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Momentos difíciles, decisiones claras por Francisco Amorena

Momentos difíciles, decisiones claras por Francisco Amorena
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En el año 2015 comenzó una larga travesía, que hasta aquí nos ha traído y en estas costas nos deja con las “velas en harapos” y los “remos a punto de quebrarse”.

A lo largo de esta travesía, no acertamos el rumbo, enredados en seguir la “estrella” equivocada. Así es que se sucedieron instancias de análisis y discusión de si se debía o no adoptar resolución, respecto de situaciones evidentes en la conducta de personas, que nos representaron en la administración del aparato del estado, se prefirió diferir una resolución clara y correr con los costos Éticos y Políticos.

Por eso en momentos difíciles, decisiones claras.

Y lejos quedo aquello, dicho y aplicado, en la lejana década del 90: “el que mete la mano en la lata, sin mano se queda”, y ha aparecido demasiado fuerte y extendido el: “hay que tener en cuenta a cuantos procesaron de tal o cual partido”, “o fulano que denuncia es un infractor de tal o cual cosa”.

No tan lejos en el tiempo se cuestionó la orgánica, que tenemos como organización política, contraponiéndola a la decisión que adoptara la Justicia, en virtud de que era el único ámbito que ofrecía garantías, según algunos.

Ahora la Justicia se pronunció y si bien es Apelable, hay elementos claros que deberían llevar a las personas a asumir responsablemente que se agotó un camino pero sobre todo que no se debe continuar por un camino que solo lleva al “naufragio”.

LO JURÍDICO

Sobre el aspecto jurídico es claro que existe un proceso, el Fiscal hizo su trabajo y la Jueza dicto sentencia en primera instancia, que es la que es. Ahora continuara con eventuales apelaciones y luego, surgirá una sentencia definitiva.

Desde el punto de vista Jurídico aún hay un camino a recorrer que llevará su tiempo y que dice, que quién ha sido acusado queda en libertad, mientras dure el proceso.

Sobre este aspecto en esto días hemos, oído, leído, y comentado, “kilómetros” y para todos los gustos.

LO POLÍTICO

Desde el inicio de este proceso, se venía venir, que por los componentes que contenía “el paquete”, sería un “filón” para “alquilar balcones”, ya que quienes, elaboraron el accionar político, que llevaría a presentar a la Justicia la Causa ANCAP, contaban con elementos suficientes respecto a cómo fundar su planteo ante el Poder Judicial y además era un elemento que permitía procurar “matar dos pájaros de un tiro”, por un lado a quien gestiono la Empresa y por otro a la organización política a la cual representaba.

Respecto a quién tuvo la responsabilidad de gestionar la Empresa es claro y comprobado que, no es más rico hoy, que cuando asumió esa responsabilidad, eso no está en discusión.

Es evidente que se realizaron una serie de inversiones imprescindibles, como también que en el conjunto de la Empresa, los volúmenes, los montos y los tiempos no fueron los más adecuados en el marco general de las Inversiones estatales. Situación está, de la que debemos hacernos cargo colectivamente, de lo contrario “habrá un cabeza de turco” y no asumiremos responsabilidades que es lo que corresponde.

Para quién ha transitado un largo período en medio de la “picota”, que ahora le dicen bulling, es de reconocer la capacidad de resiliencia por una parte, como la incapacidad de asumir que cuando algo no anda bien, no anda bien y si ese algo, no solo abarca a una persona o grupo de personas, sino que, afecta a una organización política que asumió un conjunto de expectativas de miles de ciudadanos, que hoy tiene, la responsabilidad de administrar la estructura del Estado.

Estado que, por una y mil razones aún responde, a los peores resabios que pretendemos cambiar, para transformar nuestro contexto y desarrollar con la gente el proceso de modificaciones y mejorar sus condiciones materiales y el cambio cultural hacia un nuevo horizonte con el que nos comprometimos sobre la base de ser diferentes y tener autoridad moral para llevar adelante los cambios que debemos continuar realizando.

Hace un año y medio “tomaron el látigo y palo y palo“, aguantamos silenciosamente, así es la vida.

Pero en el día después, la realidad se impone (excepto para los miopes), y ante esto seguramente no perdemos, por quienes tienen claro, de dónde vienen y hacia dónde van con “el látigo y el palo”.

Nuestra eventual “derrota” surgirá de nuestra debilidad política e ideológica y estando en este punto, tomo el sentir expresado por Gustavo Leal en un artículo en que planteaba como hacer frente a los desafíos que nos plantea la sociedad y nosotros mismos, lo cual entre otras cosas pasa por asumir lo bueno y lo malo de nuestra practica en el proceso, para continuar en el camino y reforzar los rumbos que han sido nuestro compromiso histórico.

LO ETICO

Entendiendo la ética como la definición racional de lo que constituye una práctica, conducta y forma de actuar, que trata de encontrar principios generales que favorezcan la armonía entre las personas. Vinculando esto con la larga historia, de una fuerza política que ha impulsado un programa de transformaciones que luego de un prolongado proceso de construcción logra acceder a la administración del Estado, para poner en práctica los postulados que posibiliten cambios estructurales que en el marco democrático transformen las estructuras en favor de las grandes mayorías.

Es una verdad histórica que el ejercicio del Poder y el desempeño de responsabilidades generan desgastes e incluso eventuales transformaciones negativas en quienes las asumen, ante lo cual deben adoptarse medidas que procuren evitar en lo posible “desviaciones” sin retorno.

Es, en este punto, en que debemos adoptar decisiones claras, que permitan diferenciar conductas y dejar claro que, no todos “son iguales”, o que gane el descreimiento en el compromiso social y político para las transformaciones: sociales, económicas, políticas y culturales, que los uruguayos nos merecemos.

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.