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La rebelión silenciosa por Luis Nieto

La rebelión silenciosa por Luis Nieto
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Cuando Barack Obama hizo su aparición en la Convención del Partido Demócrata, en julio de 2004, su voz removió las pesadas estirpes partidarias que habían sobrevivido a los Kennedy. De alguna manera, el sueño americano sonaba convincente en blancos patricios pero jamás un negro le había recordado al país que el hijo de un keniata y una americana blanca, que, además, había pasado parte de su vida en Indonesia y en su Hawai natal, trabajando duro y honestamente, también era parte de ese mismo sueño americano. La intervención de Obama impactó en la Convención del Partido Demócrata, que había quedado huérfano y casi a la deriva después de  los dos períodos de Clinton. Tras la presidencia de Obama, que consiguió sacar al país de la profunda crisis en que la había dejado George W. Bush, Estados Unidos pareció sumergirse en la discordia  y el descrédito internacional.

Donald Trump no admite el silencio, encima sus opiniones levantan ampollas, generan nuevos y nuevos comentarios adversos. En estos días insiste en arremeter contra Europa. Su lema “America first” actúa como un vale todo, salvo para los rusos, que parecen ser los aliados estratégicos del presidente de Estados Unidos. Alguien que quisiera dañar la imagen de ese país no podría hacerlo mejor. Si Europa no es lo más parecido a un amigo de toda la vida, uno de esos amigos a los que no se abandona, entonces ¿qué es Europa para Estados Unidos? Este hombre no deja de sorprender, da más credibilidad al ex agente de la KGB, que a sus propios servicios de inteligencia.

Pero mientras Trump trabaja para lo que sólo él parece conocer, algo comienza a ganar terreno a la sombra de las escandalosas declaraciones del presidente. Como una silenciosa repetición de aquel momento en que un negro comenzó a mostrar sus cualidades de estadista un grupo creciente de mujeres, varias de ellas de raza negra, o latinas, como la joven Alexandria Ocasio-Cortez, latina de 28 años, van ocupando lugares destacados en distintas instancias electorales, lo que comienza a ser una especie de rebelión inesperada, tanto de género como de ubicación social.

En el pasado mes de junio, otra mujer joven, London Breed, se transformó en la primera alcaldesa de la ciudad de San Francisco, una mujer que aparte de ser joven también, como Ocasio-Cortez, es de origen humilde. Comienza a ser una tendencia. Stacey Abrams ha lanzado su candidatura a gobernadora del Estado de Georgia, y si se cumplen los pronósticos, sería la primera mujer negra, en la historia de Estados Unidos, en ocupar ese puesto. Más señales de que Obama no fue un hecho casual. La latina Debbie Murcasel-Powell, nacida en Ecuador, ganó la nominación para pelear por un escaño como diputada por el Estado de Florida.

Varios analistas coinciden que esta es una tendencia mayoritariamente demócrata, que, curiosamente apareció de entre las ruinas de la última elección presidencial. Esos analistas se animan a prever que “el Partido Demócrata que viene es mujer, en su mayoría negro y no blanco”. Algo del fracaso electoral, entre comillas, de Hillary Clinton, se ha transformado en un desafío que tiene mucho que ver con mujeres activistas en el barrio, en tareas sociales, y sin pasado político. El 80% del crecimiento del electorado de este siglo tiene que ver con mujeres solteras, minorías y jóvenes. Los hombres blancos son los que retroceden ante esta ola que surge de los barrios más carenciados. En el 2004, el 44.6% del electorado estaba en esos tres grupos, en el 2016 había pasado a ser el 59.2%, y se cree que este año, los registrados para votar en las distintas primarias haya pasado el 62% de la población.

Se ve una presencia de mujeres como nunca antes en la historia. Kamala Harris, nueva senadora por California, es una mujer común, no llegó a la política desde la abogacía, como era frecuente, tan común como Gina Ortiz-Jones, de origen filipino, lesbiana y veterana de la guerra de Irak. La directora del Instituto Emily’s List, Vanessa Cárdenas, dedicada a la promoción de mujeres líderes del Partido Demócrata, con arraigo en el trabajo social, declara que en el 2016, 920 mujeres habían solicitado apoyo para participar en nominaciones a cargos políticos; hoy son 36000 mujeres las que se han contactado con la institución que dirige Vanessa Cárdenas en busca de apoyo para trabajar por una nominación. Emily’s List, actualmente, está respaldando a 60 candidatas mujeres. 30 de ellas tienen fundadas razones de poder arrebatar escaños al Partido Republicano en las elecciones del próximo mes de noviembre. Cárdenas sostiene que esta tendencia es notoriamente más demócrata que republicana. “Estamos viendo activistas, doctoras, mujeres con experiencia en sanidad en las fuerzas armadas. Nuestras candidatas son personas súper comprometidas con sus comunidades. La mayoría son de la clase media trabajadora, que saben muy bien lo que necesitan sus comunidades.”

Trump, y sus despiadados mensajes xenófobos, sólo han conseguido atizar la brasa que quedó encendida tras la presidencia de Barack Obama. Es posible que la Justicia no consiga los elementos suficientes para revocar su mandato, pero lo que parece claro es que los sectores más golpeados por la política del presidente conseguirán darle un revés muy duro en las próximas elecciones parlamentarias de noviembre, donde se renovará por completo la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Si los sondeos de opinión  aciertan, entonces Donald Trump estará frente a una rebelión imparable.