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La piedra en el zapato por Luis Nieto

La piedra en el zapato por Luis Nieto
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El 31 de octubre de 2019, en nuestro artículo: Armando la mayoría, escribíamos: “No se podría decir que el ex Comandante en Jefe era ajeno al Frente Amplio. Bajo la presidencia de Mujica, y Fernández Huidobro como Ministro de Defensa Nacional, fue promovido a General, designado Director Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, y, por último, Comandante en Jefe de las FFAA. De estar vivo Fernández Huidobro, la relación entre el FA y Manini hubiera sido otra, porque Mujica tiene ciertos pruritos para llegar a acuerdos formales con las Fuerzas Armadas; bien sabe que, primero, debe acordar con los Tenientes de Artigas, y para estos lo de ‘como te digo una cosa te digo la otra’, no corre”. Además, Mujica tuvo la delicadeza de soltar aquello de “carne con ojos y uniforme” No podía haber sido más imprudente, viniendo de un ex Presidente de la República, y que habiendo sido uno de los más notorios dirigentes del MLN, ningún grupo de descarriados le pasó factura, como hicieron con Alfonsín, hasta agotarlo. ¿El Frente Amplio calibró bien el paso que dio el país al votar como Presidente a un dirigente tupamaro, y que los ministros, tanto de la Defensa como del Interior fuesen, también, Tupamaros? Eso implicó mucho, fue como atravesar la Plaza Independencia haciendo equilibrio en un cable de acero y sin red abajo.

Manini fue el hombre que le aseguró al Frente la tranquilidad de las Fuerzas Armadas durante la segunda Presidencia de Tabaré Vázquez. ¿Esa tranquilidad fue pactada o el Comandante en Jefe cumplió de motu proprio con su deber constitucional? ¿Y aquella anécdota que Mujica confesó a Tagliaferro de que se le había aparecido un coronel del Ejército por la puerta de su cocina? ¿Qué implicó aquella irrupción en la casa del Presidente? ¿Una amenaza, una charla de viejos amigos, una denuncia con la suficiente documentación? El coronel abrió su laptop y le mostró algo a Mujica, ¿qué fue lo que le mostró, en la soledad de la cocina, mientras la guardia personal estaba en el frente de la casa, hablando de bueyes perdidos? ¿Se le ordenó a Manini colaborar activamente para ubicar dónde estaban los restos de los desaparecidos? ¿Se le ordenó o no se le ordenó? Cualquiera de los dos presidentes frenteamplistas estaba investido con todo el poder constitucional para exigírselo, pero, además, los dos tenían un compromiso implícito en hacer cumplir la voluntad de quienes los votaron, que, sin dudas, ha sido el primero de los compromisos que asumieron. ¿Qué pasos dio Manini en caso que se le haya ordenado cumplir con la orden del Presidente de la República?

Este tema tiene 35 años entre las prioridades de la agenda política  del país, pero falta saber si siendo gobierno, el Frente Amplio le dio la orden al Comandante en Jefe reconstruir todos los movimientos dentro de los cuarteles, personal de guardia, fechas, y todo lo que llevase a tener una tabla del tiempo de toda la gente que entró y salió de los cuarteles, los grados, y misiones asignadas. Sí o no. Si se la dio y el Comandante en Jefe no transmitió de forma enérgica y clara esa orden a la fuerza, que tenía bajo su mando, el Presidente debió destituir, sin dilaciones al general, y que subiese otro, hasta agotar stock. Esas son las reglas del juego. La ciudadanía no tiene por qué ser un espectador obligado de este eterno ping pong.

La corporación militar tiene ahora una representación parlamentaria, de la que Manini es el principal portavoz. Seguramente anotó aquella expresión de carne con ojos y uniforme que Mujica utilizó para ilustrar la cualidad de la fuerza en la eventualidad de actuar como policía en el patrullaje de la frontera. A Manini fue el Frente Amplio el que lo ayudó a erigirse como un líder político, y avalado por los votos dijo y continuará diciendo lo que quiera. Es más, está que se sale de la vaina para que le retiren los fueros. Lo viene anunciando desde que resultó electo, mucho antes de asumir. ¿Qué tiene para decir Manini? Debe ser algo realmente valioso para poner en juego su investidura por un bolazo. Hay varios temas escondidos bajo la alfombra sucia de la democracia recuperada.

En estos momentos, la inmensa mayoría de la población está preocupada y con grandes dificultades económicas. Da la impresión que no le cabe una pálida más. Pero el tema de los Derechos Humanos, sobre todo los relacionados con los hechos que sucedieron más de 35 años atrás, tiene fuerza, no se olvidan, y nadie ha podido romper la inercia de esta tensión para sacar al país del barrial en que está metido. Figueres encontró una solución para Costa Rica, Mandela también. Aquí no. Vivimos el drama con una pachorra que ya ni duele, y esa es la verdad, es parte de un reclamo político que no tendrá solución por esta vía. Lo pudo haber hecho el Frente Amplio con Fernández Huidobro y Manini comprometiéndose con el futuro del país. No pasó nada. ¿Qué tiene que pasar para que el reclamo de Verdad y Justicia, es decir, ubicación de los desaparecidos, los nombres de quienes intervinieron en su desaparición, y aplicación de la justicia, sean realidad? ¿Qué tiene que pasar, si cuando las condiciones constitucionales y jurídicas eran las mejores no pasó nada?

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