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Más allá del exotismo por José Basini y Nicolas Guigou

Más allá del exotismo por José Basini y Nicolas Guigou
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Sobre el coronavirus, la desmaterialización del mundo y la maldición colonial.

  1. Pensar desde el Amazonas.

Pensar desde el mundo amazónico los efectos del COVID-19, puede resultar, en principio, extraño. Después de todo, el área Amazónicas sería para nosotros un lugar devastado por las criminales quemas bolsonaristas, con espacios adánicos, intocados, habitada por grupos indígenas perseguidos, pauperizados, a la vez que puros e inocentes. Pero no un lugar central para la peste -o al menos esta peste-, que tanto espacio ocupa en nuestras vidas últimamente. Desde nuestra ignorancia poblada de exotismo, la selva amazónica no resulta un lugar adecuado para pensar la pandemia. Mucho espacio, muchos animales, muchos árboles, lianas, animales, plantas y pocos humanos. Y el coronavirus es una peste de la humanidad, clara y específicamente.

  1. Pestes y clonaciones.

Una peste que viene generando una pandemia de pensamientos, reflexiones y clonaciones de ideas a escala planetaria, cuyo centro está basado en la desmaterialización y crisis del capitalismo habitado por enloquecidos cibercuerpos que esperan con bríos y esperanzas el final del obligado encierro. La desmaterialización del mundo generada por redes hipercomunicadas, robots y la insigne inteligencia artificial autónoma, sumada a la purificación del planeta y la alegría zoológica y vegetal, toma el centro de la reflexión de la intelectualidad primermundista urbana, alienada y radical.                                                     Pero la desmaterialización del mundo comenzó aquí, en la Amazonia, mucho tiempo atrás. También la peste.

III. La peste en la Amazonia.

La devastación y el permanente saqueo de minerales sean preciosos, sean estratégicos, el hurto de conocimientos nativos en manos de sendos laboratorios euro-americanos, la extracción de caucho (borracha) cruel y despiadada que acompañó el desarrollo de la primera y la segunda guerra mundial, la actual subsunción a los agronegocios, las mil y unas formas, en fin, de extractivismo practicadas impunemente en esta parte del mundo, conforman uno de los ejes de la desmaterialización histórica y también contemporánea. La peste del extractivismo, el espacio de terror y muerte como constante histórica hasta llegar a la contemporaneidad, se expresa también en el mundo amazónico en una suerte de “silicolonización”.

La ‘silicolonización’ -otro efecto de la peste- consistente en hacer desaparecer (desmaterializar) a la selva para alisarla y clonar, en el mismo lugar, a la pradera con sus pasturas, su ganado vacuno, sus extensas plantaciones de soja transgénica.

El Covid 19 desenmascara una vez más las consecuencias de la racionalidad caucásica, de su caída, expresada en la gravedad predatoria de una especie que tenazmente se propone controlar y manipular el adentro y el afuera de ella misma. Un anhelo de control total, que conlleva a una desaparición y desmaterialización gradual y notoria basada en el descreimiento de lo múltiple y exuberante, que el arquetipo amazónico expone como región vital para el planeta.

La reflexión caucásica y euro-centrada, con sus productores colonialistas y sus replicantes nativos, descreen de un pensamiento amazónico. Que las complejas relaciones entre cosas, signos y representaciones –su virtualización-, y las más contemporáneas relaciones entre humanos y animales, hasta la captación de las entrañas maquínicas del capitalismo comunicacional de punta, tengan un lugar en las simbologías, la reflexión y el pensamiento de las poblaciones tradicionales amazónicas, llaman a la ironía y a las sonrisas condesciendes del pensamiento blanco.

Digamos que la desmaterialización del mundo toma, en la reflexión amazónica, la imagen de la caída del cielo. Una caída de un cielo ensangrentando sobre el mundo de los blancos, que tantos chamanes amazónicos yanomamis vienen teniendo en sus visiones singulares y proféticas, para tratar de narrar los infinitos desequilibrios, el desastre que seguimos generando en el planeta, su permanente desintegración.                                               Parte de estas imágenes, visiones y reflexiones se han vuelto públicas mediante el diálogo de Davi Kopenawa (chamán yanomami) y Bruce Albert (antropólogo).[1]

El desconocimiento colonialista, la maldición colonial de desconocer otros saberes sobre las transformaciones y desequilibrios del mundo, sus percepciones sobre esta pandemia y las transformaciones biológicas, tecno-culturales y comunicacionales que nos atraviesan, se basa en la operación mágica de continuar abrevando  en una fuente, en una modalidad de racionalidad –la blanca, la caucásica-,  como lugar único de interpretación de la pandemia, de la desmaterialización del mundo y de las prospectivas que se derivan de esta situación.

Tal vez ésta se la peste.

[1] Kopenawa, Davi, Albert, Bruce (2015). A queda do céu. San Pablo: Companhia das Letras.

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