión de satisfacer la adicción. ¿Y? Ese tema no lo arreglamos, y estamos lejos. Tú decís, con acierto, que hay solamente tres lugares. Sesenta camas. Eso se llena en un periquete. ¿Qué pasa, entonces? De vuelta: la inequidad, la injusticia. Familias que tienen recursos económicos pueden tratar a su gente, y los que no, marcharon.

AG: ¿Cuál es la propuesta para eso? ¿Cadena perpetua revisable?

No, no. Eso es una simplificación mordaz y absolutamente absurda, que no tiene nada que ver. Te lo festejo porque tengo la tolerancia democrática, y soporto disparates de todo tipo, calibre y naturaleza, como el que acaba de decir Alfredo García, periodista de Voces y panelista de Esta Boca es Mía. (Risas). No, no. Eso está dentro de las políticas sociales. La pena de reclusión permanente revisable es para los que abusen, violen y posteriormente maten niños y adolescentes, para el sicariato, que es la peor de las muertes.

AG: Que nunca pensamos que iba a llega acá.

Pero lo tenemos. Y después los homicidas múltiples. Hoy tenemos treinta más quince años, una medida que la reforma del Código Penal quiere suprimir. Me parece que esa pena, que está en algunos países de Europa y que está en Argentina y Chile, es compatible con el tribunal de derechos humanos europeo, de naturaleza similar al tribunal de América, en donde incluso en muchos casos han apelado esas penas de reclusión permanente revisable, en la justicia ordinaria del país que la aplica pero también en tribunales internacionales. Han dicho que son compatibles con la dignidad humana.

JL: La inflación penitenciaria es desaconsejada por muchísimos expertos del área.

Tengo un contradictorio con eso. ¿Sabe qué? No comparto esa tesis de la inflación punitiva y de que más penas no significan disminución de los delitos. Le cito el copamiento; analice el copamiento más allá de su historia, para el que no existen muchos antecedentes comparados en el derecho penal uruguayo: después de que se aplicó, descendió. Y está probado que descendió. Pregúnteles a penalistas.

JL: La rapiña crece constantemente, y aumentaron las penas.

Perfecto, pero por otras situaciones, porque se ha bajado la percepción del riesgo y porque además tenemos una influencia cada vez más potente de la ferocidad criminal como consecuencia del consumo de drogas. Eso es un componente que no se analiza a la hora de determinar el iter criminis de algunos delincuentes. Y eso hay que analizarlo también, el componente de penetración de droga, que es un aliciente para atreverse más. Vamos a entendernos: ¿a usted le parece que alguien que se frustra frente a un local de cobranzas porque no puede perpetrar una rapiña agarra una botella con nafta, sabiendo lo que eso implica, para generar el caos, tirándola por un agujero para incendiar en vida a tres mujeres? ¿A usted le parece que esa persona está en la cabalidad?

JL: También me parece que, si los noticieros lo repiten cincuenta veces durante tres días seguidos, planteándolo como un nuevo modus operandi de la delincuencia, están educando a otros potenciales repetidores.

Al contrario. Están trasladándole a la población ese barbarismo. No creo que exista un comportamiento imitable para cosas que son horrendas desde el punto de vista del humanismo, que desdeñan la condición humana. No les echemos la culpa a los noticieros o a los periodistas.

JL: Por algo los países de los que vos sacás ejemplos prohíben hablar de acciones terroristas o cosas que puedan influir.

No conozco países donde se prohíba la libertad de prensa. Ocurrirá en Cuba o en la Venezuela de Maduro que ustedes defienden, en esa dictadura ejemplar. ¿En qué países se prohíbe la divulgación?

JL: En Europa. Cualquier situación que sea considerada apología del terrorismo. España, con la “ley mordaza”, por ejemplo.

El terrorismo es otra cosa completamente distinta. Usted tráigame la legislación en donde se ampare a que el bien superior de la libertad de prensa pueda castigarse como consecuencia de la divulgación de las noticias.

AG: Tu colega del senado y correligionario blanco, Delgado, dijo que si ganan derogan la ley de medios. ¿Estás de acuerdo?

Ah, yo creo que hay que hacerle muchísimas modificaciones. En muchos casos ha tenido una aplicación desmedida y desorbitada por parte del Poder Ejecutivo. No tengo ninguna duda. Se ha hecho publicidad política y electoral al amparo de la ley de medios. Y tú lo sabés, Alfredo.

AG: Una cosa es el mal uso de una herramienta. La ley de medios plantea campañas de bien público que no están mal.

Lo que pasa es que hay algunas campañas de bien público que no son de bien público. Son campañas.

AG: Ese es el mal uso.

Perfecto, entonces tiene que haber correctivos en la ley para que no haya mal uso.

AG: Tiene que haber ética gubernamental.

Me parece bien. Usted está aceptando que el gobierno del Frente Amplio no tiene ética en la aplicación de la ley de medios. Que conste en actas que el periodista acaba de expresar que hay que tener ética en la aplicación de ley de medios, y que el Frente Amplio no la ha tenido.

JL: Capaz que el bien público es un cuarto gobierno del Frente.

(Risas). Usted es un personaje. Te doy una entrevista cada quince días. ¿Al amparo de qué soñás con un cuarto gobierno del Frente?

JL: No, no. Digo que desde el gobierno se puede entender que el bien público es ese.

Ah, bueno, sí. Usted entonces está también reconociendo que están usando la ley de medios para alcanzar un cuarto gobierno. Estoy de acuerdo también con usted. Lo dice usted, no lo digo yo. Lo dicen los periodistas de Voces.

AG: Nos estás corriendo a ponchazos.

JL: Lo hemos visto en todos los gobiernos anteriores al Frente Amplio también.

No lo va a ver nunca en un gobierno del Partido Nacional si yo soy presidente de los uruguayos. Nunca lo va a ver, porque lo vamos a usar para campañas de bien público.

JL: Entonces no hay que modificar la ley.

Hay que modificar muchas cosas, sí señor. Pero no vamos a hacer toda una entrevista periodística sobre la ley de medios. Ustedes dos, por distintas vías, reconocieron falencias en esa ley. Espero que eso se vea recogido en la entrevista, yo también tengo un grabador acá. (Risas).

JL: Decías que ya han pasado todos los partidos más o menos grandes por el gobierno y que solo falta el wilsonismo.

Sí, señor. Que es un proyecto que no ha tenido acceso al gobierno de la República, porque cuando ganó el Partido Nacional ganó el herrerismo, ganó Luis Alberto Lacalle. Wilson tenía las oportunidades marcadas en el 71 y en el 89. En el 71 pasó lo que pasó, y para el 89 se murió antes.

JL: Y ahora hay que gobernar con el que le cortó el camino.

No, ahora va a haber que gobernar con un proyecto wilsonista, que yo represento.

JL: ¿Va a haber apoyo del Partido Colorado?

Estoy convencido que sí.

JL: ¿Para medidas wilsonistas?

Habrá que buscar esas respuestas en un modelo de inclusión, humanista, de desarrollo nacional integral y de desarrollo local, que es lo que el país precisa para generar desarrollo nacional. Políticas tributarias que incentiven el desarrollo, el trabajo productivo. Tenemos una izquierda que siempre vituperó a las empresas multinacionales y después resulta que ha terminado siempre siendo benéfico con ellas.

AG: En mi época joven el símbolo del wilsonismo era el “Compromiso con usted”, y muchos blancos lo vituperaron.

Ese es un símbolo físico de lo que eran las medidas para ese wilsonismo del 71. Creo que la propuesta programática de su Frente Amplio del 71 no tiene nada que ver con el de ahora.

AG: Por suerte ha cambiado.

Sí, hacia el neoliberalismo frentista. Hoy no hay nada más neoliberal que el Frente Amplio, en cuanto a extranjerización de la tierra, en cuanto a defender empresas internacionales, en cuanto a perder puestos de trabajos…

AG: ¿Y cuál es el wilonismo de hoy? No me hables del 71. Hablame del wilsonismo de hoy, del cual vos sos la encarnación teórica.

Inclusión, humanismo, agencias de desarrollo regional. Poner la producción al servicio del desarrollo del país, estimular el desarrollo productivo y el sector agropecuario del país, lo que es básico para el entramado social del Uruguay. Buscar una forma de gobierno nacional con los gobiernos departamentales de manera de poder tener más impacto en la llegada a la gente, porque es evidente que el gobierno nacional tiene el brazo más corto que los gobiernos departamentales.

AG: Ese acercamiento lo hizo Mujica. La ley de patentes salió en el gobierno de Mujica, por ejemplo. La guita que le pasan a las intendencias es increíble, nunca se les dio tanta plata.

Por favor, plata que le corresponde al interior. Nunca ha habido tanto intento de aprovechamiento desde el gobierno nacional sobre los recursos provenientes del Fondo de Desarrollo del Interior, aprobado por la reforma constitucional de 1996, donde después terminaron anunciando —y yo denuncié— mil quinientas obras que eran con el Fondo de Desarrollo del Interior, con fondos que pertenecían al interior, y que sin embargo exigían poner OPP y Congreso Nacional de Intendentes. Ni me hables, por favor. Porque en definitiva descentralizar es trasladar competencias y recursos, y es lo que corresponde hacer, y es lo que fue la aplicación de la reforma constitucional, una reforma que muchos votamos, y que ustedes no votaron.

AG: Yo la voté.

Pero la izquierda no.

AG: Yo soy de izquierda y la voté con las dos manos, y Seregni y Astori también.

Tabaré Vázquez no. Y el resto del cuadro tampoco.

AG: Pero salió. Ganamos.

Pero ganó con la derecha más ortodoxa, no con ustedes, la izquierda.

AG: ¿Vos sos la derecha ortodoxa?

Ustedes, la izquierda, donde todo lo demás es derecha, donde ustedes son lo bueno y todo lo demás es malo. (Risas).

AG: Seguridad es un problema. Trabajo es otro. ¿Cuántos laburos va a dar el wilsonismo?

No voy a hablar de cifras.

AG: Porque no te da la nafta.

No, no. Hay que ser responsable.

AG: ¿Eso significa que hay gente irresponsable?

Significa que yo soy responsable y que no me defino en función de los demás. Lo que digo es que es necesario subsidiar el trabajo, porque si no lo hacemos terminamos subsidiando la pobreza. Y si no hay caminos de conexión entre las políticas sociales y las laborales entonces vamos a terminar con un sinfín de políticas sociales y al acostumbramiento de sectores de la población que nunca se incorporan a la ruta de salida que el Frente Amplio nos prometió en el año 2005 y que, hasta ahora, si te he visto no me acuerdo. Porque yo no he visto a mucha gente que haya salido de las políticas sociales clientelares del Frente Amplio para pasar al circuito del trabajo.

AG: Perdón, en el BPS hay gente registrada como nunca hubo. No seas malo. Se trabajaba en negro. No es joda que se crearon trescientos mil laburos.

No es así.

AG: ¿No hizo nada el Frente? Sacate la venda.

Tenemos una discusión pendiente con Ernesto Murro. Hemos conversado telefónicamente. Sostengo que no es así. Se cambió la metodología de medición. Son menos de trescientos mil.

AG: Doscientos noventa.

No, son menos. Lo que digo es que el país necesita focalizar las políticas públicas, en la medida de las posibilidades, en la generación de trabajo. Si no generamos inversión y trabajo, si no agrandamos el Producto, vamos a tener problemas con el déficit fiscal que lamentablemente el gobierno del Frente ha generado en una cifra realmente enorme.

AG: La gente no invierte, y la inversión extranjera no te gusta porque va contra la nacionalidad. ¿Qué hacemos?

No estoy en contra de la inversión extranjera. Estoy en contra de no generar, para la inversión nacional, condiciones similares a las que se dan a la inversión extranjera. Es diferente. No me pongan en un cajón que no corresponde.

JL: ¿Hay que hacerle un tren a cualquier empresa uruguaya?

Eso lo hacen ustedes. El gobierno le hace un tren a una empresa extranjera.

AG: ¿No estás de acuerdo con lo de UPM?

Estoy de acuerdo con inversiones de ese tipo, y prueba de ello es que nosotros votamos el tratado de protección de inversiones con Finlandia y el Frente Amplio no. Nosotros no cambiamos el discurso. No nos damos vuelta. El que se dio vuelta varias veces en el aire, en un malabarismo excepcional, fue el doctor Tabaré Ramón Vázquez Rosas. En la campaña electoral del 2004 estaba en contra de la primera planta. Cambió cuando ganó, y decidió hacerla, y tuvimos los puentes cortados durante cinco años y de ahí el enojo de Kirchner. Nosotros no cambiamos. Lo que decimos es que esta negociación se ha realizado en un marco complejo, difícil, donde los firmantes —el prosecretario de la presidencia y el de OPP— no quisieron venir al Parlamento.

JL: Y no tenían autorización. Y no deberían haber firmado, porque son funcionaros de…

Bueno, ahí tenemos toda una discusión acerca de si compromete al país o no. Nosotros tenemos la respuesta de ser cumplidores de las obligaciones que el país tiene. Si no, perdemos la seriedad totalmente. ¿Que habrá que mirar toda esa inversión? Sí, yo no soy contrario a UPM pero tampoco me pongo en la vereda a aplaudir. Hay condiciones que realmente son complejas. Dos mil millones de dólares que nos van a comprometer durante no sé cuántos años, para pagar el tren. Todos los beneficios y exoneraciones. El componente ambiental. ¿Voces nunca navegó en el río Negro, no?

JL: Vamos a Anchorena a navegar con Tabaré.

Eso no es el rio Negro.  Vaya al mapa de Uruguay, no le pega ni a los ríos usted.

JL: Lo tengo claro. He veraneado muchas veces en San Gregorio de Polanco.

Lo felicito, es muy lindo lugar.

JL: Va a desaparecer.

Y poco les importa. Vayan allá a arreglar.

JL: ¿Cuál es la postura? El Partido Nacional, o tu sector en particular, no han hecho el escándalo adecuado a la gravedad de esto.

Así que usted marca el posicionamiento de los partidos en función del escándalo adecuado y en función de la estridencia con que puedan tratar un tema. (Risas).

JL: Por la firmeza en que se posicionan.

Hemos hecho planteos de todo tipo y naturaleza ante el Poder Ejecutivo, que no ha venido al Parlamento. Vamos a ver, ¿a usted le consta que el tema está resuelto integralmente? ¿Qué ya resolvieron el tema laboral y el tratamiento diferencial que reclama?

JL: El PIT-CNT aceptó las cláusulas.

Qué PIT-CNT, si usted sabe bien que esto es algo que fue delegado al SUNCA y no al PIT-CNT. Esto todavía no está resuelto, todavía no está aceptado por UPM.

JL: Se habla de que en febrero estaría firmado, después de que la empresa decida si acepta.

La cuestión es que todavía no decidieron.

JL: ¿Se puede firmar en febrero un acuerdo de ese tipo, para dejarle ese regalo al gobierno que viene?

Creo que no. Dicen que para el mes de julio ya tenían una resolución, es lo que se había dicho de forma pública. No sé, en definitiva, cuál es el procesamiento de este tema. No sé. Ustedes tienen una relación tan fluida con el Poder Ejecutivo y el presidente Vázquez, que les brinda entrevistas.

AG: Vos has tenido más entrevistas con nosotros que él.

Porque él no va, porque no acepta entrar en esta revista de ustedes. Una vez, y debe haber sido un reportaje que contestó por mail. Pero no mano a mano. (Risas).

JL: El argumento de que todos los partidos ya han gobernado y de que solo falta la visión del wilsonismo en el gobierno te lo puede robar Andrade, porque también faltaría el comunismo.

Por favor, ya está. ¿Más frenteamplismo? Basta.

AG: Vos sos inteligente. ¿No hizo nada bien el Frente? No seas malo, tampoco estás viviendo en Corea del Norte.

No estoy en ese posicionamiento. Seguramente hay muchos temas en los cuales ha habido avances. No voy a negar la descentralización universitaria, por ejemplo, o la UTEC. Eso es desarrollo y no lo voy a negar. No voy a negar los equilibrios macroeconómicos del primer gobierno de Vázquez. Avances en el tema Plan Ceibal no voy a negar.

AG: Reforma tributaria, política de salud.

Políticas sociales, y la agenda de derechos que se ha reclamado. El problema es cuando vos vas a puntuar un gobierno y ya sos un tipo grande, sos más viejo que yo. ¿Por qué hablo en estos términos con respecto al fracaso del Frente Amplio? Porque en algunos temas, por ejemplo, el educativo, me parece inconcebible que tengamos los guarismos que tenemos. En esa nota, que es la educación de los uruguayos, el Frente Amplio es deficiente. ¿Administración de gobierno? Deficiente, con el desastre de lo que fueron PLUNA y ANCAP.

AG: PLUNA fue deficiente desde que nació, no seas malo.

Señor, una ley inconstitucional y los cuatrocientos millones que perdimos. El remate trucho, por favor. El tema del aval. Por favor, señor. El gobierno perdió la seriedad totalmente, en un remate que el propio presidente dijo que se iba a hacer en cinco minutos, y terminamos en una situación escandalosa. La administración de los recursos públicos fue deficiente. El combate contra el clientelismo, contra el que la izquierda luchó y gritó durante no sé cuántos años…

JL: Pero las intendencias tienen autonomía.

No me saque otro tema, que si quiere lo tratamos.

JL: ¿Dónde está el clientelismo más grande?

En el gobierno central y en las empresas públicas. Punto uno. ¿Que ha habido clientelismo en las intendencias? No se lo voy a negar.

AG: ¿Cuánta gente metiste vos cuando eras intendente?

Le voy a decir muy claramente, porque tengo los números claros. Metí gente, pero cuando me fui había bajado un 10% la plantilla de funcionarios en diez años, entre las altas y las bajas. Dejé la intendencia con mil trescientos funcionarios, una intendencia que hoy tiene más de dos mil. Por ese lado no me corra. Y la ecuación económica que yo tenía era un 50% para el rubro cero y un 20% de inversión neta. Hasta igualar envido. (Risas).

JL: ¿Y no pudieron hacer un estadio como la gente?

AG: Se te caía a pedazos el estadio.

Ustedes no saben con el presupuesto que hicimos nosotros el estadio, pero por favor. Un presupuesto totalmente exiguo, y al cual le fallaron los controles de la administración de un gobierno blanco y del posterior frentista. Por favor.

AG: El clientelismo del que usted habla, señor, implica que la mayor cantidad de gente que entró en cargos públicos fue para seguridad, salud y enseñanza, lo que ustedes pretenden recortar. No es clientelismo, son necesidades.

En situaciones realmente muy malas desde el punto de vista de la gestión pública. Hay situaciones que son realmente… No quiero entrar a etiquetar personas y familias ni nada de eso, porque no me gusta entrar en ese fango…

JL: Hay fango para todos lados.

Me hago cargo, estamos de acuerdo. Pero vamos a entendernos: fueron tres gobiernos — básicamente los últimos dos— de una desprolijidad desproporcionada, con ilegalidades e inconstitucionalidades, y con situaciones que terminaron con la renuncia de un vicepresidente, y procesado, un ministro y un presidente del Banco República procesados. ¡Por favor! Estaba poniendo notas, educación y administración pública: deficientes. En el desarrollo productivo hemos perdido sesenta mil puestos de trabajo en los últimos cuatro o cinco años.

AG: Pero eso se va a seguir dando, por el tema tecnológico.

No venga a decirme que es por el tema tecnológico.

JL: Y por la situación internacional. Miremos a los vecinos, cómo les va.

Usted se compara siempre con los peores de la clase. Comparémonos con lo que podríamos haber sido y no fuimos. Cuando interpelé al ministro Astori en el año 2016 demostré que, si el ministro hubiera aplicado la regla fiscal que él mismo proyectó al Parlamento en el primer presupuesto del 2005, el país, en el 2016, hubiera tenido cinco mil millones de dólares de fondo de estabilización. Como hicieron un chicle de la regla fiscal de Astori, estirándola para todos lados, hoy tenemos un 4.8% de déficit del producto.

JL: ¿A qué se debe ese déficit?

Al desgobierno.

AG: Al BPS, no seas malo. Son tres mil quinientos millones de dólares por año.

No pueden justificar la mayor parte del déficit en el BPS. Por favor, señor. En todas esas cuentas está el componente de la pésima administración pública.

AG: Se sabe que no va a haber mayoría parlamentaria de nadie, ¿no va a ser imprescindible marcar políticas de Estado por encima de los bloques?

Siempre hemos propendido a eso. Estoy de acuerdo con esas políticas. El tema de la reforma constitucional lo va a resolver la gente, pero salga o no salga, tenemos que encarar ese tema pasada la elección. Tenemos que encarar el tema de la educación, es algo fundamental. Tenemos que encarar el déficit de la seguridad social, porque nos va a explotar en la cara. Tenemos que encarar la política internacional de inserción del país. El primer gobierno de Vázquez nos habló de “Más y mejor MERCOSUR” y resulta que hemos tenido menos y peor. Ha sido un club político.

AG: Ahora los tenés todos de tu pelo.

Pero por favor, ¿te olvidás de cuando estuvimos encerrados en el Parlamento para regalarle al señor comandante Chávez, presidente de Venezuela, la incorporación al Mercosur, y después no vino, y después nos dejó al del pajarito? Yo abono las políticas de Estado. El país las necesita. Pero si queremos avanzar, porque a veces la política y los políticos somos parte del problema de los uruguayos, y tenemos que entender que los problemas de la gente no tienen color político ni partidario, y tenemos que enfrentar esos problemas. Y esa es la vocación nacional, ese es el espíritu con que hay que encarar. El problema es la lógica confrontacional que ha llevado adelante el Frente Amplio, dividiendo entre buenos y malos, ricos y pobres, empresarios y trabajadores, interior y capital, izquierda y derecha…

JL: ¿Civiles y militares?

Civiles y militares, muy bien. Lo dice usted que tiene una concepción antimilitar.

AG: Se corta el pelo en el cuartel.

Se lo corta frente a un ventilador un día de verano. (Risas).

JL: ¿Cómo se encara el déficit de la seguridad social? ¿Hay que subir la edad jubilatoria? ¿Cuáles son tus propuestas?

Tengo propuestas para todos esos temas, pero me parece que es necesario tener bases para fijar una política consensuada. Esto no puede ser la solución de un partido solo. ¿De qué vale que yo cuente mis propuestas si en definitiva…?

JL: Para ver si te votamos para que las lleves adelante.

Vos no me vas a votar a mí, vas a votar a la izquierda y no sabés para qué lado agarrar (Risas).

JL: A tu juicio, ¿por qué el Partido Nacional no crece en las encuestas?

Va a crecer cuando el 30 de junio gane Jorge Larrañaga en las internas. Esa es la realidad. Ahora no se percibe quién exactamente va a levantar la bandera.

JL: Hay muchos desencantados con el Frente, como vos decís, pero no los cosecha el Partido Nacional.

Vamos a ver. El problema es de menú. El gran defecto de la reforma constitucional del 96 fue hacer voluntaria una elección que debió ser obligatoria: las elecciones internas.

JL: ¿Cómo puede ser obligatorio para alguien que no tiene partido?

Señor, ¿cómo no va a ser obligatorio si usted está eligiendo presidente? El candidato a la presidencia que se elige el 30 de junio no se puede cambiar. ¿Cómo no va a ser importante? O es todo obligatorio o es todo voluntario.

JL: Y yo creyendo que ustedes son los defensores de las libertades.

En eso no. La libertad del compromiso del ciudadano con su país.

JL: ¿Hay que obligarlo? ¿O hay que instruirlo para que tenga el compromiso?

No venga con posiciones líricas, impostadas, obsoletas.

AG: Los yanquis no tienen voto obligatorio.

Y así van los yanquis, así eligieron. No hay ejemplo más infeliz para poner. Yo creo en el voto obligatorio, y que el que no quiera votar asuma un compromiso con el país. Creo que aquel ciudadano que, teniendo la opción de votar, no sufraga, está mal. Si no puede perder cinco minutos de su tiempo como para poder comprometerse con su país entonces después no tiene el derecho de criticar la democracia y la política.

JL: ¿El que no esté interesado como para ir voluntariamente no puede terminar incidiendo en un partido al que después de pronto ni vota?

No estoy de acuerdo con esa posición. ¿Quiere debatir más de lo que hemos debatido? Esto era una entrevista y hace más de una hora que estamos debatiendo.

AG: ¿No es hora de pasar al voto digital? Estamos gastando un montón de plata con este sistema. ¿Cuánto gastás en listas?

¿No podemos aplicarlo acá en el Parlamento, y usted me habla de voto digital? ¿Usted en qué país vive? Ha perdido totalmente los reflejos. No sé si ese programa Esta Boca es Mía lo está afectando.

AG: Me estás descalificando desde hoy, esto lo vamos a tener que decir en el copete.

Vas a tener que arreglar esto, parece una pelea de borrachos en el boliche. (Risas). Hasta el fotógrafo se ríe. A este lo vamos a invitar al asado.

JL: Nunca vi un asado de un político. Me han invitado en todas las campañas y después se vuelven todos vegetarianos.

Nunca recibió una promesa mía. Esta está grabada.

AG: ¿Si ganás o perdés?

En cualquier escenario.

(Se para y comienza a aprontarse como para irse),

AG: ¿Ya te tenés que ir?

¿Querés más? Llevo una hora y pico divirtiéndome con ustedes. (Risas).

JL: Estuvimos días pensando en cómo sacarte jugo para que una entrevista tuya fuera atractiva. (Risas). Decidimos pelearte.

¿Pero cómo van a arreglar esto?

JL: Salió bárbaro, bien desacartonada.

El tipo se alaba a sí mismo. (Risas). Casi dos horas de pelea.

AG: ¿Gana Sanguinetti en el Partido Colorado?

Sabés que no sé. No me voy a meter en las internas de los otros partidos. Hay tres candidatos, respeto a los tres. Tampoco me metería en las cuatro candidaturas de la izquierda.

AG: ¿Te has vuelto políticamente correcto?

No, pero en este tema quiero ser respetuoso.

AG: ¿Respetuoso? ¿Le has dado con un caño al Frente Amplio y no te metés en las candidaturas?

JL: Pero tendrás preferencias por aquellos con los que puedas llegar a acuerdos más fácilmente.

No las voy a manifestar. Creo poder dialogar con todos los sectores de la vida política del país, y lo he demostrado. Me han dado palos por juntarme y comer un churrasco con Mujica.

AG: Bueno, vos también…

A vos porque te sopapeó, porque te dio como adentro de un caño. Y muchos demócratas te sacamos de los pelos y te restañamos cuando andabas allá como pollo apaleado (Risas).

JL: Una de las cosas que ha circulado es que vos estuviste detrás de la operación de Santo y Seña contra Sartori.

En absoluto. Es la primera vez que se me plantea eso. Es falso en forma total. No participo en ninguna operación en contra de nadie. No consolido ni formo acuerdos ni pactos contra nadie. Soy un político tal cual me ves. Después de treinta años no voy a cambiar ahora.

JL: Pero disfrutaste frente a la pantalla.

No disfruté nada porque no disfruto de las situaciones que involucran a referentes políticos. La verdad es que no. Sí miré el programa, pero estuve muy lejos de participar.

JL: ¿Hay que hacer una nueva ley de financiamiento de los partidos políticos?

Sí, pero no como un traje a medida del Frente Amplio, como se quería. Tiene que ser algo que forme parte de algo que esté lejos de las etapas electorales, para que los partidos no vean como un partido de truco.

JL: Se puede hacer para el otro período.

¿Te parece que en este momento podemos hacer una ley de financiamiento de los partidos? ¿Te parece que hay sensatez republicana en los partidos y que están las aguas calmas como para llevar adelante un proceso de discusión de esa naturaleza? No es el momento. A mi juicio el momento será el año que viene a comienzos del período, cuando se superen las urgencias y se pueda discutir sensatamente, sin saber quiénes van a ser los candidatos en la próxima elección, y sentar las bases para que de alguna forma la democracia y la participación de los partidos grandes y chicos sean preservadas, y que haya equilibrios y no predominios, que me parece que terminan fagocitándose la democracia.

AG: ¿Cuáles son tus primeras medidas si ganás la presidencia? ¿Vas a hacer auditorías?

No como una mirada hacia el pasado sino como una forma de evitar errores a futuro. La restricción del gasto es uno de los componentes que tiene que darse a rajatabla como mandato del presidente de la República hacia abajo. Si no tenemos un control y una guerra férrea contra el mal gasto público, vamos a tener problemas. Ya hay economistas que están anunciando y vaticinando el incremento de impuestos. Yo no estoy de acuerdo con eso.

AG: No estás de acuerdo en subir impuestos.

No. El Frente sí. En la página veintinueve de las propuestas programáticas lo dice a texto expreso.

AG: Es algo marginal, el impuesto a las herencias.

Siempre empiezan de a poquito. Bueno, dijeron en 2014 que no iban a poner más impuestos y los pusieron.

JL: Javier De Haedo, ex correligionario tuyo, está diciendo que hay que subir el IVA.

Lo que diga  De Haedo no me involucra.

AG: ¿Qué cosas ya aprobadas en este período, que describís como tan nefasto, derogarías el 1º de marzo?

No creo que tengamos que empezar con derogaciones.

AG: Está todo bien, entonces.

No, por el contrario. Tenemos que empezar con medidas que den respuestas. Trabajo y educación son temas esenciales, prioritarios. Es fundamental sentar las bases de nuevas modalidades de políticas sociales que entronquen con rutas hacia políticas laborales y de trabajo, lo que también es fundamental. El desempeño del Estado, y apretarle la cincha al Estado para no tener que apretársela a la gente me parece algo fundamental. El ejemplo tiene que venir de arriba. Esto es absolutamente prioritario, y me parece que en algunos casos se ha fracasado estrepitosamente. No voy a hacer un decálogo de medidas para los primeros días, porque obviamente que de aquí a allá la realidad cambia, muta, se modifica.

AG: ¿No hay ninguna ley aprobada que te parezca que haya que sacar?

Una de las primeras cosas que vamos a modificar es la ley de bancarización obligatoria.

AG: La obligatoriedad. ¿La ley trans?

No la voté, pero no vamos a entrar en ese proceso. Obviamente que habrá que ver la composición del Parlamento.

JL: En las elecciones pasadas fuiste con el grito de campaña de “No planten nada”. En tu partido hay un plantador.

Los más plantadores son ustedes.

JL: En tu partido hay un candidato que planta. ¿Vas a dejar la ley como está?

Vamos a analizar modificaciones. Creo que la baja de percepción del riesgo tras la modificación ha sido vista como un cerco más bajo para generar un incremento en el consumo. Forma parte de las campañas de bien público de que hablaba el señor. ¿Dónde están las campañas de bien público? El IRCA es complicado. Si vemos las campañas de bien público y los panfletos con respecto a los males del consumo de la marihuana, son prácticamente escolares. La peor dificultad de un país es no enfrentar un problema, y hoy en el país tenemos un problema de drogas. Y tenemos un cáncer social que es la pasta base, que es criminal lo que se está permitiendo. El grado de irreversibilidad, de destrozo en la salud de la gente es terrible. Terrible. Los vecinos en muchos lugares están desesperados en cadenas de WhatsApp por las bocas de pasta base que tienen cerca, y los famosos operativos Mirador, que están bien, son tardíos.

AG: Más vale tarde que nunca, querido. No te sirve nada.

Perdieron años, lustros de tiempo. ¿De cuándo son las operaciones Mirador?

AG: Desde setiembre del año pasado.

¿Y cuánto lleva el Frente? Catorce años.

JL: ¿Y cuánto lleva la pasta base? Principios de los 2000.

A partir de ahí fue el recrudecimiento, el efecto multiplicador, el marco exponencial de crecimiento. Uno anda por todo el país, hay un componente de violencia en el país que hay que tratar.

JL: ¿Recrudecemos las penas para quien comercia pasta base?

No se animan a destrabar la Constitución de la República que necesita ser liberada de una prohibición que data 1830.

AG: Los allanamientos nocturnos.

El ministro del Interior estaba de acuerdo, pero tenemos el impedimento constitucional. Tenemos que sacar ese cerrojo y mandatar al Parlamento, que es lo que proponemos en la reforma, para sacar adelante la transformación de algo que debe ser permitido con las garantías, bajo sospecha de que se está cometiendo un delito.

AG: Bueno, no hables más. ¿El que gana, gana?

Sí, el que gana, gana.

AG: Así sea con un 35%, como lo máximo que sacaste vos. ¿Y el vice? ¿La convención?

La convención. Ya le dije. ¿Te parezco una veleta?

JL: “No subo más las escaleras.” Durante cinco años te alquilamos con eso.

Ustedes, la izquierda.

AG: Todo el mundo.

No tengo problema en aceptarlo. Lo dije en un momento fuertemente impactado por lo que había significado una derrota política electoral. Y sin embargo después estuve al frente, en la primera línea, y eso me parece que vale. Fue una gestualidad democrática. Lo agarraron para la chacota. Hice algo más que subir las escaleras del Directorio, de hecho: acompañé la fórmula. ¿Qué te parece?

AG: La última, en el estribo. En estos días está el tema de la eutanasia en discusión, a raíz de Fernando Sureda, que fue dirigente de la AUF. ¿Qué opinás de la eutanasia?

Es un tema complicado. Hay antecedentes en algunas partes del mundo. Es un tema que tiene componentes humanos, religiosos, filosóficos, de todo tipo y naturaleza. En el derecho comparado hay países que la permiten y otros que no. No estoy muy preparado para esa bolilla, y no quiero cantinflear.

AG: Ya cantinfleaste bastante.

De acuerdo al sapo la pedrada, es decir. Me adapto a los periodistas que tengo adelante. (Risas).

AG: ¿Tus hijos grandes están militando contigo o se te fueron a otro sector?

Están conmigo, mi hijo mayor es candidato en una de las listitas departamentales por Montevideo.

AG: Siempre acomodando a la familia.

No señor, están en competencia con todos los otros. Nunca pongo atrás mío a un familiar, no señor. Va en competencia y tiene que pelear para ver cómo le va en una listita chiquita de jóvenes. Está en la 2004 arriba y está abajo en las listas chicas que están trabajando para ver quiénes son las mayorías para una eventual composición para el Parlamento de ahora en octubre.

Dignidad arriba

Soy un sobreviviente de muchas batallas.
Siempre luché por mi Partido y por el país.
Como muchacho que enfrentó la dictadura, después como intendente, legislador y candidato a la presidencia, gané y perdí, pero siempre -siempre, diciendo lo que siento y defendiendo lo que creo.
Como hace más de 40 años los blancos nos rebelamos contra el poder de los fusiles de la Dictadura, hoy nos toca rebelarnos contra otro poder: el de la plata. El de la plata aplicada al vale todo.
Somos el principal Partido de la oposición.
Del lado del gobierno, tenemos a un Frente Amplio que usa la publicidad oficial para mentir sobre la situación del país. Es publicidad que pagamos todos los uruguayos con nuestros impuestos.
Pero también tenemos que hacernos cargo de dar una alerta dentro de nuestro propio Partido.
Hoy tenemos que censurar que se juegue con la gente; con nuestros abuelos, nuestros jubilados.
Jugar demagógicamente con las necesidades de la gente que es por demás vulnerable, es descalificante y degradante. Política de la peor clase. La mala política. No todo puede valer.
Mi obligación es decir lo que siento, mi deber es defender a mi Partido frente a promesas vacías y engañosas que nos hacen mal A TODOS LOS URUGUAYOS.
Los blancos tenemos como deber el de ajustar nuestra conducta como ciudadanos a los «bien entendidos intereses de la Patria y de la comunidad».
El Partido Nacional es sagrado y nuestro deber es defenderlo. Defender su integridad.
No puedo, no tengo derecho, a convalidar con mi silencio cuando se agrede desde adentro la comunidad de valores y de principios a la cual pertenecemos.
Una actitud de ese tipo no me representa.
Ustedes saben que estoy hablando del candidato Juan Sartori, que hace unos días admitió que tenía de asesor un venezolano de apellido Rendón, experto mundial según parece, en propagando sucia.
¡Qué casualidad, de manera repentina aparecieron mexicanos interesados en encuestar en nuestro país!
¡Qué casualidad, aparecieron mensajes de whatsapp con números de India!
¡Qué casualidad, en forma súbita apareció gente en portales desconocidos publicando cualquier cosa!
Lo que se está diciendo sobre nosotros, los restantes precandidatos del Partido Nacional, es de una dimensión nunca vista en nuestro país. Una mecánica corrupta de hacer política. Se transforma en una manera de socavar la Democracia.
Sepa Sartori que el Partido Nacional no promete cualquier cosa y no se presta a los experimentos de mercaderes ni a la hipocresía de tartufos.
Es una colectividad política con 182 años de gloriosa historia, que abreva en el coraje de su gente y en los valores de la dignidad, la libertad y la ley.
Usted señor Sartori se dice blanco pero no se comporta como tal. No se puede andar a la caza de conciencias valiéndose de publicidad mentirosa y abusiva.
Ahora va a repetir lo que ya ha hecho con el Partido Nacional: victimizarse. Decir que lo criticamos porque nos creemos dueños del Partido.
Que le quede claro: nosotros no somos dueños de nada. Solo de nuestra trayectoria, que habla por nosotros.
Usted debe ser dueño del recato y del respeto republicano que nos debemos los blancos.
Para nosotros, la política no es un entretenimiento donde derrochar plata ni engañar a la gente.
Para nosotros es el compromiso de honrar el sillón invisible de Oribe, haciendo del Partido una herramienta de prosperidad y justicia para todos los uruguayos.
Repito, en una elección no vale todo.
Hay que competir con honestidad, con decencia.
La ética no se compra. Los votos, tampoco.
Ahora si quiere, vuelva a hacerse la víctima, pero los uruguayos saben que yo no hablo por hablar. Saben bien que digo la verdad, sin medir costos políticos.
Acá no estoy pugnando por el resultado de una elección. Acá estoy defendiendo principios y valores. Esos que nos dan identidad como blancos.
Porque sabe una cosa, el Partido Nacional es más importante que todos sus integrantes.
Haga el favor: pida disculpas por lo que mal hace, desande el camino de las promesas demagógicas que juegan con las necesidades de la gente más vulnerable.
Porque ni el Partido ni el país son mesas de ruleta para su diversión.
Porque la inmensa mayoría de los uruguayos no miente ni se vende.
Porque vota la gente, no la plata.
En esta defensa, no transo.

Orgullosamente blanco

Jorge W. Larrañaga

 

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Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.