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Las Fuerzas Armadas son lo que son por José Luis Baumgartner

Las Fuerzas Armadas son lo que son por José Luis Baumgartner
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Y los asesinos seriales también. Darles prensa es estúpido o cómplice. Hay que ir a lo que importa. Mirar en perspectiva. Barajar y dar de nuevo. Actualizarnos.

En tiempo de desintegración atómica, bombas neutrónicas y misiles intercontinentales la defensa nacional nada tiene que ver con el siglo XIX. ¡Bueno sería! Cuarteles y milicos históricos ya fueron. Rivera, Flores, Aguerrondo y Manini Ríos son de HD. El Ejército, una costosa rémora. Debe parecerse y servir al resto de la gente. El país lo necesita funcional, moderno y a su escala. Salido de su molde de hormigón. Con mentalidad abierta y vocación democrática. ¡No más bastión de la oligarquía y el pentagonismo! El pasado quedó atrás.

Últimamente, los queridos Bayardi y Julián González Guyer (hace 40 años que no te veo; ¡que blanco tenés pelo y bigotes!) dijeron cosas importantes al respecto. Los leí en “Búsqueda” y “Voces”. Saben de qué hablan.

Pepe, el ministro, cantó: “En este país somos pocos y hay profesiones muy endogámicas. En el caso militar, la endogamia queda reafirmada porque  desde muy jóvenes las relaciones de los estudiantes militares, los cadetes y los oficiales se dan en entornos familiares que proceden de la misma profesión”; “… se da una enorme carga de los militares retirados sobre los oficiales más jóvenes en relación con un relato  construido (…) sobre los hechos de la dictadura”.

“El general Hugo Medina se quedó sólo en que se perdieron los puntos de referencia. Si además hubiera dicho que no se respetó al enemigo, a los presos, que se torturó y que todo eso afectó el honor de las Fuerzas Armadas… Punto». «Hasta que no se pare un  general que haya vivido esa época y cuente lo que pasó, no se romperá ese discurso endogámico muy fuerte”. Oxigenar el pienso de la muchachada. Es preciso “reestructurar parte de la educación militar, reunir mayor voluntad de avanzar en las formas de acceder a la lectura de la historia y generar espacios más plurales dentro y fuera de la institución. Hay que hacer un diseño más flexible en lo académico”… Se trata de cambiar las cabezas en las Fuerzas Armadas. Que las nuevas generaciones no sean rehenes de la “familia” castrense.

Mientras brotan esas semillas y crecen los almácigos debe aprobarse una nueva ley orgánica militar y estudiar seriamente cometidos, dimensiones y equipamiento de la institución. El espacio aéreo está casi huérfano de vigilancia a cargo de cachilas voladoras en constante riesgo de desastre. ¿Y la seguridad del territorio marítimo? Los piratas de la pesca se cagan de risa de nosotros: es como si los persiguiéramos con los botecitos del Parque Rodó. Las tropas de tierra dan ganas de llorar; ya ni desfilan –porque sale caro y porque los tanques de la II Guerra Mundial apenas si arrancan. ¿Exagero? Preguntale a los contrabandistas, a los ladrones de autos y a los que andan en los diversos putos tráficos.

Acerquémonos a la realidad. ¿Vamos a invadir a Argentina o Brasil? ¿Porteños y brazucas nos van a guerrear? Más peligro tenemos con un cohetazo de Corea del Norte. ¡Basta de locas pasiones! El Ejército Nacional no es el MIDES ni un reculadero para marginales fronterizos. Que cumpla las funciones que le corresponden –en tierra, mar y aire- con el número de hombres adecuado, para lo que debemos estar alertas, con tecnología de última generación y conciencia de pueblo.

El valor estratégico –que nos dio origen de país- nos lo pueden joder pero no quitar. Hay que cuidarlo sí, pero al más bajo costo posible. Para fierros, barcos, aviones y ¡barabim barabam! siempre hay créditos a largo plazo y saldos apetecibles.

¿Entonces? ¡De frente, march…!

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Jose Luis Baumgartner Abogado, periodista y escritor.