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Sobre llovido mojado

Sobre llovido mojado
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En este mismo semanario, en edición del jueves 11 de mayo el señor Juan Martín Posadas tituló su columna de esta  manera: “Las dejaron  solas”.

Era una frase breve, motivadora que me llevó a leer la columna que seguía al titular. Entonces pude enterarme de lo sucedido en la Cámara de representantes.

La Diputada del MPP Mercedes Santalla y su colega Lucía Rodríguez de la misma fuerza política pero militante ella de Asamblea Uruguay, firmaron una declaración de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes que mostraba, entre otras cosas, consternación por lo que estaba ocurriendo en Venezuela.

Pero así como estamparon sus firmas, sin mediar palabra y sin tener en cuenta ningún tipo de protocolo, las tacharon y yo tomando las palabras del señor Posadas, repito que “hicieron mutis por el foro”.

Entonces aparecieron ellos, los salvadores, los que llegaron casi a tiempo para salvar, proteger lo que sin duda consideraron había sido mancillado: la postura de su fuerza política con respecto a la declaración que las compañeras habían firmado.

Uno de ellos tomó la palabra y sin nombrarla, pero refiriéndose a su colega, diputada Mercedes Santalla, dijo que lo de ella “no es un posicionamiento y menos del MPP  ( “ella” es su colega en el Parlamento) pero el caballero decidió ningunearla.

Entonces apareció otro, este de la 711, y aportó lo suyo expresando: “Fue la bancada del Frente Amplio la que erró porque a las compañeras las dejamos en una Comisión que es clave y nunca las acompañamos”.

Pero “compas” ¿qué es esto? ¿Qué y/o quienes son para destratar así a dos mujeres que ocupan esos lugares por decisión de los votantes que también dieron a ustedes la oportunidad que tantos capacitados y aptos para ocupar esas bancas quedaron rezagados esperando otra oportunidad, esperando cinco años?

¿Duda alguien frente a estos hechos que no es el más recalcitrante machismo el que impera en el Parlamento? Los dos representantes nacionales lo dejan muy al descubierto.

Y a ustedes, mujeres, diputadas Santalla y Rodríguez  les recuerdo que hace muchos, muchos años las mujeres luchan, luchamos aquí en Uruguay y desde luego en el mundo por nuestros derechos, por nuestro verdadero y real posicionamiento en la sociedad, en el ámbito laboral, político, educacional, por percibir el mismo salario de los hombres, cuando realizamos el mismo trabajo. Por favor, no se dejen avasallar. Demuestren que a ustedes sí, “se les puede dejar solas”.  Y que no es necesario que les estén dando lo que tal vez, para ellos, es protección. Aunque no se de qué las tienen que proteger.

Una pregunta, finos y distinguidos representantes de la fuerza política gobernante, ¿pidieron disculpas a las señoras diputadas? Mis excusas,  pero no les veo uñas para guitarreros. En lo que a disculpas se refiere, claro.

Quien demostró tener esas  uñas fue la diputada  frente amplista Susana Andrade luego, como es sabido, de “haber metido la pata hasta el cuadril”. La  mae de santos devenida en diputada y ocupando su espacio en la bancada del Frente Amplio tuvo un desencuentro un tanto fuerte, con su colega  del Partido Nacional, diputada Gloria Rodríguez.

Más allá del que llamo, lo más suavemente posible “desencuentro” político, la diputada Andrade en un momento perdió el control, llamando a su colega “negra blanca”  (blanca por el Partido nacional, claro) y al darse cuenta que estaba actuando un tanto desacertadamente se corrigió y cambió por “afro blanca”.  ¡Ah, doña Susana, ¿sabe qué le ocurrió? En su ofuscación usted fue víctima de lo que se intenta cambiar, arrancar de raíz lo que está tan metido en nuestro decir, en nuestros costumbres, en el tratamiento con nuestros afectos, nuestros amigos  de la raza negra, pretendiendo que los denominemos “afros” en lugar de negro como les dijimos siempre a los compañeros de escuela, a los amigos del barrio, a los trabajadores, a quienes compartían el viaje en ómnibus.

Si el agravio tiene que estar, estará también diciendo “afro”.  Lo mismo pasará con los gordos, los flacos, los pelirrojos. A nuestro humilde entender y con el respeto que merecen todos los que opinen distinto, por ahí no pasa la cosa. Es la educación en el hogar para que los niños lleguen a primaria con un anticipo de la formación en el tema discriminación y respeto al semejante, es hacer que los hijos de los blancos,  de los amarillos, de  los negros, de los judíos, de los católicos, de los islámicos, se formen juntos y crezcan en el respeto mutuo, en la amistad, en la solidaridad.

Hasta la próxima. Que seas feliz.

Cristina Moran En 1948 comienza su actividad en CX 16 Radio Carve. En el año 1956 forma parte del grupo de pioneros que da inicio a las transmisiones de Televisión en Uruguay, a través de Saeta TV Canal 10. En 1968 comienza en Canal 10 su programa Domingos Continuados que cierra el ciclo 20 años más tarde. En los ´80 se integra a los movimientos de mujeres y participa en el congreso “La situación de la Mujer en América Latina y el Caribe” celebrado en Cuba y en 1987 viaja a la entonces Unión Soviética junto a 23 compatriotas convocadas por el Congreso Mundial de Mujeres. En teatro actuó en varias obras como: “Mi suegra es una fiera”. “ El Avaro”, “¿Dónde está Miusoff?”, “La pecera”, “Homu Calvus”, “Estimada señorita Consuelo” ,“Los cálices vacíos”, “Ocho mujeres”, “Jardín de otoño”, “Candombe al sur”, “Mujeres en el armario”, “Orinoco”, “A la deriva”, “Steel magnolias”, “Sus ojos se cerraron ”, “Las preciosas ridículas”, “La dulce historia de Florinda Flores”, “La Morán se confiesa”. Es colaboradora de Semanario Voces con su columna Rememorando.