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PROCLAMA

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Las juventudes políticas hemos convocado hoy a la ciudadanía, a la sociedad civil organizada, a los representantes y a las autoridades de todos los partidos a conmemorar, en clave de futuro, el gran hito de reafirmación democrática y de movilización popular que fue el Río de Libertad del 27 de noviembre de 1983.

Lo hacemos esta vez, en las puertas del Palacio Legislativo, el símbolo vivo de nuestra democracia, de nuestra fortaleza institucional, de la convivencia pacífica en la diversidad, de la discusión respetuosa de las ideas y tolerante de las diferencias en nuestro Uruguay.

Al igual que en 1983, “hemos venido en nuestra común calidad de uruguayos y de patriotas, herederos de un legado de libertad, de paz, de justicia, de respeto y tolerancia por todas las ideas, de devoción por la legalidad y de repudio a todas las expresiones de la fuerza y la violencia”. Aquel acto fue decisivo en la derrota del régimen de facto al que estaba sometida la República. Entonces todos los partidos políticos, autorizados y excluidos, se unieron por la causa común de la libertad, para dar un mensaje claro a los usurpadores del poder y a la ciudadanía, y para honrar los valores cívicos de nuestro país, los que nos dan identidad y sentido en el mundo.

Hoy, las juventudes políticas nos unimos para homenajear esos valores y para decir, fuerte y claro, que apoyamos profundamente al sistema democrático de gobierno. Es nuestra obligación defender estos principios comunes, hoy amenazados por discursos de odio y por atropellos cada vez más frecuentes en la región y en el mundo. Decimos presente, una vez más, como expresaba la proclama que leyó Candeau al pie del Obelisco de los Constituyentes, “porque este es un pueblo que conoce sus derechos, sus deberes y sus responsabilidades. Porque es un pueblo con madurez y cultura cívica. Porque es capaz de dar al mundo ejemplos únicos y magníficos de altivez, coraje e independencia”.

Por memoria y responsabilidad, no debemos olvidar que la democracia nunca está completamente conquistada, sino que se construye cada día y de forma colectiva. La democracia exige largos debates y complejos acuerdos entre posiciones muchas veces antagónicas. La democracia es un ejercicio permanente de razón ciudadana. Es por eso que en épocas de crisis e incertidumbre aparecen tentaciones antidemocráticas, discursos mesiánicos y ataques a la actividad política. No se trata de un fenómeno nuevo. El desprestigio del sistema político, es importante recordarlo, condujo al golpe de Estado de 1973. Las horas más oscuras de nuestro pasado nos recuerdan que debemos estar prevenidos, porque cuando no hay política democrática hay autoritarismo y arbitrariedad.

En este sentido, el fortalecimiento de los partidos se vuelve una tarea central. Entendemos que estos son la base de la democracia, el medio por el que se efectiviza la representación ciudadana y los actores centrales en la organización del debate público. La experiencia histórica nos demuestra que no puede haber democracia sin partidos, y que no puede haber instituciones sólidas sin la confianza de los ciudadanos y ciudadanas. Es por este motivo que debemos dar señales claras de transparencia y probidad en la administración pública y debemos promover la participación activa de toda la ciudadanía en las estructuras partidarias y en las organizaciones sociales, acercando los representantes a los representados y fortaleciendo la confianza en nuestras instituciones.

En este marco de acuerdos y coincidencias, apelamos a que en cada ciclo electoral, nuestros partidos practiquen el diálogo, comprometiéndose al igual que nosotros a no descender el nivel del debate ni recurrir a la desinformación y a la mentira. Los exhortamos a desarrollar las campañas electorales con transparencia y en cumplimiento estricto de la ley, y a defender los valores democráticos, condenando todas las expresiones que atenten contra ellos y que promuevan la división de la sociedad, en vez de la discusión respetuosa en el plano de las ideas. Esperamos, asimismo, que la imprescindible renovación de nuestras estructuras se procese con naturalidad y sin obstáculos, y que la participación política de los jóvenes deje de ser una consigna para convertirse en una realidad. Los jóvenes no somos sólo futuro, somos sobre todo presente. Por nuestra parte, asumimos el compromiso de seguir dialogando en busca de los acuerdos, priorizando lo que nos une y sosteniendo los principios y los valores que hoy expresamos.

Las juventudes sentimos que realzando estos principios estamos cumpliendo con un mandato histórico y honrando un legado bicentenario, que nos compromete desde que Artigas expresó, en el discurso inaugural del Congreso de abril de 1813, “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”. La democracia es nuestra razón de ser y nuestro mayor orgullo. La debemos preservar y la debemos mejorar permanentemente para que acompañe los cambios sociales y los oriente.

Por ello los hemos convocado hoy, sin más distintivos que el pabellón nacional, a homenajear nuestros valores y a mirar hacia adelante con la convicción de que sabremos cumplir.

¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! ¡Viva la democracia!

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.