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Sin salida por Luis Nieto

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Según el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, el pasado domingo 30, votó el 41% de los habilitados, 8 millones 89 mil 320 ciudadanos. El desglose de la votación no apareció nunca, no sabemos cuántos votos anulados hubo ni cuántos  positivos, ni cuántos en blanco. La prensa debió permanecer a 500 mts. de distancia, no hubo observadores internacionales, nadie fue testigo de lo que sucedió en el conteo de cada mesa electoral, integrada exclusivamente por gente del oficialismo. Al cierre del plebiscito, Maduro, frente a unas trescientas personas, o menos, lleno de determinación y encendida labia, afirmó que ya contaban con la Asamblea Constituyente, la que comenzaría a tomar decisiones de forma inmediata. Pero el fracaso electoral se respiraba en ese puñado de seguidores. Nadie parecía prestar atención al fogoso discurso del presidente. Los pocos que acudieron a escuchar las palabras de cierre de la jornada electoral, caminaban para un lado o para otro, distraídos, mientras Maduro, desde un pequeño estrado, mandaba al coño de su madre a los escuálidos y a Donald Trump. Como le es habitual, largo en adjetivos, anunciaba que nunca, nunca, ninguna fuerza política había conseguido tal cantidad de votos en la historia de Venezuela. En su delirante autobombo arrasó con los records que se había anotado el propio Chávez.

El día había empezado mal para Maduro. Fue el primero en votar en su circuito, allí sí estaban las cámaras transmitiendo en vivo, pero cuando pasó su carnet de la patria por el lector de código se vio claramente en la pantalla que esa persona no existía. El percance le cambió la cara a Maduro y a la mujer que lo estaba atendiendo, ninguno de los dos insistió con el aparato. Maduro agarró su carnet y fue a la mesa de votación. Esa imagen es lo más ajustado a lo que pasó en el resto del día. Fiabilidad cero.

Según los datos que proporcionó el Consejo Nacional Electoral, en la madrugada del día 31: “Votaron” 8 millones 89 mil 320 personas. Sin embargo la afluencia de votantes fue espaciada, sin el entusiasmo de otras instancias electorales

La MUD afirma que la votación obtenida por el gobierno sólo llegó a los dos millones 220 mil votos. El ex fiscal del Consejo Nacional Electoral, y ex responsable de la seguridad del sistema, Vicente Díaz, afirma que sólo fue 1 millón 800 mil votos. La cantidad de ciudadanos que acudieron a las urnas el pasado domingo 30 puede estar entre lo que dice el ex rector y lo que afirma la MUD, 2 millones para redondear, muy lejos de los 8 millones y pico que dice haber obtenido.

Los venezolanos se van a quitar este régimen de encima, recorriendo la vía constitucional que eligieron. El 90% de la fuerza sindical llamó a abstenerse. Los empleados públicos, que llegan al 50% de los trabajadores de Venezuela, arriesgaron sus empleos ante la amenaza del gobierno. Día tras día los pronunciamientos abarcan a sectores de la población que mantenía cierta expectativa en el chavismo, pero ya no, ese apoyo se va perdiendo de forma cada vez más acelerada. Aparte de las declaraciones públicas de la Fiscal General, Luisa Ortega, otros tantos chavistas de las primeras horas se distancian de Maduro. El pasado martes, los diputados  chavistas Eustoquio Contreras, Ivonne Tellez y Germán Ferrer conformaron una bancada socialista, que votó junto a los diputados de la MUD el desconocimiento de los resultados a las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente. El lunes, también, la Fiscal General dio una conferencia de prensa denunciando el fraude que se produjo el domingo 30, y denunció el volumen de corrupción entre los jerarcas del régimen. Odebrecht recibió 30 mil mllones de dólares por obras inconclusas, pero tanto la empresa brasileña como los intermediarios venezolanos cobraron por adelantado. Toda esta información está en el Ministerio Público que todavía dirige, por más que el gobierno ya anunció que la Asamblea Constituyente se va a hacer cargo de esa entidad.

Duele pensar que aquí en Uruguay se mantenga el apoyo al gobierno venezolano, porque está claro que el pueblo llano está en la lona. Los gobernantes han hecho fortunas con el petróleo y podrán aguantar años, ese es el drama.

El comunicado dado a conocer el lunes pasado, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país sigue en la misma línea de hacer misterio, y apostar a un diálogo que en Venezuela no lo está pidiendo ni el gobierno ni la oposición. Señor ministro, usted debería saber muy bien que la oposición ha sido frustrada con cada intento de diálogo, eso no va más. Lo que pide la oposición no es diálogo sino respeto a la legalidad, a la separación de poderes de un sistema democrático, que le devuelvan a la Asamblea Nacional las atribuciones que usurpó el Poder Ejecutivo vía el Tribunal Supremo de Justicia. La ciudadanía le entregó a la MUD el 56.22% de los votos contra el 40.91% que recibió el oficialismo. ¿Por qué la izquierda uruguaya no pondera el voto popular incuestionable que recibió la MUD en las últimas elecciones parlamentarias en lugar de apelar a un inocuo pedido de diálogo?

¿Son los yanquis los que producen ese desencanto entre los venezolanos? Rusia está más interesada en proteger sus inversiones en Venezuela, y ya adelantó su apoyo a la Asamblea Nacional Constituyente. ¿De qué imperialismo estamos hablando? Los chinos son acreedores de más de 60 mil millones de dólares, y no le prestan un dólar más a Maduro, tienen una paciencia milenaria, saben esperar, van a ser un convidado de piedra para el próximo gobierno, van a imponer condiciones como cualquier potencia en expansión.

Maduro llamó a elegir entre la paz y la guarimbas (las marchas de la oposición) pero nada más que en el día de la elección, las fuerzas especiales de la policía y el ejército mataron a 15 personas, dos de ellos menores de edad, que utilizaron sólo piedras contra armas de fuego y gente entrenada para matar.

La opinión del ministro Nin el pasado lunes es que el gobierno venezolano tiene que abrir una instancia de diálogo con la oposición antes de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. Es decir, para nuestro gobierno, la Asamblea Nacional Constituyente fue legalmente constituida, e inevitable su instalación, esa es la triste conclusión a que llega nuestro gobierno.

El gobierno uruguayo debe decirle a Maduro que en Venezuela hay un Parlamento, que es la más amplia representación popular, y que el diálogo se tiene que dirimir entre los poderes del Estado. Aquí no se trata de un grupo de revoltosos que se divierte apedreando a la policía. La oposición salió a la calle porque el Poder Ejecutivo y sus representantes en el Poder Judicial le quitaron los atributos constitucionales al Poder Legislativo. Ese es el motivo de esta protesta continuada, además de que Maduro se salteó olímpicamente las elecciones municipales, regionales y el referendo revocatorio.

Cuando los uruguayos estuvimos aplastados por una dictadura, los venezolanos nos abrieron las puertas y nos trataron como a hermanos. Cuando se dice que se quiere ayudar a que los venezolanos solucionen este conflicto mediante el diálogo es como si Carlos Andrés Pérez le hubiese pedido al Goyo Álvarez que abriese una instancia de diálogo con la oposición. Cuando hubo diálogo en Uruguay, con las proscripciones que ya sabemos, es porque el régimen estaba agotado, no podía gobernar un año más.