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Rescatando el teatro popular

Rescatando el teatro popular
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“Compuse en este tiempo hasta veinte comedias, o treinta, que todas ellas se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepino ni de otra cosa arrojadiza: corrieron su carrera sin silvos, gritos ni baraúndas”. (Miguel de Cervantes)

Las palabras de Cervantes hacen referencia a su trabajo como dramaturgo. Y nos interesa destacar el que el autor del Quijote hable de que su teatro no recibió “ofrenda de pepino ni de otra cosa arrojadiza” porque señala las prácticas del público en ese entonces. De forma análoga, al teatro El Globo de Londres, donde estrenaba el contemporáneo de Cervantes William Shakespeare, la gente concurría llevando tomates, que servían para expresar la disconformidad con lo que sucedía en el escenario. El teatro de la época de Cervantes y Shakespeare, con todos sus valores estéticos que trascienden las épocas por supuesto, era un fenómeno popular, en el que se mezclaban las clases sociales, y esa es una de las razones de su vitalidad.

Los orígenes del teatro rioplatense también tienen una impronta popular muy potente, el teatro que se hacía en el picadero de los circos criollos era el entretenimiento de poblaciones que solo tenían ese contacto con el hecho escénico. Por no hablar del sainete criollo, que antes de que se convirtiera en una pieza de museo era un espectáculo profundamente popular, en donde los habitantes de los conventillos podían encontrar a personajes que hablaban y se expresaban como ellos.

El carácter popular del hecho escénico ha ido perdiendo fuerza, pero sigue arraigado en los espectáculos de carnaval, y en obras como Rescatate, que este año está cumpliendo 12 años en cartel. Y la permanencia no es un hecho casual, a ver Rescatate va un público que se renueva y que más allá del anecdotario se siente identificado con los personajes. Y un público que oye en el escenario un lenguaje que reconoce, y por ende se reconoce allí.

Rescatate es, sin duda, uno de los dos o tres espectáculos teatrales más importantes del siglo XXI en nuestro país. Esto a pesar de que las autoridades culturales, nacionales y departamentales, niegan su existencia con un tesón llamativo. Uno ve desfilar por mesas sobre teatro a decenas de creadores. Ve que muchos son seleccionados para representar a nuestro país en festivales internacionales. Ve que se organizan programaciones oficiales que seleccionan dramaturgos consagrados, emergentes, de vanguardia y otras categorías. Pero nunca ve que las autoridades culturales de nuestro país se fijen en la obra de Bouzas, una obra para nada complaciente pero que genera empatía en los sectores populares de la sociedad, acercando al teatro por primera vez a un sector importante de la población montevideana.

No es casual esta virtud de Rescatate, el propia Bouzas nos contaba hace tiempo: “Yo quería escribir cosas que mis amigos del barrio tuvieran ganas de ir a ver. Cada vez que hacía una obra mis amigos iban porque estaba yo, no les importaba el hecho teatral, y yo sentía que era porque no entendían el código. Entonces la primera motivación era esa, intentar hacer teatro para mis amigos, que los identifique”. Y acto seguido señalaba el carácter alienado de las prácticas teatrales de gran parte de nuestra ciudad: “Y yo leía a Chejov, por ejemplo, y escribía sobre cosas que pasaban en Rusia en su época, todos los grandes autores escriben sobre cosas que pasan en sus lugares. Y es raro eso acá. Se continúa una cultura eurocentrista donde aparentemente todo lo que es de acá es terraja, o está mal visto, aunque puedan interpretar una obra de marginales alemanes”.

Cultura popular para todos

Bouzas es de Villa Española, desde allí partía en bicicleta para ir a la playa Malvín cuando adolescente y notaba que, al cruzar Avenida Italia, el paisaje cambiaba. “¡Hasta los olores cambiaban!”  Nos confesó una vez. Eso motivó que en Rescatate reúna personajes del sur, los dueños de las agencias de cobranza, con otros del norte, que viven en los complejos Euskalerría o en el “cante” cercano.

Pero en Villa Española también está el club en cuya sede funciona la cantina Sócrates, en donde, impulsado por Santiago “Bigote” López, se desarrolla una intensa movida cultural. Según nos contó el autor de Rescatate, en el club se hacen también actividades con el plantel de futbolistas como talleres de identidad de género, de prevención de enfermedad de transmisión sexual, talleres de economía, etcétera. En un intercambio entre López y Bouzas surge la idea de tender puentes entre fútbol y teatro. Y lo pusieron en marcha. El fin de semana pasado (sábado 21 de abril) los futbolistas le abrieron a Bouzas un espacio en el vestuario antes de salir a jugar el partido contra Miramar Misiones (el Villa ganó 4-0) y luego hubo una función de Rescatate a la que asistieron los integrantes del plantel, que culminó con un foro-debate sobra la obra.

El debate tuvo varios ángulos interesantes, muchos de los futbolistas era la primera vez que iban al teatro, pero más de uno ya había ido, algunos justamente a ver Rescatate. En ese sentido fue muy valiosa la segunda lectura hecha sobre la obra. Como decíamos antes, el primer aspecto potente del espectáculo es el de lograr que el público se sienta identificado con los personajes, por ahí empieza el vínculo. Pero la segunda lectura permitió focalizar en la crítica social que también forma parte de la obra. El propio Santiago López, que ya la había visto, hablaba de que había terminado “re quemado” con el desenlace. El intercambio pasó por muchas de las intuiciones que Bouzas trasladó a la obra: los medios de comunicación como constructores de un show que moldea la realidad, la corrupción de las clases sociales altas y de la policía, la naturalización de la violencia de género, y la miseria a la que se ven sometidos amplios sectores de la población. Todo convive en el espectáculo, y generó reflexiones entre futbolistas y actores.

Por otro lado fue muy interesante el análisis que compartieron plantel y elenco sobre el hecho escénico en sí, sobre las similitudes entre camarín y vestuario, sobre el vínculo entre espectador y público de futbol, sobre la propia teatralidad de un espectáculo deportivo. La idea del elenco es continuar los encuentros con otros planteles, y ese punto de análisis es muy estimulante para continuar y desarrollar.

La intención, como nos contara el autor de Rescatate, es construir puentes entre distintas manifestaciones culturales populares para pelear porque haya: “cultura popular para todos”. Habrá más noticias al respecto.

Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.