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Sendic, la serie Por Hoenir Sarthou

Sendic, la serie  Por Hoenir Sarthou
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Ríanse de “Breaking Bad”, de “Game of Thrones”, de “House of Cards” y hasta de “MasterChef”.  Son nada al lado de “Sendic”, la serie más larga, exitosa, interactiva…. y uruguaya. La que ha logrado que aun los asuntos graves nos distraigan de ella apenas una semana. Ha superado incluso al fútbol. Ahora, por ejemplo, festejaremos durante dos o tres días el triunfo ante Paraguay y, ya sobre el fin de semana, estaremos disponibles para un nuevo capítulo: “El Plenario”.

La serie va por su tercera temporada: 2015, 2016, 2017. Más de dos años siempre en los picos de audiencia, sin señales de declinar. Las pocas veces en que el interés decae, surge una nueva denuncia o alguna declaración (a veces del propio denunciado) y el “rating” vuelve a las nubes. Todo empezó allá por 2015, con la Investigadora y la denuncia sobre ANCAP (disculpen este desliz cinéfilo, pero recuerdo la cita de “La pandilla salvaje”, evocada por la oposición, con sus gabardinas, ante el juzgado penal). Siguió después con los capítulos sobre genética  humana, y, en esta tercera temporada, alcanzó su punto más alto con la tarjeta de crédito y los viáticos.

Buena parte del éxito de la serie se debe a su carácter interactivo, a que nos permite a los ciudadanos de a pie ser jueces y verdugos de moral olímpica, en un caso en que condenar al acusado parece tan fácil como pescar en un barril.

En un país decidido a actuar con seriedad (estoy hablando en serio ahora) un asunto como éste habría durado poco tiempo. Por menos de lo que ya se sabe, el vicepresidente habría renunciado, o el partido de gobierno le habría retirado su apoyo, y algunos otros gobernantes habrían seguido también el camino de la renuncia, o al menos entonado un necesario mea culpa. Ninguna de esas cosas ha ocurrido y todo indica que no ocurrirán. Sendic ha anunciado que no renunciará, los requisitos para someterlo a juicio político (acusación parlamentaria y mayorías especiales) están lejos de cumplirse, y es muy probable que el Plenario del FA, luego del pronunciamiento del Tribunal de Conducta, resuelva el tema con algún (“proporcionado”) tirón de orejas  y entusiastas llamados a la “unidad fraterna” entre frenteamplistas

La impresión generalizada, incluso en la oposición, es que este escándalo interminable daña profundamente al Frente Amplio, en lo moral, en lo político y en lo electoral

Sin embargo, me permito dudar de esa impresión en lo que refiere al corto plazo.  Es probable que el caso Sendic, en el corto y aun el mediano plazo, le reporte a la dirigencia del Frente Amplio beneficios insospechados. Veamos cuáles son.

  • Se le atribuye a Eduardo Víctor Haedo, un polémico y destacado político blanco fallecido en 1970, una frase que, aproximadamente (es recordada en varias versiones), dice así: “En política, no importa que hablen mal de uno; lo importante es que hablen”. En esta era de la imagen y la publicidad, la cobertura mediática sobre el caso Sendic  significa una prodigiosa ocupación de espacios comunicacionales por el Frente Amplio. Sería un error creer que esa exposición -que facturada como publicidad costaría millones-  es parejamente perjudicial para el Frente Amplio y para sus sectores. De hecho, varios grupos y personalidades frenteamplistas han marcado su perfil y se han desmarcado de Sendic, criticándolo y sugiriendo que debería renunciar. Otros, por el contrario, llaman a cerrar filas “contra la reacción que ataca al compañero Raúl”.  Cada cual cultiva su jardín y apunta a cierto segmento de opinión. Es posible tanto dar apoyo a Sendic  como atacarlo duramente sin salirse del Frente. El resultado es que, a juzgar por la cobertura mediática, la vida del Uruguay parece girar en torno al Frente Amplio, a sus sectores, a sus dirigentes, a su tribunal, a su plenario, eclipsando a la oposición, que ni siquiera tiene la exclusividad en las acusaciones a Sendic.
  • El revuelo sobre este tema permite ocultar otros problemas tan o más importantes. Así, se silencian otras corrupciones que abundan en el Estado; el negocio de la mega planta celulósica de UPM sigue viento en popa, con serio costo ambiental, alta inversión pública y escasos aportes tributarios de UPM; el presupuesto nacional se paga contrayendo más y más deuda; seguimos condicionados por los bancos, que desobedecen a las leyes uruguayas mientras se embolsan grandes ganancias por la bancarización obligatoria; la investigación sobre la regasificadora queda en un discreto segundo o tercer plano; se desiste por enésima vez de estabilizar a los docentes de secundaria; la contaminación del agua prosigue; las maestras son agredidas por las madres de sus alumnos; la deserción liceal ronda el 70% y los ajustes de cuentas mortales proliferan. Sin embargo, los espacios que esos problemas ocupan en la prensa y en los discursos públicos son insignificantes comparados con los que ocupa el caso Sendic.
  • Toda la culpa y las críticas se concentran en una única persona, haciendo que el resto de los gobernantes, ex gobernantes y dirigentes del Frente Amplio, parezcan ajenos a lo de ANCAP y a cualquier otra cosa que marche mal en el país. Un chivo expiatorio es muy útil en épocas en que las malas noticias económicas hacen difícil sobrellevar el período de gobierno. Además,  si en las próximas elecciones Sendic  es catárticamente excluido de listas y cargos, probablemente el Frente Amplio no pague ni siquiera los costos electorales que la oposición espera cobrarle.
  • El pronunciamiento del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio prefigura esa estrategia. Al pronunciarse sólo sobre el uso indebido del dinero de gastos, omitiendo por completo a ANCAP y a sus colaterales, apunta a reducir y cauterizar los bordes de la herida que el “caso Sendic” pueda haber abierto en la imagen del Frente. Eludiendo considerar las acusaciones más graves, emite la señal de que existe una reserva ética en el Frente y de que el problema se reduce a la mala conducta de un individuo, en tanto que los demás dirigentes y gobernantes quedan impolutos. Luego, el Plenario, en el que actuarán defensores y detractores de Sendic, probablemente cierre el asunto interno –varios sectores del Frente trabajan para eso- con algún tirón de orejas, algún pedido de disculpas, mucha prensa, y enfáticos llamados a la “unidad fraterna” de los frenteamplistas.
  • Para terminar, reitero: si en las próximas elecciones Sendic es excluido de cargos y candidaturas, probablemente habrá actuado como pararrayos, o como fusible, catalizando y llevándose consigo un desprestigio que, de otro modo, habría caído sobre el gobierno y sobre el resto de  la dirigencia frenteamplista.

TRES ACLARACIONES:

La primera es que no digo que el largo episodio de Sendic sea resultado de una estrategia planeada. Creo que ciertas actitudes indebidas, la indignación sincera de muchos frenteamplistas y el juego de los sectores políticos que integran el Frente, produjeron espontáneamente esta larga situación que, paradójicamente, refuerza la centralidad del Frente Amplio en el escenario político y en la opinión pública.

La segunda aclaración es que, en consecuencia, contrariamente a lo que parece pensar la oposición, el verdadero perjudicado por el alargamiento de esta situación no es el Frente Amplio, sino el país. Es todo el Uruguay –y en especial sus nuevas generaciones-  el que arriesga ver deteriorarse aun más su ya reducida confianza en los gobernantes y en las instituciones democráticas.

La última aclaración es que, ni por asomo, Sendic es el responsable exclusivo de los hechos que se le atribuyen. Si esos hechos ocurrieron, demuestran también la omisión de los controles políticos (el resto del gobierno, la oposición y sus representantes en Ancap, el Parlamento) que deberían haberlos advertido y prevenido. Resta ver cómo actuarán los otros controles institucionales, básicamente el Poder Judicial. Pero nada de eso oculta el significado profundo de estos hechos: que todos nosotros, como ciudadanos, cometemos un grave error al extender, con aire prescindente, cheques en blanco a los representantes políticos. La democracia es incompatible con la comodidad ciudadana.