Home Reflexion Semanal Los futuros ministros: ¿Marketing o certezas?
0

Los futuros ministros: ¿Marketing o certezas?

Los futuros ministros: ¿Marketing o certezas?
0

Los rivales para el balotaje han anunciado algunos de sus ministros en caso de acceder al gobierno para el próximo periodo. Lacalle Pou desde hace tiempo proclamó a Pablo Da Silveira, Azucena Arbeleche y Pablo Bartol como ministros de Educación, Economía y Mides respectivamente. Por su parte Martínez presento a Mario Bergara, Cristina Lustemberg, Gustavo Leal y Lucía Etcheverry hace unos días, y luego le sumó a José Mujica y Danilo Astori. ¿Es importante para la gente el futuro gabinete? ¿Son más importantes los virtuales ejecutores que el programa que deberán cumplir? ¿Influyen los ministros sobre los indecisos? ¿La presentación de los viejos líderes frentistas es un manotón de ahogado? ¿Es un freno para Lacalle anunciar de antemano posibles ministros concedidos a sus socios de coalición?

Equipo Certero vs Individualismo Incierto   por Alfredo Asti

La opción de los ciudadanos el 24 de noviembre, es sencilla: Certidumbre o Cambio riesgoso.

Por un lado, se plantean propuestas claras y concretas, que todos conocemos y que están respaldadas por unas Bases Programáticas estudiadas, discutidas y aprobadas por miles de Frenteamplistas, y por lo tanto, con el respaldo de una fuerza política, la más grande del país desde antes de 1999, con más de 48 años de vida, con Dirección y bases comunes, que aseguran el marco de su cumplimiento.

A esto se agrega que se designa parte del elenco que participará en el gabinete ministerial en caso que Martínez sea electo Presidente de la República, un equipo que combina renovación y experiencia comprobada y que suma a la vasta, diversa y exitosa experiencia en gestión del propio Candidato. Los nombres ya conocidos son una muy buena amalgama de diversas generaciones, orígenes y actividad política y diversidad de género, como prometió Martínez.  La presencia de Astori y Mujica, los líderes históricos del FA, que pueden asumir ahora esas responsabilidades (Vázquez está inhibido constitucionalmente), junto a figuras de recambio generacional, pero con probada experiencia en sus áreas de actuación, como Bergara, Leal, Lustemberg, Etcheverry, obviamente le da un plus de certeza adicional a la propuesta de Gestión del cuarto Gobierno del Frente Amplio, encabezada por Daniel Martínez.

Del otro lado de la opción encontramos un documento firmado por una coalición multicolor, sin historia, ni bases, ni autoridades, ni programa en común, cuyo contenido es muy vago. No queda claro cuál es el camino a seguir y cuáles son las propuestas concretas a futuro. Además, se anuncia una Ley de Urgencia de varios centenares de artículos que expresamente han decidido no darlos a conocer hasta después del balotaje. Esas leyes de urgencia están pensadas para situaciones urgentes sobre un tema concreto como lo ha utilizado el primer Gobierno del FA para crear el Mides. ¿En qué consisten estos cientos de artículos, sobre qué temas tratan, por qué no se pueden conocer antes de la elección?

Tampoco queda claro cómo quedará conformado el gabinete ministerial de la coalición, ni qué responsabilidades asumirá cada uno de los líderes políticos de la misma.

Los únicos nombres manejados hasta el momento han desaparecido del mapa. Así tenemos una ministra de economía designada para un eventual gobierno de la coalición que desapareció públicamente hace más de un mes, luego de sus declaraciones a medios de prensa que generaron polémica. De igual modo, otro de los nombres mencionados fue quien sería el ministro de Desarrollo Social de ganar la coalición, del que tampoco hemos tenido más noticias desde aquel día en que, desde el comando de campaña del Partido Nacional, se informó que los asesores no iban a dar más declaraciones a la prensa para concentrar toda la comunicación en la fórmula presidencial hasta las elecciones del 27 de noviembre. De las elecciones han pasado casi tres semanas y ellos siguen sin aparecer públicamente ni emitir opinión alguna.

Asegurar la Gobernabilidad de una coalición meramente electoral para cambiar un Gobierno, tiene costos muy altos, que se pagarán con cargos, según el peso determinante que tenga cada uno de los coaligados y eso, ya crea incertidumbres adicionales.

Nuestra región ya ha probado los “Cambiemos” sin bases políticas y sociales solidas detrás y los resultados fueron funestos. ¡No los repitamos!

 

Nombres seguros por Roberto Elissalde

La política es, la mayoría del tiempo, un intercambio de símbolos.

A veces se “codifican” y emiten de forma correcta los mensajes, viajan por el mundo a través de los medios y son decodificados por los receptores. No siempre esto sucede sin “ruido”, sin errores en la línea, y, por lo tanto, muchas veces los mensajes son malinterpretados.

Hace más de un mes el candidato del Partido Nacional tiró al ruedo tres nombres que integrarían su gabinete en caso de ganar. Pablo da Silveira, Azucena Arbeleche y Pablo Bartol para ocuparse del MEC, el MEF y el Mides respectivamente. La idea pudo parecer buena, pero tal vez sirvió para unificar temores de cambio de rumbo en los votantes del oficialismo e incluso entre algunos de los votantes opositores.

Los anuncios de Daniel Martínez alcanzaron un espectro más amplio y posiblemente dejaron al candidato en ventaja. Gustavo Leal se ha ganado un lugar como un integrante del Ejecutivo que está dispuesto a respetar la ley y los derechos humanos al mismo tiempo que conduce una política represiva valiente y de cara a la gente. Casi el 10% de los frenteamplistas votaron la reforma de Jorge Larrañaga en octubre, señalando que este es un tema sensible a pesar del llamado a no incluir la papeleta. Esa decisión abrió el abanico hacia potenciales votantes de otros partidos. Mario Bergara, Lucía Etcheverry y Cristina Lustemberg son la cara de renovación que el FA prometió y traen certezas en tres áreas importantes para la izquierda (economía, vivienda y políticas sociales) pero también para afuera. Y finalmente se apeló a Mujica y Astori, dos de los tres gobernantes más influyentes de los últimos 15 años.

Increíblemente las series de nombres se cruzan sólo en dos casos: Mides y MEF. La oportunidad de un debate entre Lustemberg y Bartol parece interesante para muchos. Más allá de la caricatura que dice que una se preocupa por los niños más vulnerables mientras el otro sugiere sesiones de yoga desestresante para los funcionarios, hay un verdadero abismo entre ambos. Una tiene experiencia en gobiernos departamentales y nacionales mientras que el otro tiene una idea de cómo hacer algunas cosas, pero empieza a anunciarla por el lado más frívolo (el yoga).

Pero donde el cruce parece favorecer más al Frente Amplio es en el terreno de la economía. La solidez de Bergara, exministro, exdirector del Banco Central respecto a Arbeleche hace que muchas personas reclamaran un debate entre ambos. Pero no sólo sucede que Luis Lacalle Pou prohibió que sus asesores hablen a los medios. Sucede que un debate económico entre Arbeleche y Bergara sería catastrófico para la oposición porque expondría su debilidad y su improvisación, complicando las chances de arrimar nuevos votos en el ballotage.

Por último, es importante decir que los avances en el gabinete de Martínez no hacen más que marcar la difícil tarea de Lacalle en ocultar el lugar que piensa asignarle al partido de Guido Manini Ríos. La presencia de Cabildo Abierto en el MDN o en Interior sería mucho más difícil de tragar que la foto desestructurada que se sacaron los eventuales socios recientemente. La presencia de la ultraderecha en el gabinete no espanta a los líderes partidarios multicolores. Pero sí espanta a muchos uruguayos que no votaron al FA en octubre pero que difícilmente

Abriendo el Gabinete por Cristina de Armas

Faltan días para el segundo round de la contienda electoral y cada vez se parece más a un encuentro pugilista, tanto en lo nacional como en lo internacional el ambiente se torna violento. No está de más antes de entrar en el tema ministerial recordar aquellas sabias palabras. Lo importante es Mañana. El 25 de noviembre debemos levantarnos con un panorama futuro que puede ser de continuidad o de cambio, pero que se debe desarrollar en paz, para trabajar, estudiar y gobernar.  Recordemos porque es el tema del momento, los proyectos exceden a las personas y lo que votaremos en unos días, mucho más que personas, son proyectos de país. En la nota anterior les hablaba de la diferencia de nuestro sistema político con lo que se ve en la región y las últimas noticias me dan la razón. En este clima los candidatos y sus proyectos intentan marcar sus diferencias a la hora de acercar la preferencia de los votantes. Una de las diferencias ha sido el manejo de los posibles futuros Ministros. El candidato opositor se ha destacado por la estrategia de adelantarse en todo. Hace meses que teniendo siempre en cuenta una posible coalición – y sin saber que finalmente sería tan amplia dado que el resultado de octubre y su votación por debajo de lo que esperaba le ha dejado ver que necesita los votos de todos los partidos de oposición para ganar- ha hecho públicos sus posibles ministerios y quienes serían sus responsables por su sector si ganara la presidencia. El número puede haber sido modificado pues ha aumentado el número de miembros de la coalición con quienes repartir, además del reparto dentro de su propio partido. No llamaron mucho la atención aquellos nombres, nuevos y previsibles por la cercanía declarada con el candidato. De los que corresponderían al resto de la coalición y de ellos el reparto entre sectores internos, aún nada se sabe hoy lunes 11 de noviembre.  El candidato oficialista si impactó dejando caer en pleno debate de setiembre el nombre de su Ministro del Interior. En una campaña donde la Seguridad ha sido el tema por excelencia – como lo ratificó luego la población en la elección legislativa votando la Reforma Constitucional con un 42/100 por el Si – la elección impuso agenda de discusión. Cambio o continuidad del proyecto. Hace unos días apenas terminaba de definir su gabinete con nombres nuevos y otros no tanto. La verdad es que el ciudadano común en general no puede decir los nombres de los 13 ministros, por lo menos no a partir de unos meses de su elección excepto aquellos que inciden directamente en la vida cotidiana del ciudadano desde las noticias como el ministerio del Interior, Economía, Educación, Salud, en verano Turismo se hace popular, y Relaciones Exteriores está teniendo mucha exposición en este mundo que nos toca, pero el resto, parece competencia de su sector. La presencia de Mujica para el sentimiento frenteamplista es importante y es importante en una Cartera como Ganadería, Agricultura y Pesca que ya fue suya, pero, además, tenerle negociando con la ARU. Danilo Astori es un hombre de confianza del Presidente Vázquez, del que todos esperamos que sea el gran vencedor de su lucha personal. Astori es el creador del proyecto económico que nos tiene flotando como un oasis en la región. Se debate seguridad, se debate educación, no se puede debatir economía. Nin Novoa ha cumplido un digno papel en Relaciones Exteriores, pero si alguien puede ocupar su lugar con holgura es Astori. Los proyectos son más importantes que los hombres, pero hay hombres que construyen proyectos, no está mal mantener a los constructores, quizás no puedan subir las escaleras, pero saben cómo asegurarlas. Si bien el Frente Amplio se ha manejado bien llevando los Consejos de Ministros al interior del país parece aún difícil que puedan ser determinantes a la hora de que el ciudadano decida su voto. Lacalle Pou se apuró, ahora el reparto no es fácil. Martínez tiene una buena mezcla de tradición y renovación, de razón y corazón. La decisión sigue siendo nuestra, agreguemos que una vez tomada, la vivamos en paz.

¿La futilidad del nombramiento? Por Rodrigo da Oliveira´

A finales de 2004 Vázquez realizó lo que casi todos calificaron como una jugada política de alto nivel al nombrar a Danilo Astori como su futuro ministro de Economía, a las puertas mismas del «Imperio», cuestión que también comenzó a mostrar un coqueteo que luego profundizaría con la administración Bush.
Dos situaciones disímiles podemos observar hoy en materia de designación ministerial a futuro: la oficialista y la de los partidos de oposición.
Carentes de renovación se mostraron los nombramientos hechos por Daniel Martínez con vistas a la integración de su gabinete. Nombres integrantes de los equipos ya existentes, en virtud de una manida continuidad de la gestión y el lastre de dos pesos pesados,  el mismo Astori a Cancillería y Mujica, reeditado ministro de Ganadería (en una gestión que la gente de la agropecuaria no duda en calificar como la peor en muchos años).
En las actuales condiciones, llevar al gabinete a dos octogenarios no parecería ser la mejor jugada a plantear, antes bien le hubiera sido necesario buscar alternativas fuera del elenco hoy en el gobierno, para estos u otros cargos, y dada la necesidad imperiosa de aumentar el decaído caudal electoral de cara al balotaje del próximo 24 de noviembre.
Leal (continuidad de una a esta altura inentendible necedad en materia de seguridad, encabezada por Bonomi) es un cuadro que a pesar de en una primera instancia haber despertado simpatías fuera de tiendas se ocupó directamente de echarlas a rodar, descalificando a opositores y mostrándose irascible frente a los cuestionamientos que se le hacían. Mala cosa.
Bergara en Economía, del riñón de Astori y hoy con grupo propio, encarna el estancamiento del modelo, generando pocas expectativas de avance.
Lustemberg es quién parece generar mayores adhesiones fuera del FA pero no yendo a Salud Pública sino al Ministerio de Desarrollo, en un lugar que algunos suponíamos destinado a Clara, dada su actividad en lo social.
Desde el otro lado, Lacalle podría aparecer como maniatado para las designaciones, aunque a esta altura y viendo los alcances de la coalición pacientemente elaborada con los otros líderes de la oposición, es posible que tal dilación en fijar nombres para los cargos se deba más a la obtención previa del compromiso con la gestión venidera que con el presunto reparto de cargos que se le intenta adjudicar.
Solo los nombres de Arbeleche en Economía, Bartol en Desarrollo y da Silveira en Educación aparecen firmes, dando espacio al bordado fino final, imprescindible para un acuerdo general en materia sensibles a cualquier gobierno como Interior, Salud, Exteriores.
Mucho material hay aún para trabajar en el armado del novel gobierno, para el caso de que sea alcanzado y encabezado por Lacalle Pou, tal como todo parece indicar.
En cualquier caso y en las actuales condiciones de polarización no serán los nombres en boga los que inclinen la balanza, sino tan sólo la credibilidad que logren alcanzar los dos postulantes en este balotaje. De un lado la continuidad de un modelo que aparece cansado y con pocas opciones, del otro el ímpetu de una renovación que, por ser tal, presenta expectativas y algunas incertidumbres. Ambos necesitarán acordar para gobernar, quien muestre mayor cintura en dicha tarea estará más cerca de alcanzar el control de la próxima administración.
A ambas fórmulas pedimos lo mismo: hagan que valga la pena y no olviden que el 25 deberemos estar todos ahí, trabajando por y para el país. Ojalá que así sea.

Cuarto oscuro en penumbras por Andrés Copelmayer

En este ciclo electoral los comandos de campaña optaron por sintonizar con el pueblo a través de los sonidos del silencio. Bajo el lema, “el que se equivoca pierde” los líderes gestionan imágenes, pero callan o hacen callar a quien se atreva a decir lo que piensa. El nobel diputado electo de Cabildo Abierto, quien con brutal sinceridad declaró una barbaridad sobre los derechos de las mujeres a disponer libremente de su sexualidad y su cuerpo, es un claro ejemplo de ello. Para retractarse de “su verdad”, explicó que él era un simple mecánico y que todavía no había aprendido a ser político. Ergo: se concibe a la política como el arte de no decir lo que se piensa sino lo que se supone que la gente quiere escuchar. La campaña hacia el balotaje supera en liviandad a la ya magra campaña de primera vuelta. Poco debate ideológico, contraste de ideas, de proyecto país o propuestas concretas. Mientras en redes se fogonea la grieta entre focas y fachos, la población sigue con desdén el devenir electoral, encerrada en el relato dominante de que hay que votar al menos malo o evitar que gane el mal peor. La dirigencia trabaja más en amplificar errores pianta votos del adversario, que en comunicar con transparencia cuáles son sus propuestas y equipos de gobiernos. No ignoran, pero disimulan, que esta elección es clave para Uruguay por al menos 3 motivos.1) El contexto socio político, económico y cultural del mundo y la región, representan una clara amenaza para el desarrollo de nuestro país. No sólo por el advenimiento de los proteccionismos y la guerra económica entre las principales potencias (China, EEUU, Rusia y la Unión Europea); sino también por la dura confrontación personal entre Bolsonaro y Alberto Fernández que pone en riesgo lo poco que queda del Mercosur. Las masivas protestas ciudadanas en casi toda Latinoamérca, dan cuenta de fragilidades institucionales graves y de una creciente deslegitimación de la democracia y la política como sistemas de gobierno. Ello amenaza la potencial sustentabilidad para lograr acuerdos macro de cooperación regional, tanto a mediano como largo plazo. Se suma que pocos creen en el rol pacificador y promotor del desarrollo de los organismos internacionales, liderados por dirigentes devenidos en meros burócratas al servicio de sus propios intereses personales y corporativos. Ello transforma el accionar dirigencial en una perpetua mimetización con el poder de turno, cuya única finalidad es mantener el nombre y las nalgas posados en el preciado sillón. 2) El resultado de las elecciones de octubre, reflejan el fuerte mensaje que la ciudadanía envió al sistema político, reclamando una unidad nacional que debería escucharse. No es casual que ningún partido haya alcanzado la mayoría simple en ninguna de ambas cámaras, ni que ninguno de ambos bloques, oficialismo y oposición, cuenten por si solos con las mayorías especiales requeridas para aprobar leyes claves (2/3 y 3/5).  En ese marco ningún candidato se atrevió aún a proponer mecanismos o procesos tendientes a generar y consolidar grandes acuerdos nacionales, ni para implementar políticas de estado en áreas claves como la seguridad y convivencia ciudadana, el trabajo, la educación y las relaciones internacionales. El relato electoral se atomiza en dirimir cual de ambas coaliciones es, fue o será más o menos mala. Bergara ha sido el único dirigente que desde las elecciones internas plantea sistemáticamente la urgencia de lograr consensos políticos y sociales para reformar la educación y la seguridad social.  3) Se soslaya que con 463.779 sufragios (19% de los emitidos), el lema integrado por la sumatoria de votos en blanco y anulados, más quienes votaron a partidos antisistema (incluyendo a Cabildo Abierto), constituye la tercera fuerza del país, congregando un amplio caudal de ciudadanos que por primera vez huyeron del Frente Amplio, del P.Nacional y del P.Colorado. Este importante sector de la población tradujo en votos su descontento con los políticos, la democracia y la política oriental. Lejos de escuchar este mensaje y plantear cambios en la forma de hacer política que incluyan autocríticas estructurales, como por ejemplo transparentar la financiación de los dirigentes y los partidos; ambos comandos de campañas, cada cual, con sus modos, se han dedicado a perseguir el voto de este conjunto de ciudadanos, como si fuesen un coto fácil de caza.

Con la certeza de contar con un sistema democrático fuertemente presidencialista que coexistirá con una nueva composición parlamentaria fragmentada, el nombramiento de eventuales Ministros podría transformarse en la aguja en el pajar que falta. Martínez ha confirmado 6 eventuales Ministros y Lacalle 3. Ambos han cubierto las carteras de Economía y Desarrollo Social, con personas y equipos destacados. Sería republicano y muy necesario que al menos en esas 2 áreas relevantes para el país, las personas postuladas debatiesen abiertamente sobre sus propuestas, para que la ciudadanía acceda a ejercer su derecho a estar bien informada, y pueda evaluar acuerdos y disensos entre los respectivos planes de gobierno. Ojalá podamos salir de este encierro, trascender la oscuridad de las silenciosas promesas genéricas, para darle al elector muchas más nueces y mucho menos ruido electorero. Se agota el tiempo.

Futuro gabinete es muy relevante por Gonzalo Pérez del Castillo

Quienes van a ocupar los cargos de relieve en el futuro gabinete ejecutivo es un dato muy relevante. En Uruguay sabemos quién es quién y de qué es capaz, aunque a veces nos llevamos sorpresas. Los nombres que se han manejado, de ambos lados, intentan dar tranquilidad a la población con respecto a la idoneidad y seriedad con que se están encarando estos nombramientos.

Los casos de Danilo Astori y José Mujica parecerían responder a una lógica distinta. Lo entiendo como un intento de persuadir a los votantes frenteamplistas desilusionados que los viejos caudillos están y estarán junto a Daniel Martínez. Si yo fuera un frenteamplista desilusionado (que lo soy, desde hace muchos años) tales promesas de nombramientos no me resultarían convincentes. En primer lugar, porque lo veo como un tosco intento de proyectar una unidad del FA que a todas luces no existe. En segundo lugar, porque creo que ambas figuras han cumplido su ciclo como gobernantes de nuestro país.

A Danilo Astori lo conozco desde sus años de consultor en temas agrícolas para la FAO en la década del setenta. Siempre admiré su profesionalismo y su capacidad intelectual y didáctica. Confío en que el Uruguay algún día le reconocerá como corresponde la enorme contribución que ha hecho como director del equipo económico de gobierno durante estos años. El FA por el contrario lo ha utilizado y maltratado. Difícil resulta comprender por qué continúa aferrado a esa fuerza política que lo ha usado de pantalla para esconder su ideología predominante. Esta se refleja sin ambigüedades cuando se trata de apuntalar regímenes totalitarios como antes se apoyó a la Unión Soviética. Basta que tal régimen se autodefina de izquierda.

A José Mujica no lo conozco personalmente. Pero es inmejorable la opinión que se tiene de él hasta en los más alejados rincones del mundo. Cuando viajo escucho siempre con atención y agradecimiento las alabanzas que se hacen de su persona porque todo eso aporta a un país tan desconocido internacionalmente como el Uruguay. Cuando mis interlocutores extranjeros perciben que yo en realidad no comparto en igual medida su admiración y entusiasmo, les aseguro que lo comparto todo. Solo agrego que, para Presidente, preferiría que lo sea del país suyo y no del mío. Para Ministro de Agricultura, ya que se nos pide la opinión, también.

Gane quien gane el balotaje, el Presidente electo debería proceder como lo hizo el equipo de campaña del PN. Revisar con minuciosidad el programa del rival, acordar sobre cómo proceder para lograr objetivos comunes en áreas críticas y ponerse manos a la obra. Quedarán, felizmente, tantas otras áreas donde todos podremos discrepar a gusto.

Garantía de cambios para mejorar el país por María Julia Muñoz

Como es notoria mi adhesión es al candidato Daniel Martínez, por su experiencia en gestión, público y privada. En ambos sectores ha sido un hombre exitoso, muy austero y con convicciones firmes y sobre todo sabe liderar buenos equipos.

Siempre ha seguido los programas que lo llevan a cargos de liderazgo, pero con la firme convicción que esas propuestas programáticas deben lograr los más amplios acuerdos. Así gobernó Montevideo, haciendo acuerdos y así lo hará en el país a partir del 1 de marzo.

Creo que dar a conocer su equipo es una muestra de fortaleza, pues no esconde nada al pueblo antes de ser electo, y acompañarse por jóvenes y mayores con experiencias muy destacadas es una formidable elección de su parte.

Nadie puede negar la capacidad de Danilo Astori para las relaciones internacionales y menos quien analice la región.  Es innegable la relación directa que existe entre la economía y la inserción internacional, como parte de una estrategia de desarrollo nacional, en la cual Danilo ha trabajado permanentemente desde el Ministerio de Economía junto a sus compañeros de Cancillería y otros Ministerios. Son temas absolutamente inseparables.

La búsqueda de un regionalismo abierto es el camino obligado para la economía uruguaya. El concepto de apertura que debe seguir como lineamiento estratégico un país pequeño como Uruguay, que evidencia su potencial a través de la comercialización, debe estar acompañado de integración. Abrirse al mundo supone producción, comercio, inversiones y la práctica de principios que defiendan caminos políticos compartidos y especialmente desarrollo cultural.

El único país con buenas expectativas de futuro es Uruguay. Y habrá una política económica seria liderada por Mario Bergara.

Mario Bergara es un hombre del equipo, que ha logrado que Uruguay sea de los tantos países en la región que tienen mejor puntaje en indicadores internacionales, que mantiene por mérito de sus equipos de trabajo el grado inversor y los compromisos asumidos con sus trabajadores y jubilados.

Es un hombre que conoce de la importancia de la macroeconomía como sustento de equilibrio de las cuentas públicas, muy bien combinada con su gran sensibilidad social. Joven y talentoso con vocación de servicio, será sin duda otro gran Ministro

Este equipo es garantía de cambios para mejorar el País.

No es continuismo de errores, que, aunque puedan haber sido involuntarios, siempre se cometen como actividad de hombres y mujeres que tenemos falencias.

Este equipo es producto de la reflexión de lo que Uruguay necesita para aumentar la justicia social, para garantizar crecimiento con equidad y cambiar con conocimiento de causas.

No son advenedizos con deseos de tirar todo lo que está bien, de empezar todo de cero, de sumir al país en una parálisis para demostrar que todo está muy mal hecho.

Van a ser mejores sin promesas incumplibles, afrontando los problemas con la verdad y la honestidad que los ha caracterizado. Pues son hombres y mujeres profundamente morales y comprometidos con un programa y con su pueblo.

Son artiguitas de verdad que sienten que los más infelices deben ser los más privilegiados.  No usan y abusan de Artigas según necesidad, lo viven y practican los postulados de José Batlle y Ordoñez, de Wilson, (recuerden que su hijo está con Martínez) y de la doctrina social cristiana.

Este es un equipo de Garantías de verdad, de un profundo conocimiento del Estado. Son personas con capacidad de articular las mejores propuestas con cualquier parlamento, pues lo asiste la experiencia, la razón y la búsqueda del desarrollo con paz social y justicia.

Se puede confiar en cambiar para mejorar. Lo que ha demostrado es que es hombre de equipo y este equipo es muy bueno y da tranquilidad que hay experiencia y renovación. Hay garantías de Gobierno serio y responsable que llevará al Uruguay a un grado superior de desarrollo con innovación, creatividad y sensibilidad a los problemas ciudadanos.

Un equipo que dará seguridad, pues para aplicar las medidas de seguridad que propone Martínez con Leal era necesario tener policía mejor remunerada, con más tecnología, más capacitada y un reconocimiento y respeto social que no se construye en dos días ni en quince años. Se elabora con tiempo y dedicación. También es necesario ocuparse de niños, niñas y adolescentes para que sean ellos los constructores de una sociedad libre democrática con derechos y con seguridad

No es continuismo es buscar a los mejores y eso habla muy bien del liderazgo positivo de Martínez que sabe nutrirse de la experiencia y que va formando a personas más jóvenes, pero con talento como Gustavo Leal y Cristina Lustemberg.

Martínez tiene propuestas y el Uruguay garantías de que hay gente que sabe llevarlas a cabo con honestidad probada y capacidad técnica y política.

El gabinete del continuismo por Carolina Ache

El gran desafío de Luis Lacalle para el 24 de noviembre es lograr que los votantes de todos los partidos de la oposición le depositen su confianza. En ese sentido viene actuado con precisión desde que ganó las elecciones internas de su partido. Empezando por el slogan de campaña “lo que nos une” pasando por la recorrida del país con los programas del resto de los partidos de oposición en la mano y hasta el tono de sus discursos. Es por ello que a nadie le sorprendió que inmediatamente después del 27 de octubre tanto Talvi como Manini, Mieres y Novick manifestaran su apoyo y se lograra sin fricciones un acuerdo para gobernar en coalición si él gana.
El Frente Amplio, por su parte, debe transitar un camino empinado. El partido de gobierno esperaba, con excesivo optimismo, un mucho mejor resultado en primera vuelta, y este escenario lo obliga a salir a conquistar voluntades de quienes no lo votaron. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el Partido Nacional, el FA llega a esta situación luego de haber sido sumamente hostil con quien no simpatiza con la opción oficialista.
Al Ing. Martínez y su fuerza política, que no fue afín a hacer autocrítica durante tanto tiempo, le toca convencer a esa mitad del país que votó un cambio; que ellos también pueden encararlo. Por tanto, no vale decir que se hizo todo bien. Tampoco vale el insulto al que piensa diferente, saben que así no lo atraen. Se vinieron cambios en el comando y hasta se elaboró un manual, muy sensato de hecho, para encarar la militancia de manera más abierta.
Anunciar en esta etapa quienes serán eventualmente los ministros o algunos de ellos en caso de llegar al gobierno  es algo que resulta lógico.
Lo que resulta curioso es que, cuando parecía que habían entendido de que venía la movida, se haya presentado a la ciudadanía el gabinete del continuismo. No quiero centrarme en las edades porque ese no es el punto, la edad, con la que tanto se ha achacado, la considero secundaria. Lo principal es el claro mensaje de “más de lo mismo”. Si realmente escuchan al pueblo reclamar medidas urgentes en materia de seguridad ¿cómo se explica que en caso de ganar nombren a un integrante del equipo del Ministro Bonomi como Ministro del Interior? Si reconocen que hay cambios para hacer en materia económica, ¿por qué recurren a Mario Bergara, figura tan vinculada con lo que se hizo hasta ahora, para liderarlos? ¿A quién van a convencer de que habrá un cambio de rumbo en materia agropecuaria o de política exterior nombrando a Mujica y Astori para dichos ministerios?
Por su parte Luis Lacalle Pou apuesta a la renovación y a la concordia… ya sabremos quien interpreta mejor al pueblo en los tiempos que corren.

De certezas y debilidades por Leo Pintos

Creo no equivocarme si digo que asistimos a la campaña electoral más pobre desde la restauración democrática. Y aunque son varios los factores que colaboran para esa sensación, todo puede resumirse en que los candidatos siguen la estrategia de poner en cuestión las certezas del otro, en vez de defender las propias. Las designaciones anunciadas del lado del Frente Amplio han sido inconvenientes, algunas por el momento elegido para el anuncio y otras por las personas elegidas. Para empezar, no pareció una buena jugada el anuncio de Gustavo Leal como futuro Ministro del Interior en el medio de un debate. Siendo la seguridad uno de los flancos débiles de la gestión frenteamplista, fue un error anunciarlo tan tempranamente, dejándolo servido en bandeja a la oposición para desgastarlo a lo largo de toda la campaña. La designación de Cristina Lustemberg para el Ministerio de Desarrollo deja la duda de si no será más útil en Salud Pública, atento a su formación y experiencia. Y al respecto la fuerza política debiera protegerla, pues se trata de una de las figuras mejor perfiladas para protagonizar el recambio del Frente Amplio. Quizá la designación de Mario Bergara aparece como lo más idóneo en virtud de su experiencia y solvencia para el cargo. Y hasta aquí la lista de nombres, más allá de las observaciones, es una buena selección y es un diferencial importante en favor de la izquierda. No se puede decir lo mismo de Danilo Astori y José Mujica, y nada tiene que ver con la capacidad técnica en el primer caso y el peso político en el segundo. Sucede que no parece ser un aporte sustancial en favor de Daniel Martínez apelar a figuras tan cuestionadas y desgastadas -ya no para el votante al que se pretende seducir- sino también para muchos votantes del Frente Amplio. En todo caso es una perla más en una campaña errática.

En frente Luis Alberto Lacalle, más cauto y sabiendo que tiene todo para ganar, pero sabiendo también que los apoyos recibidos se pagan con cargos, parece no estar urgido por anunciar su gabinete, más allá de lo que se oficializó y algún otro nombre que trascendiera, como el de Álvaro Garcé para Interior. En ese sentido Pablo Bartol ya nos dejó claro los prejuicios con los que asumiría la tarea con su propuesta de yoga en la planta baja del Mides. Azucena Arbeleche no ha parado de dar pasos en falso. Y es aquí donde el candidato de la derecha parece estar más débil, lo que es preocupante en virtud de lo delicado de la economía nacional, regional y mundial. El episodio de las calificadoras de riesgo y la posterior llamada a silencio para el último tramo de la campaña evidencian la falta de confianza para encarar una empresa tan delicada como es la gestión de la economía.

Llegados aquí retomo lo dicho al inicio, la debilidad de las certezas de los candidatos. Es así que Daniel Martínez renunció a su intención de prescindir de los líderes históricos de su fuerza política ante la necesidad de conquistar votantes. Luis Alberto Lacalle hizo campaña anunciando el fin del recreo para los delincuentes. Pero fueron eliminadas del acuerdo multipartidario propuestas como la de eliminar el régimen de salidas transitorias a reincidentes de narcotráfico, homicidio y secuestro. Y lo mismo sucede para lo referido a Educación, al renunciar a la intención de eliminar la representación docente en el gobierno de la enseñanza.

Lo cierto es que se les da demasiada importancia a las designaciones en campaña y se descuidan aspectos importantes, como la comunicación verbal y no verbal o las fundamentaciones programáticas, aspectos en los que ambos candidatos son muy débiles.

//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js
Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.