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Picasso: aspectos de un genio por Nelson Di Maggio

Picasso: aspectos de un genio por Nelson Di Maggio
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Picasso realizó la primera gran revolución pictórica desde el Renacimiento: desconoció el sistema de representación visual predominante durante cinco siglos. Encarnó como ningún otro el arte del siglo xx. Antes, ningún genio podía hacerlo. Su actividad fue tan extraordinariamente fecunda en los más variados aspectos de la técnica y la expresión (cerámica, pintura, grabado, escultura, dibujo, ilustración de libros, pintura mural, escenografía, vestuario, poesía y dramaturgia) en una época en que se suceden con rapidez los movimientos y tendencias artísticas.

Picasso supo y pudo mantenerse en la vanguardia histórica hasta después de la Segunda Guerra Mundial; dejó una huella incomparable de influencias en todo el mundo y en todos los artistas, sin abandonar su genio innovador permanente.

Desde luego, no todo lo que hizo fue genial. Porque su obra estuvo íntimamente ligada a su vida sentimental. Fernande Olivier, Olga Khokhlova, Dora Maar, Françoise Gilot, Jacqueline Roque, fueron las más conocidas, aunque no las únicas, e incidieron poderosamente en su talante creador.

Nacido a fines del siglo xix en una España todavía feudal, pobre económica y culturalmente atrasada con relación a su vecina Francia, donde triunfaban el impresionismo y el art nouveau, en parte recogido en Barcelona por Antonio Gaudí.

Tuvo la virtud de la resiliencia, un concepto que proviene de la física referido a un objeto (material o inmaterial) capaz de resistir una presión y volver a recuperar la forma inicial. Resiliencia es una palabra muy empleada en psicoanálisis: renacer después de un traumatismo, vencer la adversidad en situación de riesgo. Picasso fue resiliente. Atravesó dos guerras mundiales, vivió a la distancia la guerra civil española, y cercano de la Segunda Guerra Mundial, sin participar en ellas; los diferentes ismos, sin integrarse a grupos. Pasó de la academia al naturalismo; aceptó el impresionismo y el modernismo; inventó el cubismo junto con Braque; frecuentó el surrealismo hasta convertirlo en infrarrealismo. Se acercó a la abstracción, pero, y fundamentalmente, fue un expresionista muy particular al recoger el ritmo de la vida, el dislocamiento de una sociedad en transformación, agitada por la teoría de la relatividad de Einstein, las innovaciones tecnológicas, la naciente sociedad de consumo, el pensamiento filosófico desde el vitalismo de Bergson al existencialismo de Heidegger y Sartre, las innovaciones musicales de Schoenberg y Strawinsky, con los cuales colaboró en los Ballets Rusos, las innovaciones literarias de Marcel Proust y James Joyce. El Ulises del escritor irlandés, escrito muchos años después de Las señoritas de Aviñón y Guernica, posibilitó, con sus innovaciones literarias, la decodificación de esas obras maestras.

Individualista como buen español, prepotente en su vida y en su obra, siempre impositiva, violenta, brutal (alguien afirmó que empleó palabrotas pictóricas), pero además de un enorme refinamiento escondido, sutil en el período del cubismo analítico (donde rozó la intensidad de Rembrandt). Encapsulado en su individualismo, impuso su voluntad y su visión del mundo y de las cosas. Un mundo y cosas que devoró con energía erótica, haciendo de sus ojos enormes y de mirada penetrante el órgano de posesión. Es innegable la amabilidad y delicadeza, el sentimentalismo en los períodos azul y rosa o en el neoclasicismo de fines de los años diez y principios del veinte, las obras preferidas por el público, como la representación de niña con la paloma, los saltimbanquis o los retratos rafaelescos, de tierna melancolía que atrapa no solo la sensibilidad epidérmica del espectador.

En su vastísima, inabarcable producción no todas son obras maestras. Hay obras menores, de desigual valor, incluso superficiales (y hay muchas), pero subsisten siempre fragmentos de su sello personal que impone a cada pincelada, a un fragmento de dibujo o una modulación del volumen escultórico o cerámico el sello del genio.

En la interminable bibliografía picassiana, la más vasta dedicada a cualquier artista de cualquier época, hay mucha hagiografía y también demoliciones. Críticos inteligentes como Max Raphael, John Berger, Robert Hughes, Clement Greenberg, aun reconociendo su genio, se encarnizaron desde una posición ideológica con parte de su obra o con la producción de sus últimos tiempos, ya cerca de los 90 años, sin advertir el carácter renovador del genial malagueño.

El Museo del Prado exhibió el cuadro Guernica junto a los genios del pasado que admiró y en los cuales se inspiró para su realización: Rubens, Tiziano, el Greco, Manet, Goya. El Museo Reina Sofía, poseedor de Guernica y todos sus bocetos preparatorios, en 2006, en ocasión de celebrar los 25 años de la llegada de Guernica a España, logró la fascinante hazaña de reunir junto a la magistral obra picassiana La ejecución del emperador Maximiliano (1868-1869), de Manet; El 3 de mayo de 1808 en Madrid (1814) de Goya, y Masacre en Corea (1951) del propio Picasso. Una exposición histórica.

Picasso en Montevideo llegó al Museo Nacional de Artes Visuales (mnav). Una muestra breve con intención retrospectiva, de acuerdo con los propósitos diseñados por Jorge Helft y Lauren Le Bon —presidente del Museo Picasso de París—, organizada en colaboración con Emmanuel Guigon —director del Museo Picasso de Barcelona y curador de esta muestra—. Además, se sumaron los indispensables acuerdos del Ministerio de Educación y Cultura y Enrique Aguerre, director del mnav.

Jorge Helft, autor del proyecto y coordinador general entre las partes, nació en 1934 en París. Su padre era un anticuario, historiador de arte ocupado en las artes decorativas del siglo xviii y su tío Paul Rosenberg, galerista que representaba a Picasso, Braque y Matisse, entre otras celebridades. Su familia se vinculó a la galería, adquirió algunas obras y así, poco a poco y desde la adolescencia, Jorge Helft se formó en el campo del arte. Conoció a Picasso, y se familiarizó con su obra y su personalidad en las continuas visitas de sus padres a la casa del genio malagueño en el sur de Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia huyó de Europa y en principio se estableció en Nueva York hasta radicarse en Buenos Aires en 1947. Así llegó la colección de arte moderno internacional de enorme importancia. Es uno de los testimonios directos de vida y obra picassianas. Escribió un libro autobiográfico, Con pasión. Recuerdos de un coleccionista (Ediciones de la Flor).

Hace más de dos años vive en Montevideo. Tuvo la feliz idea, una vez instalado en un edificio de la rambla de Pocitos, de hablar con su amigo Le Bon. A raíz de las modificaciones en la política cultural francesa, desde 2014, se permite circular el patrimonio nacional por el exterior. Del encuentro de estas dos personalidades en marzo de 2016 resultó la posibilidad de realizar una exposición Picasso exclusiva para Montevideo. Tuvo sus percances. En la actualidad, los seguros y los costos de una exposición son muy altos y exigentes. Todo se modificó. Nada es gratuito. El público se sorprenderá al saber que una visita a Picasso implica abonar entre $ 250 y $ 150, según los casos. Las entradas se compran por Tickantel y Redpagos, y los martes la entrada es gratuita, previa reserva correspondiente de día y hora. Algo no habitual en los museos nacionales. La justificación está radicada en el dilema: se cobra o no se hace la exposición. Las empresas anunciantes, tan cultas, no respondieron a la altura del presupuesto. Esto puede derivar en alguna confusión. Pero Picasso vale la pena; reaccionará y comprenderá lo insólito de los hechos. En especial hay que destacar la actualización del mnav, que ahora posee todos los requisitos necesarios para hospedar grandes exposiciones y personalidades de ayer y de hoy.

Picasso en Montevideo consiste en 42 obras pertenecientes en su mayor parte al Museo Picasso de París, y al Museo Picasso de Barcelona. Está integrada por 26 pinturas de mediano y gran formato, 7 esculturas, 4 cerámicas, 3 dibujos, 1 acuarela, 1 grabado, además de documentos y fotografías. La exposición de las 42 obras se distribuye en seis secciones: Barcelona modernista, El cubismo en escena, Metamorfosis de entreguerras, El triunfo del erotismo, Cerámicas y El último Picasso.

Entre las obras presentadas figuran un busto al óleo, estudio previo de Les demoiselles d’Avignon, primavera 1907; Bouteille d’anis del Mono et compotier avec grappe de raisin, otoño 1915; Le Baiser, verano 1925; Tête de femme, 1931-1932; Dormeuse aux persiennes, 25 de abril de 1936; Buste de femme au chapeau, 9 de junio de 1941; Céramique Chouette, 30 de diciembre de 1949; Las Meninas (María Agustina Sarmiento), Cannes, 9 de octubre de 1957 y Musicien, 26 de mayo de 1972.

Entre los documentos que se exhibirán se podrán ver algunas cartas dirigidas a Torres García, a quien conoció en las tertulias culturales de Els Quatre Gats de Barcelona a fines del siglo xix.

Picasso en Montevideo suscitó tal interés que ya se adelantaron actividades relativas a la muestra en diferentes centros culturales. Mucho público conoce su obra por haber viajado. Para quien no tuvo esa oportunidad, quizá esta selección, ausente de las obras maestras e imposibles de trasladar, no colme sus expectativas, aunque la ocasión de estar en contacto con los originales del genio español en nuestro país es un acontecimiento absolutamente imperdible, y un anticipo de una experiencia mayor.

Frases de Picasso

Cuando era niño mi madre me dijo: «Si vas a ser soldado, serás general. Si vas a ser monje, serás el Papa». En lugar de eso, me convertí en pintor y terminé siendo Picasso.

Aprende las reglas como profesional, entonces podrás romperlas como artista.

Es arte es una mentira, la verdad de la mentira.

El mundo de hoy no tiene sentido, así que por qué pintar cuadros que lo tuvieran.

Desplazar. Poner los ojos en las piernas. Contradecir. Hacer un ojo de cara y otro de perfil. Siempre se hacen los dos iguales. ¿Se ha fijado? La naturaleza hace muchas cosas como yo, ¡las oculta!

Cuando dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.

Yo no digo todo, pero pinto todo.

Pintar es solo una forma de escribir un diario.

Todo acto de creación es, en primer lugar, un acto de destrucción.

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

Pinto los objetos como los pienso, no como los veo.

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