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¿Tarjetas públicas, vicios privados?

¿Tarjetas públicas, vicios privados?
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A raíz de un pedido de acceso a la información pública realizado por el semanario Búsqueda trascendió que directores de empresas del Estado utilizaron tarjetas de crédito corporativas para diferentes gastos. Sin tener en cuenta lo que pueda establecer el sistema normativo cabe preguntarse si desde el punto de vista ético se está actuando correctamente. ¿Es correcto que existan estas tarjetas? ¿Qué límite deben tener? ¿No debe rendirse cuenta de los gastos realizados y qué los motiva? ¿Estamos frente a una operación para influir en el debate sobre la eliminación del delito de abuso de funciones? ¿Esta ley nos protege de este tipo de aparentes abusos? ¿Está mal que la prensa informe de estos hechos? ¿No debería ser transparente toda esta información? ¿Qué criterios se usan en los demás entes, los ministerios e intendencias?  ¿Hay un ensañamiento con Sendic?


El poder contamina  por Benjamín Nahoum

Ni Raúl Sendic ni el Frente Amplio inventaron las “tarjetas de crédito corporativas”, una coquetería del mundo empresarial privado ideada para pagar las cenas, obsequios, atenciones, comisiones y otros etcéteras similares, habituales en ese ambiente e incorporados a las empresas públicas uruguayas antes de 2005. Tampoco son originarias de la época “progresista” las comidas donde se discuten cuestiones de estado con empresarios, la financiación de campañas electorales con donaciones de empresas privadas, la presentación de políticas públicas en los almuerzos de trabajo de ADM y similares, la adjudicación de licitaciones a los amigos, ni el olvido de todos los prerrequisitos cuando de obtener inversiones se trata. Lo malo es que muchos de los que llegaron al gobierno para cambiar todo eso, lo hayan incorporado a sus prácticas cotidianas.  Y que no solamente lo incorporen sino que lo justifiquen. No sé si Sendic es uno de ellos. Ojalá que no.

Cuentan quienes lo vivieron que cuando, al regreso de un viaje oficial, el entonces senador Reinaldo Gargano quiso devolver el viático que no había gastado, tuvo enormes dificultades: no había un procedimiento al respecto, porque nunca antes nadie había devuelto viático alguno. Lo que debía ser regla era la excepción. El viático pasó a ser una especie de sobresueldo, y por eso los viajes se disputan.

Pero lo que también impacta fuertemente es que los que hoy se rasgan las vestiduras por estas cosas, no son los que siempre las criticaron, sino los que las inventaron. Da grima verlos indignarse porque ahora otros hacen lo que ellos hicieron siempre y más aún, crearon los procedimientos para hacerlo.

Pero eso no es lo que importa, como tampoco importa si se trata de poca o mucha plata, ni de qué porcentaje representa del presupuesto de una empresa pública o de un ministerio. Está mal, y no hay vuelta.

Allá por 2001, cuando los escándalos financieros conmovían a la Argentina y el presidente Fernando De la Rúa se escapaba en un helicóptero para evitar que lo lincharan y cuando el clamor era el peligroso “que se vayan todos”, le preguntaron a Tabaré Vázquez, que por entonces ya había sido dos veces candidato a presidente de la República, y había sido derrotado ambas, si eso podía pasar en Uruguay. Y la respuesta fue que no, porque en Uruguay seguía habiendo una esperanza.

Cuidemos esa esperanza, que yo creo que todavía existe, pero cada vez está más en peligro de extinción, como una flor de invernadero. Que el poder no nos la contamine.


Interés público, vicios privados  por David Rabinovich

Domingo por la tarde, después de dudarlo un rato, intento responder a la invitación de Alfredo. Es una polémica que se hace larga, fatigosa y malintencionada. El uso de tarjetas corporativas no es novedad. Si realmente estuviésemos dispuestos a erradicar prácticas cuestionables, no se sabría ni por dónde empezar.

Derogar el delito de ‘abuso innominado’ es cuestión de derechos y de oportunidad. ¿Qué prevalece, derechos personales o colectivos? ¿Se impondrá la lógica de la conveniencia política? La ley de acceso a la información pública se aprobó con votos de la oposición, a condición de eliminar las sanciones previstas. Hoy está vigente, se usa. Bienvenido sea. Se puede utilizar de forma selectiva tanto para preguntar como para publicar. Siempre que caen bombas hay daños colaterales; pero esto es una guerra, claro.

Rendir cuentas sobre gastos con dineros públicos es obligación legal: siempre. Abuso y/o falta de ética no es lo mismo que delito. Afirma el TCR: “los viáticos sin rendición de cuentas en el ámbito público (…) son partidas salariales que deben ser gravadas” (Sesión 21/01/2015)

En este terreno me sirven un par de historias, fáciles de corroborar: Un senador vuelve de un viaje y se presenta a rendir cuentas para devolver lo que le sobró.

  • Trámite para devolución de viáticos no hay, senador.
  • Hay que crearlo.

El “Polo” Gargano se salió con la suya, pero la rendición de cuentas y devolución de viáticos sobrantes –hasta donde conozco- no es práctica corriente y en muchos otros lugares no existe.

Si cualquier hijo de vecino pierde las valijas debe afrontar esa eventualidad, ¿por qué no funcionarios que ganan muy bien? Viáticos y gastos de representación, que no tienen rendición de cuentas, ¿se sustituyen o superponen con las tarjetas corporativas? Porque los gastos con tarjeta están documentados, se pueden controlar fácilmente. Hay actos que no son delito, tampoco simpáticos. La política que juzgue lo político; la justicia, los delitos. Cuando la política está en manos de partidos, cámaras empresariales, sindicatos, medios de comunicación y además de la justicia, todo se vuelve más complejo.

¿Qué político resiste la “mala prensa” de continuo, por mucho tiempo? Las campañas que incluyen silenciar lo necesario, poner bajo la lupa lo que pueda dañar, inventar cuando es necesario: todo es más común de lo que quisiéramos.

Portar un nombre prestigioso: “Raúl Sendic”, sumado al apoyo de “El Pepe”, lo mostró como un potencial recambio, para una izquierda que no es generosa a la hora de reconocer liderazgos. El atildado ‘Raulito’ fue el candidato más votado de la interna frentista. Entonces en las redes sociales se comenzó a difundir rumores sobre sus preferencias sexuales y su vida privada. Le preguntaron en una entrevista para la televisión: ¿La sociedad admitiría de buen grado si un dirigente admitiera que es homosexual?

La República, en una nota publicada hoy (11/06/2017), hace un relato en el que habla de una campaña orquestada desde la propia izquierda en su contra y denuncia complicidad de algunos dirigentes del FA con el senador blanco, Álvaro Delgado, para promover la investigación de su accionar en ANCAP. Como administrador, Sendic (h) dejó mucho qué desear, pero compararlo con Ache no me conforma. Los errores que pagamos entre todos tienen responsables que en general pasan al olvido.

Políticamente Raulito ofrece flancos débiles; no me gusta su estilo y voy a la otra historia: Cuando “el Polo” asumió como Ministro de Relaciones Exteriores le sugirieron que se comprara ropa. Miró a los compañeros con su severidad característica y se negó rotundamente. Él seguiría con su traje marrón. Un “accidente” solucionó el tema: el traje se quemó cuando lo planchaban. Pocos ministros fueron cuestionados como Gargano, hasta por gruñón. No lo movieron. Su conducta era transparente y consecuente, su honestidad y austeridad, ampliamente reconocidas.

Hay conductas que es más fácil poner en tela de juicio. Creo que también hay que ser severos con los que ven la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio. Podemos discutir sobre lo privado y lo público, sobre lo ético o lo corrupto, pero necesitamos un sistema de medios responsable, ecuánime. En las redes sociales se publica cualquier cosa, está en cada uno separar la paja del trigo. Los grandes medios marcan la agenda y lo hacen desde una óptica político-electoral.

No es más importante preguntarnos por ejemplo ¿Quiénes mandan los servicios secretos?


Abracadabra tarjeta paga  por Esteban Pérez

¡Nada por aquí, nada por allá! El mago de nuestra infancia con un ¡Abracadabra! sacaba de cualquier insospechado lugar la carta elegida y por más que se lo mirara fijamente, nunca se lograba descubrir el misterio de aquel truco.

Hoy abundan las corporaciones de magos y vemos que la derecha logra sacar de la galera algún naipe maléfico con el que envenena la democracia que dice defender a capa y espada.

Nunca voté a Fernando “Raulito” Sendic y más bien siempre me produjo cierta desconfianza intuitiva; también percibía como, entre bambalinas y a espaldas de la base y la dirección del MPP, ciertos personajes de peso político le iban tejiendo paso a paso su camino hacia la candidatura a la presidencia de la República.

Ahora apareció el tema de las “tarjetitas”… Por supuesto que roza lo ético, como ciertos gastos que realizan algunos legisladores  (de todos los partidos) con los viáticos que se les otorgan para los eventos en el exterior.

Me quiero centrar en lo que entiendo es la médula del asunto, sin dejar de visualizar la necesidad de mayor transparencia y el tambaleo de la ética de quienes nos están gobernando.

Ahora bien, cuando el sonsonete es continuo y proviene de quiénes nos han gobernado violando las barreras de la honestidad y la ética, puedo ser medio nabo, lo acepto, pero no me chupo el dedo: estamos ante un operativo de la derecha organizada y con infraestructura detrás que facilita el surgimiento de las “sorpresas”.

La derecha en América del Sur tiene operativos exitosos horadando la imagen de dirigentes y gobernantes progresistas quitándole mañosamente el gobierno antes del fin de sus períodos constitucionales; de este modo cayó Lugo primero y últimamente Dilma Rousseff , quedando mal herido Lula.

Lo pudieron hacer porque encontraron flancos débiles y por contar con el aval del patrón del Norte.

Es peligroso el camino iniciado por la derecha criolla; no cuenta aún con el respaldo de Estados Unidos porque éste está cómodo con los gobiernos del FA, los que se han sometido a los mandatos del FMI y las multinacionales, incluso prestándose como campo de experimentación para Soros y Monsanto con el cultivo de la marihuana transgénica.

Dicho camino desgasta continuamente la credibilidad de la ciudadanía en la clase política y eso, a la larga, conduce a la pérdida de la confianza en el sistema político y en la democracia burguesa.

Si bien desde algún punto de vista se puede ver como positivo  la caída de la careta democrática del capitalismo, también debemos aceptar que genera condiciones para una especie de vacío de poder, del que tanto gusta el oportunismo golpista,  aún impune en nuestro país.

De generarse esta coyuntura, nos encontrará no en pañales sino “en cueros”: desmovilizados, con la militancia desmoralizada y escéptica con respecto a la “izquierda” actual.

Por lo tanto debemos ir tejiendo desde el pie la red que reúna a la militancia de intención revolucionaria anti-sistema con la puntería estratégica de generar a largo plazo un movimiento de masas de carácter popular que no sólo frene el avance del fascismo, sino que además haga temblar, no en el discurso sino en los hechos, “las raíces de los árboles”, es decir los centros neurálgicos del capitalismo.


Vergüenza y fatiga por Marcelo Bacigalupi

Cada vez cuesta más escribir sobre estas cuestiones tan lamentables. En lugar de tener un debate público sobre nuestro sistema jubilatorio, sobre cómo gestionar la decadencia cultural y moral de la sociedad, sobre el suicidio juvenil, sobre el estado lamentable de la educación pública, las carencias notorias de la salud tanto pública como mutual, las políticas de fomento del empleo, la rotura de la dependencia con el financiamiento de los países centrales, el rezago tecnológico, en suma, el subdesarrollo, tenemos que abordar estos papelones del señor Sendic.

De la misma manera que todo nuevo rico tiene necesidad de ostentar impudorosamente su condición, a muchos de estos jerarcas del Frente Amplio les ha faltado austeridad republicana y han dado una muestra muy triste acerca de las señales que deben darse desde puestos de responsabilidad. La ANCAP es una de las empresas más grandes del país, y la más grande del sector público. Se sostiene gracias a un monopolio legal que el batllismo histórico decidió otorgarle en otro momento del mundo –el período entreguerras- y que bien caro nos resulta en términos del costo país. No está en condiciones de darse estos lujos burgueses de alhajitas, ropita de mujer y chucherías de freeshops ya que su tamaño se basa en la artificialidad. Los números son elocuentes en cuanto al valor que tendría el combustible importado puesto en la boca de surtidor, aun con margen para el importador que perfectamente podría ser el Estado pero que muestra un sobreprecio escandaloso de hasta 15 pesos por litro que ha servido para subsidiar a empresas de transporte solo de Montevideo cuando el boleto lo pagan todos los uruguayos, o para arruinar al país en aventuras de “inversiones” sin retorno. No responsabilicemos solo al señor Sendic, el Ingeniero Martínez fue el que firmo el acuerdo con Venezuela que viabilizo que la ANCAP tuviera los excedentes financieros que permitieron embarcar a la empresa en los negocios ruinosos de la cal, de ALUR, del portland entre otros mamarrachos. Tenemos maquinas pudriéndose, plantas no operativas y deuda. MUCHA DEUDA.

A nuestro juicio el verdadero foco en el debate público debería estar en promover la investigación de esas monumentales erogaciones, por ejemplo en plantas que habrían sido pagadas varias veces más de su valor de mercado, y donde la herramienta de la búsqueda de la ruta del dinero como se demostró en Argentina es una herramienta de auditoría valida y eficaz a efectos de determinar –si como se ha denunciado que existió- los sobreprecios, para luego proceder a descubrir donde se produjo su “derrame”. ¿O acaso por ejemplo el negocio de Trasfigura con ANCAP es un negocio del giro del ente? Existe una investigación en curso en la justicia penal que debe avanzar para dar luz a estos asuntos. Nos preocupa la insuficiencia absoluta de recursos con los que cuenta el Poder Judicial. Cuando pedimos informes a la Suprema Corte acerca de la cantidad de profesionales peritos contadores disponibles para estas tareas se nos respondió que hay una treintena para todo el país para todas las materias. ¡Así no hay causa que avance! Para ejemplificar el caos que esto significa, piense el calificado lector de VOCES en el caso PLUNA: uno de los saqueos más importantes de los últimos tiempos, que aun no tiene sentencias para los responsables, habiendo estado encarcelados preventivamente varios años y ya liberados sin pena.

Para nosotros esta es la clave de todo, lo venimos sosteniendo insistentemente hace años. Parece que hay gente interesada en que todo siga igual, estoy convencido que el pueblo está harto. Es hora de reaccionar.


La tercera es la vencida  por Alejandro Sciarra

Hace poco, la periodista Patricia Madrid acorralaba a Raúl Sendic dejando en evidencia que no era el Licenciado en Genética Humana caído en desuso que había dicho ser durante largos años.

Luego, el Vicepresidente tuvo distintas oportunidades para pedir disculpas y terminar el asunto. Pero siguió sujeto con todas sus fuerzas a la mentira. Una y otra vez. Cerró diciendo haber encargado el envío del título desde Cuba, el cual seguimos esperando. Y el Frente Amplio lo respaldó, echando la culpa, como es habitual, a la prensa y a la derecha la cual había iniciado una campaña para “debilitar la institucionalidad democrática del país”. Vaya mérito operativo se le adjudicó a la Sra. Madrid.

Pocos días atrás, el Semanario Búsqueda, por medio de un pedido de acceso a la información, obtuvo el detalle de los gastos de la tarjeta corporativa de Sendic. Y aunque “el que busca encuentra” no es de su propiedad, Raúl Sendic la había dejado servida.

De dicho detalle surgían gastos en tiendas de ropa, indumentaria deportiva, joyerías, restaurantes, duty free, y demás. Al solicitársele explicaciones, Sendic expresó que el gasto en dólares no alcanzaba los trescientos por año, así como un total de veintinueve mil pesos.

Pero por segunda vez, Patricia Madrid lo llamó al orden, esta vez en conjunto con Viviana Ruggiero, desmintiéndolo. Se trataba de un total de quinientos mil novecientos setenta y tres pesos y treinta y ocho mil trescientos veinticinco dólares con sus dos tarjetas corporativas, en tres años como Presidente de ANCAP. ¡Offside!

Más allá de que resulta relevante la urgencia sobre el control del gasto (que no puede existir gasto -ni viáticos- de dinero público sin rendición de cuentas), resulta llamativa la perseverancia en la mentira del “no licenciado” Sendic. El Vicepresidente de la República es un personaje que ha perdido toda credibilidad. Es una deshonra para el cargo que ostenta; pero coherente y consecuente con su manera de obrar, se aferra al cargo como si fuese lo último que le queda; sin duda, su último título. Raúl, la tercera es la vencida.


¿Uso y abuso de poder? por Ian Ruiz

 El uso de tarjetas en los ciudadanos uruguayos creció fuertemente en el último lustro, en débito y en crédito. La utilización a nivel masivo parece nueva en la sociedad. Aunque desde hace décadas existen tarjetas corporativas que son utilizadas por algunos directores de entes estatales, en medio de debates sobre si es correcto que adopten su uso o no. La falta de control de los organismos y el Tribunal de Cuentas en el manejo de las tarjetas, pueden sumar un capítulo de la novela de la derogación del delito de abuso de funciones.

Las deudas malas

El foco de la atención pública y mediática se encuentra nuevamente en la empresa estatal de ANCAP, aunque no es el único ente que cuenta con la tarjeta de crédito corporativa, los gastos de Raúl Sendic cuando presidia la empresa son la razón del interés de la sociedad. El mecanismo para los gastos imprevistos que ocurren en cumplimiento con compromisos de las gestiones, cómo lo es el reembolso de los mismos, dejan entrever que es innecesario el dinero plástico en las empresas. Aun más cuando desde la misma ANCAP se reconoce que rendir cuentas al directorio por sus gastos con la tarjeta corporativa no se trataba de un asunto prioritario en la agenda.

Los gastos del vicepresidente Raúl Sendic para comprar en tiendas de electrodomésticos, ropa, supermercados, joyerías y librerías en distintos países, también hacen preguntarnos qué función cumplen las mismas realmente o que política de uso tienen las mencionadas tarjetas. Aun cuando las compras no fueran destinadas para beneficio propio, compras como esas llaman la atención de más de uno. El hecho de que las mismas tengan un tope alto, parecen ser toda una tentación en ésta sociedad víctima del consumismo, de la que los políticos no escapan.

Con dinero ajeno, es otra cosa.

Una tarjeta corporativa de un ente público, a diferencia de alguna existente en el ámbito empresarial privado debe ser un instrumento transparente, y volver al organismo para que la información de los gastos pueda estar a disposición de la ciudadanía que quiera saber en qué se destina su dinero como contribuyente y se permita opinar, como toda democracia, de las gestiones que realiza el funcionario público que le da uso. No está demás que pueda adoptarse un método para reglamentar el uso de estas tarjetas y limitar el monto que equivalga a la mitad de un sueldo mensual del directorio.

Dinero, plástico, y ¿delito?

El delito de “abuso de funciones”, que se encuentra en el artículo 162 del Código Penal, como crimen contra la Administración pública nos recuerda dieciocho conductas delictivas, algunas de ellas son, peculado, concusión, cohecho simple, calificado, soborno, tráfico de influencias, fraude, usurpación de funciones y de títulos. Tipificadas estas conductas, aseguran el correcto funcionamiento de la Administración Pública, la gestión del dinero público en base a la legislación, y evita que el funcionario saque provecho.

Si se probase que las tarjetas de crédito de las empresas estatales son utilizadas para propio provecho, llámese Sendic o cualquier otro funcionario público -derogada la ley de abuso de funciones- quedarían absueltos, impunes, sin sanción penal. Por lo tanto, éste tema suma para el debate en torno al abuso de funciones e inclinaría la balanza en contra de derogarla.

Prensa buena, prensa mala

La relación entre los medios de prensa y el poder político  no siempre suele ser cordial. En la mayoría de las ocasiones ambas partes tienen dificultades para estar de acuerdo. Cada uno cumple funciones distintas frente a la sociedad.

Actualmente, la prensa ejerce cierto control de la actividad política, y el poder político se incomoda por esa intervención. Control que no es otra cosa que la voz y la denuncia de los ciudadanos indignados. Entre los políticos que parecen ignorarlo, se encuentra Raúl Sendic. A poco de publicarse la investigación por parte de dos colegas en semanario Búsqueda, dejó para después rendir cuentas y priorizó el insulto hacía estos periodistas, que no hicieron otra cosa que su trabajo y no ir más lejos que investigar. De haber sido transparente a la hora de explicar sus gastos, no sería la victima que él mismo y su partido político señala que es, por parte de la prensa mala.


Descontrol e Impunidad por Celina McCall

El único modo de resolver los problemas es conociéndolos, saber que existen. El simplismo los cancela y, así, los agrava. Giovanni Sartori

En todo el triste episodio del mal uso de tarjetas corporativas por parte del vicepresidente de la República y otros jerarcas de empresas públicas, lo que más me espantó fue la inexistencia total y absoluta de controles, algo que ha ido quedando en evidencia en casi todos los ámbitos del gobierno.  Para mí fue como la gota que colmó el vaso.  Ya no se aguanta más el despilfarro abierto y descarado de fondos públicos.

Desde que salió Búsqueda con la relación de algunos de los gastos “extraordinarios” del Sr. Raúl Sendic, estuvimos esperando una explicación. La única admisible: todos los gastos fueron debidamente reembolsados y justificados.

Pero eso nunca lo dijeron.  Peor: dos días después, con total desparpajo, la empresa en cuestión – ANCAP – informó que pasaría a controlar los gastos de ahí en adelante.

Lo que sí se escuchó fue nuevamente una sarta de explicaciones difíciles de digerir por parte del vicepresidente.  Es ya habitual que mienta y culpe a la prensa de hacer una campaña “canallesca” (sic) en su contra.  Si Sendic ya venía con la popularidad en baja, ahora al decir que “no se ensuciaba por 29 mil pesos” terminó de irritar a los pocos fervorosos que aún le daban algo de credibilidad.   Además, el montante gastado ni de cerca se asemejaba a ese valor. Otra mentira.  Se entierra solo.

Pero como dice el dictado, la culpa no es del chancho, sino de quien le rasca el lomo.  Y ese ‘chancho’ es un Estado gordo, burocrático e inepto, que no ejecuta, no controla, manejado por gente que se cree impune y hace lo que quiere.   Como tratar de eliminar el abuso de funciones cuando se abusa de funciones (valga la redundancia) diariamente y no pasa nada.

Tenemos la deuda externa más alta y el mayor déficit de la historia del país a cambio de nada. Engordada, en parte, por ese conjunto de gastos inútiles y poco éticos del cual Sendic es el abanderado.  ¿Recuerdan su polémico viaje junto con siete legisladores y seis funcionarios a Lusaka, la capital de Zambia, para participar en la 134º Asamblea de la Unión Interparlamentaria?  En total fueron 14 representantes, cinco días en Zambia y unos U$S 120.000.  Vayan sumando.

El gobierno dice que nunca se estuvo mejor y suelta estadísticas para comprobarlo. Solo que la realidad que te salta a los ojos es otra, y a estas alturas, ya no hay como tapar el sol con un dedo.  Existe un cierto pudor en mencionar la palabra corrupción.  Pero aquí y allí se empieza a escuchar.  ¡Hay que perder la vergüenza!  Decir las cosas como son. Es algo que está latente y solo no la ve quien no quiere.  Corrupción es no tener controles, insisto en esto. Por eso la frase de Sartori que abre la nota: para eliminarla hay que conocerla y asumirla.  La impunidad no es otra cosa que la falta de control, síntoma de un Estado ausente y gobernado al grito de la tribuna.


La historia me absolverá (?) por Patricia Soria

Hay una campaña en contra de Sendic, dicen por ahí. La campaña la auspicia, dirige y encabeza él mismo. Como se dice popularmente se hecha tierra encima solito, porque no solamente son las acciones concretas que realiza, sino que las explicaciones -o las no explicaciones- que brinda a la ciudadanía, generan más descontento, indignación y bronca al sentirse tomada del pelo.

También hemos visto a sus propios compañeros caer en ridículo con él, como la Senadora Topolansky quien afirmó haber visto el título del “Licenciado Sendic”, cual tía encubriendo las pequeñas trampas y travesuras del sobrinito jugando a las escondidas. O las últimas declaraciones del Senador Mujica quien al ser consultado sobre los gastos del antedicho servidor público con la tarjeta corporativa de ANCAP, manifestó que el problema era mayor y contemporáneo, el problema era el consumismo. Justificar lo injustificable no es cosa fácil ni para el Pepe que tiene buena labia.

Este último episodio, nos cuestiona y explicita que no estamos discutiendo lo suficiente sobre la ética política. No estamos discutiendo ni exigiendo la transparencia que la política necesita para tener mejores servidores públicos. El poco tratamiento del tema y para colmo los últimos apuros para derogar el delito de abuso de funciones, generan un malestar innecesario en la ciudadanía y una actitud a la defensiva de parte de “la clase política” que no debería existir.

Utilizar una tarjeta de crédito que paga el Estado y por ende el Pueblo, para la función pública me parece correcto. Pero con todo respeto no creo que las compras que salieron a la luz hayan sido bajo un “estricto criterio” ni en “situaciones extremas” como expresó el mandatario en sus explicaciones públicas.

El mandatario también manifestó que no se iba a ensuciar por tan poco dinero. ¿Debemos suponer acaso que por otro monto si estaría dispuesto a “ensuciarse”?

Todo hace ruido. Pero estos dilemas no son exclusividad de la figura de Sendic ni del Frente Amplio. La ética política también se puso a prueba frente al caso Sanabria, (ex suplente del Diputado Germán Cardoso) quien resultó expulsado por el Partido Colorado. Y recientemente también nos enteramos del caso de estafa del escribano Zoulamian, quien hasta el 15 de marzo fuera suplente del Diputado Penades del Partido Nacional.

Ahora bien, estas dos últimas situaciones se dieron fuera de la actividad política, responden a acciones en la vida privada y no político-partidaria de estas personas. Les confieso que no me convence del todo el argumento, ya que como dice la frase “lo personal es político”. Me cuesta pensar en que la ética personal y la ética política corran por diferentes carriles. Por eso como colorada que saben que soy, no deja de me preocuparme las declaraciones a la prensa del ex Director de ANCAP Juan Justo Amaro quien suelto de cuerpo justifica los gastos de Sendic tildándolos de “no exagerados”. La información en nuestro país es pública y podemos chequear los gastos que además ya han sido publicados por medios de prensa. No me asustan los gastos de Amaro, sino que se justifique y se internalicen como cotidianos el tipo de gastos en los que incurrió nuestro actual Vicepresidente de la República.

Vemos por la televisión a la región arder en corrupción día por medio, y en nuestro país vemos crecer de a poquito (y con mucha billetera) el discurso anti-política que desprecia las ideologías y la actividad política en sí misma. No voy a alentar cucos, pero si me gustaría hacer un llamado a la reflexión y a la responsabilidad de nuestros gobernantes, con especial énfasis en el partido de gobierno, en que se debe dar señales claras a la ciudadanía. Tenemos uno de los sistemas políticos más sólidos de la región y de los mejores índices de confianza en las instituciones. En sus manos está que no perdamos semejante baluarte. Del ridículo no se vuelve… y de la desconfianza menos.

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.