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Praxis – Marxismo del siglo XXI

Praxis – Marxismo del siglo XXI
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por Emilio Zapata

¿Qué hacer? ¿Cómo cambiar el mundo cuando el mercado global son oportunidades comerciales que subordinan a los estados y limitan las religiones y las  ideologías a acciones corporativas y guerras tribales funcionales a las megas corporaciones que disputan la logística integral del consumo?

En la fase del capitalismo, de la reconversión a la inteligencia artificial en redes globales de comunicación y consumo, la disputa es por la logística  integral de los mercados y la apropiación de la renta tecnológica en la transición a la robótica.

Dos grandes corrientes antagónicas intentan definir la transición en las tormentas del movimiento pendular de los mercados. La democrática,   proactiva en iniciativas de praxis de gestión de eco-economías de inclusión solidaria, alineadas en el poder militante de los ciudadanos y la corporativa, funcional a las corporaciones y al capital, fiel al pensamiento hegemónico, nostálgica de los poderes represivos del estado.

Ninguna propuesta de voluntarismo ideológico es sustentable, ni las rentas tradicionales de los estados garantizan la institucionalidad de los cambios sociales.

Venezuela se ahoga con la renta petrolera, y Trump es el nuevo Papa de la unidad religiosa. Es el “bien” que le vende 1.400 millones de dólares en armas a Arabia Saudita para combatir el “mal”. Putin juega en las sombras y China recompone la ruta de la seda desembarcando en Grecia. En Brasil la justicia gobierna y los empresarios blanquean el poder y sus familias son emigrantes sin fronteras que vuelan en jets privados a Miami.

Ganar tiempo en el mercado global pasa a ser lo más revolucionario para los gobiernos progresistas que intentan avanzar en la democracia de los  cambios estructurales.

Los mercados globales se reacomodan y los estados se someten al movimiento pendular de la economía, acompasados por el movimiento social que no encuentra en la alternancia electoral, ni en las democracias republicanas, sustento para el contrato social.

El pasado, el  presente  y el futuro como sistema integral e interactivo de comunicaciones disparan la inteligencia humana desde el amplio espectro de la información acumulada y disponible que circula envolviendo al planeta como una gran “bola de cristal” habitada por ciudadanos que preguntan y comparten respuestas en sus smartphones. Debemos aprenden a vivir y convivir con el conocimiento acumulado por la humanidad, donde las contradicciones y las disputas del poder se resumen en procesos de libertades que avanzan las democracias con tecnologías que dejan en evidencia el atraso político en socialización de la gestión.

Cambios tecnológicos e inteligencia emocional resumen las opciones colectivas de la supervivencia, la eco- economía de inteligencia colectiva y solidaria cuestionan la sociedad de los machos alfas y el darwinismo militar de la ley del más fuerte.

Focalizamos nuestros esfuerzos en separar “la paja del trigo” e identificar  variables determinantes de este momento histórico donde se caen los paradigmas y se instalan las certezas que genera la transición global a la autogestión por comunicación  inteligente.

La evolución en las comunicaciones que implicaba generaciones y miles de años, hablando, escribiendo, imprimiendo en papel, se revoluciona en menos de dos siglos acortando los tiempos y ampliando la cobertura hasta la intercomunicación global integral, en tiempo real. La comunicación, las tecnologías, el mercado y las ideologías son variables determinantes de cambios estructurales. Diarios, cine, telégrafo, teléfono, radio, televisión, hoy se resumen en plataformas interactivas portables (smartphone, tablet, etc.), con aplicaciones que rediseñan los modelos de gestión. La sociedad comunica en tiempo real con sonido e imagen, descargando aplicaciones en función de motivaciones y necesidades que revolucionan las relaciones políticas, de mercado y producción.

Las plataformas de gestión inteligentes donde los ciudadanos interactúan y descubren al estado como un lugar en el que se puede explorar, autogestionando servicios desde aplicaciones que sustituyen infraestructuras y cargos de intermediación administrativa se caracterizan  por ser   “zonas de confort” de los aparatos burocráticos y las corporaciones, “caldo de cultivo” del clientelismo político y cargos vitalicios que dan soporte electoral a los partidos republicanos “de viejo tipo”. Se crean condiciones para  las coordinaciones  democráticas “de nuevo tipo”  donde los ciudadanos en la praxis de la autogestión se apropien del espacio político,  ocupando el tiempo electoral en inclusión social productiva.

Nos convoca a la responsabilidad en el manejo colectivo de las estrategias para profundizar la democracia en la praxis de la innovación y los diseños en la base de las comunidades, donde los ciudadanos desarrollan sus actividades cotidianas. Identifican el desarrollo con cultura emocional donde el miedo a lo conocido nos  da la alegría de explorar el futuro con las certezas de la praxis colectiva  como proceso a la democracia integral.

Cuando el miedo es el pasado, la alegría está en el futuro, es la lógica del reino de los cielos aplicada a lo terrenal, es la unidad histórica de las teorías solidarias de los creyentes que dos mil años atrás escribieron la biblia reivindicando los mártires del amor y la paz que predicaban repartir “panes y peces” y el manifiesto del partido comunista que reivindica la sociedad del “pan y las rosas”.

El espiral de la historia con sus avances y retrocesos mueve las acciones políticas y el poder donde la disputa está entre la concentración y distribución de la calidad de vida a partir de la gestión de las relaciones humanas asumiendo las variables de la economía y los mercados.

El miedo es el pasado donde las frustraciones de las mayorías se justifican  en la acumulación indiscriminada de los que controlan el mercado, destruyendo la naturaleza y sometiendo a los ciudadanos al consumo como éxito individual  del darwinismo social.

El miedo a la democracia económica concentra el poder y la riqueza militarizando a las sociedades. Se criminaliza la pobreza, el mercado es un mercenario que redistribuye el botín de guerra privilegiando la supremacía de los más fuertes.

Cuando el miedo a los emigrantes cierra las fronteras, el planeta de la discriminación y la xenofobia no es un sitio seguro para buscar trabajo; los salarios autogestionados irrumpen en las redes, el mercado virtual interactivo diversifica las escalas de las oportunidades.  Las alternativas están en apropiarse del futuro profundizando los aprendizajes solidarios de la eco-economía democrática de las comunicaciones inteligentes en redes de comunidades sin fronteras, construyendo espacios cooperativos saludables que fortalezcan la identidad del ser humano colectivo.

La cultura del propósito no es lineal, es un esquema teórico, es la sensibilidad como objetivo de la praxis con principios.

La eco-economía, son conceptos teóricos básicos para la transición democrática a la autogestión inteligente, tomando los principios cooperativos de inclusión productiva social y solidaria.

La sensibilidad  expresada en la agenda de los estados y las metas manifiestas de los ODS (objetivos de desarrollo sostenible) los tomamos como principios para la estrategia de unidad ideológica del movimiento democrático global.

Eric Hobsbawm en su último libro “Cómo cambiar el mundo” toma un concepto de Gramsci “… Está en parte implícito en el concepto mismo de praxis: que comprender el mundo y cambiarlo son una misma cosa. Praxis es lo que hacen, la historia que los propios hombres hacen, aunque en determinadas condiciones históricas – y de desarrollo—y no simplemente las formas ideológicas por las cuales los hombres se hacen conscientes   de las contradicciones de la sociedad…”.  En la perspectiva de la praxis en transición  a democracias avanzadas, cambiar el mundo es comprenderlo en acciones concretas. Como ejemplo: la huerta, el reciclado de materia orgánica, es cultura para la autonomía alimentaria saludable, educa en la praxis de los procesos y los ciclos vitales que nos hacen parte de los biosistemas tomando  conciencia del planeta como espacio compartido.

El trabajo cambió en su lógica presencial de las relaciones de dependencia. Se diversifican  los roles, dejando espacio para formalizar el tiempo social, que bien puede ser por ejemplo, en una tarea comunitaria en un centro de educación. La innovación en las plataformas  inteligentes con aplicaciones para la autogestión con logística integral e integrada para las acciones colectivas liberan a los ciudadanos de los círculos viciosos  del poder corporativo de la institucionalidad y la burocracia improductiva.

Cambiaron las mujeres, las amazonas como andróginas guerreras solitarias, se sacan el crucifijo de la vagina, y los colectivos de mujeres “alfas” protagonizan en la producción y toman las calles y las universidades proyectando su inteligencia y disfrutando de ser la estética del diseño que da belleza y democratiza el paisaje humano. Los machos “alfas” que no disfrutan de las libertades que materializan los cambios se quedan peleando con su propia sombra, con instintos primitivos y resabios fascistas y criminales sosteniendo el poder  económico como posición dominante.

Cambiaron los jóvenes, la generación del plan ceibal  se debate entre la marginación, el fútbol  y la autogestión sin fronteras. La propuesta  del encuentro de Innovadores en el LATU fue “Súmate a los que cambian el mundo” 17 al 19 de Mayo 2017. ¿Sos emprendedor, tenés ideas y necesitas un método de financiación? Existen sitios web de micromecenazgo para proyectos creativos, desde proyectos tecnológicos en variadas opciones hasta periodismo, comics o proyectos relacionados como la comida; lo que se te ocurra. En estos sitios, se logran los objetivos  o se fracasa, tendremos la versión de alguien que logró los objetivos y logró una interesante recaudación para iniciar su proyecto. El proyecto, googlealo… table pong proyect. Vení hay mucho para saber.

En estos apuntes, proponemos relatos de la praxis de procesos históricos de referencia para la transición a los círculos virtuosos que identificamos con la eco-economía solidaria y democrática.

En lo territorial a escala país, el Uruguay históricamente innovador como laboratorio de calidad de vida, está en un momento de profundas contradicciones entre avanzar en democracia o someterse al corporativismo de los sectores conservadores de la sociedad que cruzan las organizaciones sociales de izquierda y derecha alineados en el pasado.

La economía solidaria, cooperativa de autogestión individual o colectiva que genera y distribuye la riqueza, debe ser conceptualizada como derecho humano a la inclusión amparada en la ley.

Recordamos el anarquismo, el socialismo y las izquierdas en general que dieron el marco ideológico a  seguridad social, las praxis  de las economías solidarias, cooperativas, mutuales y a las sociedades con renta básica  donde el estado se gestiona como  propiedad social.

Cuando el discurso correctamente político oculta la realidad, vacía de contenidos el relato y cambia el propósito político de las ideologías. “Optamos por explorar alternativas de cambios en la innovación y diseño de plataformas de gestión de eco-economías transversales de inclusión en cadenas productivas con logística integrada a biosistemas de calidad de vida democrática.”

Semanario Voces

Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.