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La Política entre espejitos y espejismos por David Rabinovich

La Política entre espejitos y espejismos  por David Rabinovich
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¡Cómo llovió el domingo! Agua bendita sin duda, pensé; me di vuelta y seguí durmiendo. Hace como 1500 años, Agustín de Hipona–más conocido como San Agustín-escribió:“fe es creer en lo que no ves y la recompensa de esta fe es ver lo que crees”

Adobando una mulita. El lunes me levanté dispuesto a comenzar con la columna semanal que escribo para mi entretenimiento, el divertimento de algunos y disgusto de otros tantos. Como no tenía un tema que me convocara en forma especial, me puse a recorrer páginas de información en la vasta red de redes. Es pecado el exceso, tanto por poco como por mucho. La desmesurada credulidad nos lleva a ver lo que no existe dice San Agustín. Otros, nada santos por cierto, nos proponen no creer en nada. Ni siquiera en lo que está a la vista. En nada, ni en lo que tanto nos duele.

Hace un montón de años nos fuimos de turismo al Cololó y unos cazadores nos regalaron una mulita que nadie del campamento sabía cocinar. Se adoba como un lechón dije y puse manos a la obra. Preparé adobo como para un puerquito, se lo puse al bichito cascarudo y le metí calor como para asar un cordero. Contra todo pronóstico quedó riquísima. ¿Ver para creer como digo siempre o creer para ver como dijo el santo?

“Dicen que a buen hambre no hay pan duro”. El diputado Daniel Peña, que fuera blanco, aclaró que Novick “no viene a cambiar la ideología de nadie”, porque la “ideología no resolvió los problemas de la gente”, y reiteró que lo que buscan es la buena gestión y “combatir la corrupción y el amiguismo”. Por es, dice que el Partido de la Gente “es un partido que llegó para quedarse”. (La Diaria) Hay que creer -y votar- sin ver propuesta ni postura ideológica. Seguro terminás como tantos que votan en contra de sus propios intereses: en Colombia contra el proceso de paz, en Argentina y Chile por los ricos empresarios… En Brasil…  es distinto, porque como los pobres no quieren creer lo que les dice ‘O Globo se hizo necesario -y se procedió en consecuencia- sacar a Dilma de la presidencia,  a Lula de la carrera presidencial. A las activistas se las mata.

Ante esta situación actual, alguien que cree hablar  como un pensador profundo, Don Esteban Valenti, afirma que “La izquierda ha dejado de ser la alternativa, la única opción ante el sistema; y movimientos de derecha, de extrema derecha o raras mezclas de populismo y nacionalismo están ocupando esa posición alternativa”. No parece darse cuenta que las opciones que enumera son parte de las que ofrece el sistema. De alternativa nada. Mientras que descalifica la izquierda que cree defender propone –por ahora- mejoras dentro del sistema capitalista… ¿será el famoso “capitalismo en serio” que nos recetaba Pepe? Dice Valenti que “falta mucha autocrítica y análisis profundo de las causas…” porque“no hemos desarrollado una elaboración teórica, ideológica y política sobre un nuevo nivel de transformaciones económicas, sociales, culturales y naturalmente políticas que nos permitan avanzar hacia formas más justas de producción, de distribución, de control y participación social.”Avanzar en ese sentido, mi apreciado Esteban, es profunda, inexorable y radicalmente anticapitalista. Pensar que ese avance es posible dentro del sistema constituye un ejemplo claro del proceso que describe San Agustín: la fe hace que veas aquello en lo que crees. Esto tiene quince siglos, muy moderno que digamos no es.

El éxito electoral. ¿Es incompatible ganar elecciones y cambiar la realidad de forma radical? ¿No se ganan elecciones en base a la claridad ideológica? “Si los análisis correctos sin comunicación adecuada no sirven de nada, la comunicación “adecuada” sin análisis alguno es simplemente inútil. La política no consiste en tener razón, pero tampoco en olvidarse de encontrar razón a por qué ocurren las cosas en ella.”1 Esta afirmación, que parece tan contradictoria con lo que nos ofrece Novick, podría tener algo de verdad. Siempre y cuando no cedamos paso a la tentación de comulgar con Don Alonso Quijano en aquello de que “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.”

Quizá, como decía ‘El Kide’, este lunes “me levanté con las entendederas entorpecidas” pero me convence la línea de acción que ofrece Corbyn, adaptada a su contexto claro. Según Página 12, el dirigente laborista Jeremy Corbyn “En lugar de disputar los votos con los conservadores acercándose a la derecha- como hicieron sus antecesores en el liderazgo del laborismo- atrajo una nueva cantidad de votantes. A los viejos laboristas que revivieron el sueño de sus fundadores se sumaron cientos de miles de jóvenes que fueron alentados inteligentemente a organizarse para conseguir más votos. Por primera vez, tenían una razón para movilizarse: Una revolución en democracia.”

Hacer posible lo imposible. Para eso los proyectos que elabora la mente humana son previos a la ejecución material de la idea. Si hacemos algo y después vemos para qué puede servir, vale aquello de “Cuando no sabes  para donde vas, cualquier camino te lleva”.

Pongamos por ejemplo la construcción de una casa. Vemos el terreno disponible, elegimos los materiales accesibles, hacemos un primer croquis y luego de tener claro el ‘diseño general’ nos ponemos a elaborar los planos y planificar la construcción. Atendiendo, por supuesto, las características funcionales que solicitan los que serán sus habitantes. Los obreros construyen siguiendo ese plano que se hizo en base a una ‘idea’ original. Los cambios sociales tienen algo de proceso similar. Primero nos convencemos, mayoritariamente, que la sociedad está funcionando mal. Analizamos qué es lo que no sirve, imaginamos una diferente que se adapte mejor a nuestra ‘humanidad’ e intentamos hacer un bosquejo, luego un ‘plano’ y su proyecto ejecutivo. La realidad nace de la idea y ésta de observar la realidad. Los que están cómodos con el sistema, que son pocos, defienden hacer un acto de fe: “Esta realidad es la única posible”. Hay que tener fe en ellos y terminaremos viendo que “es la mejor realidad posible”. Pangloss revivido en el Gatopardismo2 dispone que todo cambie para que todo quede como está.

Empatía.“Es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona.Es la capacidad cognitiva de percibir (en un contexto común) lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona cuando se afecta a otra”.3

Las clases medias desean ser como las altas, quieren sus pautas culturales y sus niveles de consumo. Su empatía con las clases desposeídas va y viene. A esas clases medias se les otorga un peso electoral preponderante y de ahí que las olas progresistas preparen la playa para el arribo de las derechas conservadoras. Hasta que los cambios no sean irreversibles, no los habrá de fondo. Y sólo los culturales son cambios irreversibles. Esto lo afirma alguien de clase media. Esto pienso un lunes de marzo, pasado el mediodía y quizá porque anoche llovió como hacía mucho que no lo hacía. ¿Quién puede saber lo que pensaré luego de una tormenta de nieve?

1 (Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13588)

2Teoría social de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957)

3Fuente: Wikipedia

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.