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Seregni hoy por Jorge Pasculli

Seregni hoy por Jorge Pasculli
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Seregni está vivo. No sólo por todo lo que nos dio, sino por lo vigente que siguen su ejemplo de vida,  su valentía y visión para afrontar décadas claves del país y del FA.

Nos dio su vida antes que a su familia. Siempre fue al frente. Su imagen es eso. Mirada luminosa hacia adelante, frente alta, sonrisa franca. Cálido, respetuoso, contagiando afecto y entusiasmo. Y firme, muy firme a la hora de defender la libertad y la justicia. Le costara lo que le costare en lo personal. Y siempre con sentimientos limpios de cualquier interés personal. Corajudo. Hasta para volvernos a sorprender el día que salió de la cárcel tras una década y desde el balcón de su casa nos dio una nueva lección de grandeza: nada de revanchas, “somos constructores….”

Corajudo siempre. Como cuando dejó el Partido Colorado para encabezar una aventura al frente de una numerosa coalición de partidos y grupos. Que también se hizo pueblo en movimiento. Y se hizo pueblo en movimiento porque Seregni no sólo fue el candidato de consenso sino que se hizo conductor de la nueva idea. Lo hicimos nuestro conductor porque enseguida así lo sentimos. Seregni interpretó ese nuevo ser, le dio luz, vida, amor, sentido, utilidad, esperanza. Con él se crió el frenteamplismo. Orgullo de los frenteamplistas. Seregni sembró, regó, cuidó, alimentó, amó el frenteamplismo. La herramienta que, tras décadas de inoperante aislamiento, les daba a los progresistas la oportunidad de unirse y así poder propulsar los cambios que el país necesitaba. Pero, además, propendió a la participación ciudadana para llevar adelante esos cambios. Lo conmovían los Comités. Iba siempre, no sólo en campaña electoral. Florecieron centenares de Comités de Base del Frente en todo el país donde siempre había por lo menos dos fotos: Artigas y Seregni.

Corajudo para, en su lecho de muerte, sellar la unidad entre Tabaré y Danilo que posibilitó el primer triunfo. Y allí se fue a descansar en paz. Su muerte nos pegó tanto que el FA, que estaba medio dormido, despertó y le brindó el mejor homenaje.

Seregni fue pueblo y por eso se entendió de primera con la gente. Con el pueblo todo, no sólo con el frenteamplista. Seregni fue y es un patriota. Profunda y naturalmente artiguista. Artigas y Seregni siguen profundamente vigentes hoy. Por sus vidas, sus ideas, su corazón, su entrega. Ambos deben ser referencia constante en nuestro sentir, pensar, actuar.

¿RECUERDO O CONVOCATORIA?

Con Seregni los actos eran celebración del frenteamplismo. Muchos de ellos en situaciones muy duras. Pero sentíamos que íbamos a la calle a encontrarnos. Aquel abrazo colectivo: “Un baño de humanidad”, decía con una sonrisa tierna. Es que íbamos orgullosos de ser tantos los que luchábamos por lo mismo. Y nos enriquecía escuchar “al General”. Siempre te sorprendía con una postura creativa ante cualquier tema polémico del momento. Postura nueva, digna, viable, firme. De lo que fuera. Aprendíamos, tomábamos conciencia, nos emocionábamos, nos esperanzábamos.  Confiábamos en él. Lo respetábamos y queríamos. Y aún lo podemos seguir haciendo. ¡Cuántos pensamientos vivos –vigentes- dio a luz Seregni! En sus discursos te contagiaba de una claridad y un entusiasmo que salíamos del acto contentos, en paz. Caminando con otros, esperanzados. De sentir que todo aquello tenía sentido, más allá de las dificultades.

Siempre tuvo la visión certera, oportuna y firme, en lo nacional también. No sólo fue un gran conductor del Frente Amplio sino que fue un líder político respetado y escuchado por los otros partidos. En todos los grandes temas del país el FA estuvo muy bien representado a la hora de plantear salidas dignas y viables ante situaciones críticas. Fue un maestro para encontrar e impulsar consensos. A nivel nacional y para dentro del FA. Pero no sólo fue un líder político, fue un humanista. Un patriota. Un General que buscó la paz, la justicia, la libertad. Con su vida. Y cuando sintió que su liderazgo de su querido FA estaba en cuestión, renunció al cargo. Y siguió siendo Seregni.

Por suerte, hay miles y miles de ciudadanos más que podrían atestiguar mil cosas más de Seregni. Eso es lo que demuestra que está vivo. Porque hay respeto, reconocimiento y sentir por parte de la enorme mayoría de este país. Su ejemplo de vida resulta inspirador. Poder tenerlo cerca, compartirlo, es como beber de una fuente de agua natural. Es saludable. Y es para todo el que tenga sed.

¿Qué inspiración podemos encontrar en Seregni para este particular momento que vivimos? Era una reflexión en voz alta con la que pensaba comenzar esta nota… Vayan escribiéndola ustedes, si quieren, mientras tanto.

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