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“La música es un antídoto frente a las miserias de este mundo”

“La música es un antídoto frente a las miserias de este mundo”
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El músico y compositor Gastón Rodríguez presenta el concierto “De ningún lugar”. Será en la sala Hugo Balzo el próximo 28 de noviembre a las 21 horas. El artista contó a Voces en qué momento de su carrera se encuentra y cómo vive este recital.

Gastón Rodríguez estará acompañado por Guzmán Escardó (guitarra, voz y clarinete), Esteban Rodríguez (piano y voz), Rodrigo Vacotti(guitarras y voz), Enzo Corte (bajo), Guillermo Loriente (batería) y Gastón Figueredo (guitarra). Como invitados estarán Diego Kuropatwa, Walter Bordoni, Luis Maya  y Guille del Castillo. Esa noche se proyectará el clip «Canción del hombre de ningún lugar», con la realización del Grupo alumnos Escuela de Cine del Uruguay (ECU)

 Hace poco tuviste la experiencia de celebrar junto a Gastón Dino Ciarlo y Walter Bordoni, ¿como lo viviste?

Es un antiguo sueño realizado. Cuando comencé a componer en mi adolescencia, las canciones de Dino fueron determinantes y desde entonces me acompañaron en sucesivas etapas en mi formación como compositor. Al poco tiempo de comenzar el proyecto “Aguafuertes Montevideanas”, con Walter Bordoni – hace precisamente 25 años- , tuvimos la enorme alegría que Dino nos fuera a ver al Teatro De La Candela cuando recién había llegado al país. Desde allí, lo que sucedió posteriormente ha sido un feliz encuentro. El pasado 31 de agosto finalmente estrenamos esa celebración en la Sala Camacuá con localidades agotadas, con una conexión muy intensa con el público y entre nosotros tres. Las canciones han sido nuestras fieles compañeras y esa noche no fue la excepción. Allí nos dimos cuenta que ese encuentro también era el comienzo de un ciclo. A los pocos días fuimos a tocar al teatro Miguel Young de Fray Bentos y lo confirmamos plenamente.

¿Cómo están preparando el recital que darán de marzo de 2020 en el Solís?

Sin duda con el mayor entusiasmo, concentración y trabajo. Sabemos bien que vamos a un verdadero templo de la tradición cultural de nuestro país. Para las aguafuertes es un momento de plenitud y agradecimiento hacia quienes nos han apoyado en todos estos años. A veces con un mensaje, una sonrisa o piantando un lagrimón, a veces con un aplauso, una sugerencia o con un grito de ¡no aflojes! desde un bondi.  Pero para nosotros la mayor alegría es poder compartir esa noche con el Dino, quien tanto nos ha dado y enseñado desde el nacimiento mismo de nuestras canciones.

¿En qué momento de tu carrera sentís que estás?

En una frontera. Estoy cerrando un ciclo que fue muy extenso, que coincide con estar promediando la vida en mi quinta década. Desde el año pasado vislumbraba esta etapa que coincide también con el nacimiento de una forma de vivir la creación y la interpretación musical con otra libertad, quizás más salvaje en lo referido a comunicarme sin filtros y condicionamientos. Otra relación con mi voz, con mi cuerpo en el escenario, otra comunicación con quienes reciben esa energía. Mi mayor deseo y esmero apuntan a hacer de este nacimiento, un genuino “surnacimiento”.

¿Cómo armaste la banda y el repertorio para este recital del 28?

Con algunos compañeros ya habíamos grabado y presentado el disco “Esa costumbre de insistir” en el mismo Auditorio. Varios de ellos integrantes de la entrañable banda Eureka. Son músicos alucinantes pertenecientes a una generación más joven que la mía, de una gran vitalidad y luminosidad en su forma de vivir la música. Como si fuera poco se suman mis camaradas de toda la vida, como integrantes de esa banda o como invitados. Creo que en todo momento está presente cierta alegría y fraternidad, lo cual nos lleva en un mismo barco y bien sabemos que ese es un ingrediente fundamental a la hora de compartir una propuesta musical.

¿Por qué el nombre “De ningún lugar”?

Siguiendo la idea de estar cruzando una frontera hacia las tierras “de ningún lugar”, es perderse para encontrarse, vaciarse para recibir. La inspiración llegó muy temprano desde aquel concepto lennoniano del “nowhere man”. De allí surgió la “Canción del hombre de ningún lugar” con la cual cerraremos el concierto. Es un largo periplo desde los tiempos que era un escolar y cantaba en el patio de casa con un palo de escoba. Hoy aprendí que las palabras y los sonidos son la esencia de la invocación, procurar “bien decir” o sea bendecir. Hoy descubrí que la magia no es un artilugio, que cada ser tiene la capacidad de crear realidad propia con su voz, con sus palabras, con su canto. Es agradecimiento de haber sido invitado a este viaje hacia ningún lugar, que al mismo tiempo es hacia todas partes.

¿Qué vas a mostrar el próximo 28 en la Sala Hugo Balzo?

Esencialmente agradecimiento. Toda una vida de canciones que siempre se encendieron como faros indicando la ruta, especialmente en los momentos más oscuros. Ellas como mis dos hijas, son la fuente de lo que sí considero verdadero amor. Agradecimiento a quienes me trajeron hasta aquí, familiares, amigos, docentes, seres maravillosos, entre ellos mi viejo a quien va dedicado enteramente este concierto. Y recordar que más allá de la autoría, la música es una experiencia colectiva, siempre vital. La música es un antídoto frente a las miserias de este mundo, que sin duda encuentra su mejor versión en la pluralidad de voces.

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