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Los perros de Pavlov, y los nuestros   Alberto Rodríguez Genta

Los perros de Pavlov, y los nuestros     Alberto Rodríguez Genta
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Un amigo frenteamplista me envió por whatsapp su preocupación ante algunas manifestaciones encontradas entre compañeros, sobre un artículo del diario El País, que recoge unas declaraciones del ex -subsecretario de Economía Pablo Ferreri, expresando que las medidas económicas tomadas por el gobierno “se tomaron en la línea correcta”. Algo que invariablemente, parecería no estar nunca en la línea correcta de quienes se sienten en la oposición, sean de uno u otro partido, cuando hay que demostrar la fidelidad partidaria negando, descalificando, satanizando, a quien ocupe democráticamente el gobierno. Muchos de quienes leyeron mis artículos y mis conceptos, citando a los famosos Editoriales del diario El País, por ejemplo – permanentemente cargados de odio visceral y biliar contra el Frente Amplio – recordarán mi insistencia en marcar la necesidad de reconocernos todos como compatriotas. Nunca reconocieron nada.

Creo que nadie en su sano juicio, puede dudar de la fidelidad de Pablo al Frente Amplio. Por ello yo lo reenvié con la siguiente aclaración: “La actitud de este compañero me parece muy seria y profesional. Es bueno, cuando los hechos lo ameritan, demostrar que somos algo más que simple oposición”.

Por ello me rechina seguir el mismo camino de aquellos a quienes siempre rechazamos cuando eran oposición por su crítica constante contra todo, y hoy nos ponemos en su mismo lugar para mantener a la perrada salivando (al igual que en los experimentos de Pavlov) incluso por cosas que eran las que el pueblo esperaba y por las cuales votó. No veo inteligencia ni maduración política destinada a buscar nuevos votantes, en el simple rechazo revanchista y resentido, en lugar de acudir a la persuasión mediante el razonamiento y la convicción. Y en base a todo lo logrado, y que hoy nos convierte en referentes de muchas cosas, ante el resto del mundo. ¡Las actitudes revanchistas nos desmerecen! ¡Militancia inteligente si, estupidez complaciente no!  Precisamente quienes hoy están en el gobierno, debieron aprender y rumiar mucho de esto, por mucho tiempo.

¿Qué yo esté criminalizando al Frente Amplio…? Al contrario, he repetido mil veces desde mi regreso del exterior, que hoy no sería capaz de imaginarme al Uruguay, sin la fantástica gestión gubernamental del Frente Amplio. Pero me resisto, hoy como ayer, y cualquiera sea el partido político reinante, a ser tratado y tratar a los demás compatriotas como en el experimento con perros del psicólogo ruso Iván P. Pávlov, haciéndonos salivar (reaccionar) ante cualquier estímulo (auditivo o visual) y manteniéndonos prisioneros de un denominado condicionamiento clásico.  (Una conexión entre un estímulo nuevo y un reflejo ya existente). El perro que espera siempre una satisfacción ante un estímulo condicionado, más allá de la presencia o no, de la comida.

Y es que muchas veces yo me pregunto si no es algo de esto, lo que nos sucede también en ocasiones, a los humanos… Ante un simple hecho o declaración de nuestros adversarios, aun cuando ellas cuenten con el respaldo de la población, nos sentimos impelidos a atacarlo sin piedad y sin mayores razones, respondiendo a estímulos ideológicos y viscerales, por ser simplemente, quien piensa distinto a nosotros.  Estímulos que les ofrecen una satisfacción personal, dentro de un sentimiento excluyente y selectivo.

Yo pienso que no les hacemos ningún favor a nuestros amigos o compañeros de la política, repitiéndoles únicamente lo que ellos “quieren” oír, en lugar de invitarlos a una enriquecedora reflexión sobre lo que “deben” y debemos todos oír, para encarar una enriquecedora autocrítica que nos permita madurar intelectualmente. Esa misma actitud le costó muy caro a la ayer oposición, bombardeando permanentemente a hechos, situaciones y personas del anterior gobierno, que sin duda enriquecieron al país con sus aportes.

Ahora el Frente Amplio, a través de sus legisladores llama a un “gran acuerdo nacional” y entienden «pertinente y necesario se convoque de manera urgente un ámbito de trabajo conformado por todos los partidos políticos, las organizaciones sociales y la academia nacional, a los efectos de construir un gran acuerdo nacional, para atender la situación sanitaria, económica y social por la que atravesará nuestro pueblo en esta tan delicada situación que nos toca vivir».

Ya era hora, por cuanto hemos estado bombardeando permanentemente al nuevo gobierno por tomar las medidas largamente reclamadas por la población, como los operativos policiales, a los cuales quisimos satanizar considerándolos “criminalización de la pobreza, y “abuso policial”, mientras la delincuencia arremete haciendo estragos en las familias de nuestros funcionarios policiales, matando sin piedad a hombres y mujeres, padres y madres, jóvenes y adultos, ¡y dejando hogares y vidas destrozadas! ¡Así, nos hacemos odiar!

Y ahora armando cacerolazos y apagones de cinco minutos a la misma hora en que nos enorgullecemos brindándoles un aplauso de reconocimiento a nuestros abnegados médicos y enfermeras, y personal de la salud, con exigencias claramente tendenciosas y fuera de lugar. ¡Así también, nos hacemos odiar! Creo que lamentablemente el Frente Amplio no aprendió nada de la ejemplar mentalidad de estadistas de compañeros como Tabaré Vázquez y Danilo Astori. Porque si bien La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “estadista” como “Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”, hay una frase de Winston Churchill que enriquece la definición sobre lo que es un hombre de Estado: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Y creo que no lo estamos haciendo.

Amen.

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