Home Teatro “Si realmente se supiera un poco más de nuestra historia no repetiríamos errores”
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“Si realmente se supiera un poco más de nuestra historia no repetiríamos errores”

“Si realmente se supiera un poco más de nuestra historia no repetiríamos errores”
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El miércoles 9 de enero de 2019, a las 20 horas y con entrada libre y gratuita, se estrena la obra “Bernardo P. Berro y nuestra herencia despótica”. Será en el centro cultural La Azotea de Haedo, en Punta del Este. Las funciones serán ese día y los miércoles 16, 23 y 30 de enero. En entrevista con Voces su director, Santiago Bentancor, contó cómo se prepara la propuesta.

Se trata de una obra de carácter histórico en tres actos, cuyo código teatral va cambiando según va avanzando el espectáculo. Se pasa de una propuesta con un comienzo más literal que luego va hacia algo más metafórico y de imagen. Es interpretada por 23 actores en escena, con más de 40 personajes, a los que se suman tres músicos, proyecciones y un gran vestuario histórico, diseñado y confeccionado por la diseñadora Beatriz Martínez.

Cuenta con la actuación de Marcel Sawchik como Bernardo Berro, Sandra Américo interpreta a Juana, su madre, Verónica Echartea Acosta es Amanda, su hija, y Laura Deubaldo hace de su esposa. Hay  actores de Maldonado, con una vasta trayectoria en el interior y en la capital de nuestro país, y además todo se acompaña con la música del Fabián Marquisio.

La obra está basada en el libro de Diego de Posadas, quien será su productor, y es dirigida por el actor, director y docente teatral Santiago Bentancor.

¿Cómo fue el proceso de armado de la obra?

Con múltiples ensayos. La obra son tres actos, y tiene escenas que pasan muy rápido. Siempre los procesos con mucha gente son complejos. En este caso hay varios actores de Montevideo que hacen algunos papeles, hay otros de Maldonado. Es una mezcla. Pero es gente que estuvo relacionada a la Casa de la Cultura de Maldonado, que estudió teatro ahí. Algunos otros se formaron en otros lados, pero es toda gente de la vuelta que hace, a nivel profesional o a nivel más amateur, teatro. En Uruguay es difícil vivir del teatro, entonces cuando tú llegas con una propuesta de este tipo, donde se va a mostrar un cachet, se te va a pagar por función, la gente se sorprende. No está el hábito de que se te pague un cachet fijo para actuar en teatro. En cuanto al trabajo, yo trabajo en los tiempos de la ópera, donde tenés tres semanas para montar un espectáculo con setenta personas, con cronograma muy riguros. Y hay que hacer y hacer, montar todo escénicamente, y son procesos complejos. Pero acá todos han cumplido perfectamente, ya tengo los tres actos montados. Fabián Marquisio va a hacer la música y ahora empiezo con esta etapa de ensamblar la música de las escenas, porque tiene música interpolada en los actos, en las escenas. El proceso ha sido arduo, difícil, hemos conocido mucho todos de la historia de este personaje que es Bernardo Berro, que realmente me saco el sombrero con su visión de las cosas.

¿Qué te da al personaje la vida del Berro real?

Todos  los actores estamos comentando todo lo que hemos aprendido en este proceso de trabajo de historia uruguaya. Que si realmente se supiera un poco más de nuestra historia no repetiríamos errores y no tendríamos, por ejemplo, políticos ignorantes gobernándonos. O empresarios que no tienen ideas políticas de ningún tipo. Si un empresario quiere gobernar es como un perro cuidando el asado ¿no? (Risas). Berro es asesinado como un perro, baleado, degollado, cuando era una persona que tenía ideales , altos  ideales, no creía en la divisas políticas, no creía en el centralismo en el país, quería que no todo arrancara en Montevideo. Porque él veía como una unión entre la domincacion europea centralista y lo que sucedía con Montevideo. Eran ideas realmente avanzadas. Por ejemplo, no quería propaganda política en la calle que defenestrara de un partido al otro. Era magnífico, era poeta, era escritor, era inventor. Un hombre muy culto y lo matan y lo pasean por la ciudad en un carro, su cráneo golpeaba los adoquines del viejo Montevideo colonial. Y se parte su cráneo como un trofeo en exhibición, su cuerpo queda tirado arriba de los cuerpos de la fiebre amarilla. Entonces cuando uno ve este tipo de personas piensa qué distinto que hubiese sido todo si un país se hubiese construido desde otro lugar. Berro tenía un encono con la Iglesia Católica porque era la dueña de los cementerios, regenteaba los cementerios. Y Berro le saca a la iglesia esa potestad porque no aceptan enterrar a un amigo de él; porque ellos elegían a quién se enterraba en sus cementerios. Berro hace que los cementerios pasen al estado. Entonces la obra es eso, reivindicar la figura de un pensador, que velaba por el bien social.

¿Cómo está pensada la obra?

El primer acto de la obra y el personaje tiene que ver primero con la dramaturgia del texto, cómo está escrita, Posadas hace una introducción más dialogada entre Berro, su mujer, su hija Amanda, la madre Juana, Larrañaga, Herrera, etc. Es más dialogado, un primer acto más literario por llamarlo de alguna manera. Obviamente con un trabajo escénico, actoral, plástico, de vestuario, importante. Muy visual. Pero es un primer acto más instalado en las ideas de Berro, lo que quiere hacer, lo que piensa, su posición con respecto a Francia. En el segundo acto el código cambia porque esta obra también fue pensada para cine, entonces tiene un código que empieza a ser más de flashback, de escenas más rápidas, de personajes que dicen y vivencian textos y se van rápido. El código se comienza a transformar en un código más metafórico, donde no pueden narrar.

Y el lugar físico, la Azotea de Haedo, ¿qué ventajas te da para una historia así?

El marco es tan histórico, que desde que entras ya te estás introduciendo a un mundo fantástico del teatro, pero además tiene que ver con Haedo, con la historia. El marco contiene la propuesta desde ese lugar. Aporta a la plástica, la visión general de la obra.

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